Nuestra economía va directa al colapso: el 50 % del crecimiento viene del gasto público
Nuestro Gobierno miente de forma tan burda, como decir que la deuda está bajando, cuando ya hemos llegado a los 1,7 billones de euros
Ya sé que muchos dirán que el titular es muy duro y que va en contra de lo que opinan muchos medios internacionales.
Es cierto.
Esto es así porque la mayoría de esos medios recogen las maravillosas notas de prensa que se emiten desde La Moncloa o desde el Ministerio de Economía, cuyo ministro ha llegado a decir que la deuda de nuestro país, gracias al crecimiento económico, estaba bajando.
Las agencias de rating dan por supuesto que los gobiernos informan correctamente de lo que sucede, pero en España no es así
Si con unas declaraciones como esas, donde la falsedad es tan obvia y fácil de detectar, las agencias de rating deciden subir nuestra calificación, es la demostración palpable de que solo se leen los comunicados de los gobiernos y que, por lo tanto, se tragan todo lo que les comunican.
Dan por supuesto algo que en España no se cumple, y es que los gobiernos informan correctamente de lo que sucede en su país, y es posible que en la mayoría de los países sea así, pero lo que sucede en España es, desde luego, una anomalía.
Nuestro Gobierno miente de forma tan burda, como decir que la deuda está bajando, cuando ya hemos llegado a los 1,7 billones de euros, deuda que se ha incrementado desde que llegó Sánchez al Gobierno, nada más y nada menos, que en 495.804 millones de euros, o lo que es lo mismo, MEDIO BILLÓN de euros.
Para demostrar que las cosas no van tan bien, voy a utilizar los datos que se envían a Eurostat, incluso el PIB nominal modificado por el INE, y que lleva desde que está la nueva presidente una mejora al alza de más de 42.000 millones, distorsionando determinadas ratios… pero no importa, porque así todos vamos a ver que el desarrollo de nuestra economía tiene demasiados puntos débiles que en cualquier momento pueden fallar y producir un colapso económico.
Así que, sin más dilación, vamos a por ello:
En primer lugar, es importante que veamos que la recaudación de impuestos, es decir, los ingresos del Estado español en el primer semestre del 2025, comparado con el mismo período del 2024, crecen un 6,5 %, y llegan a este nivel porque en ningún momento durante este período inflacionario se ha querido deflactar las bases de retención del IRPF, y el Gobierno se ha aprovechado de una inflación acumulada de casi el 24 % a cierre del primer semestre. No olvidemos que la subida salarial ha rondado el 21 %, y eso lleva a que las cotizaciones sociales pagadas por los empresarios también se hayan incrementado sustancialmente.
Los gastos reportados a Eurostat crecen en este período un 6,1 %, por debajo de los ingresos, pero si lo aplicamos al gasto público con el que cerramos en 2024, ya nos lleva a 770.000 millones de gastos. También sabemos que el gasto en defensa se va a producir en el segundo semestre, y a poco que se gaste, esa cifra de gasto total subirá hasta los 790.000 millones, y nos llevará a un incremento de gasto que se acercará mucho más al 9 % que al que hay actualmente.
Así, a pesar del incremento de los ingresos del 6,5 %, el déficit no solo no cae, sino que sube un 2,6 %, y se ha llevado ya por delante el 78 % en un semestre de lo prometido a Bruselas, que es un 2,5 %. Ya vemos que el déficit sobre el PIB nominal ha sido de un -4 %, algo mejor que en 2024, con la gran diferencia de que el año pasado no había compromisos con la OTAN, ni la presión de Estados Unidos para que cumplamos con nuestros compromisos.
Los intereses de la deuda ya suponen el 2,5 % del PIB nominal del primer semestre, y le hemos dicho a Bruselas que nos gastaremos 45.000 millones en este concepto a cierre de 2025, lo cual es una auténtica barbaridad
Por otro lado, vemos que los intereses de la deuda crecen un 8,2 %, y tienen la culpa de 63 % del déficit, y que, por mucho que hagamos, esta cifra no va a parar de subir, porque la deuda no para de hacerlo. Los intereses de la deuda ya suponen el 2,5 % del PIB nominal del primer semestre, y le hemos dicho a Bruselas que nos gastaremos 45.000 millones en este concepto a cierre de 2025, lo cual es una auténtica barbaridad, pero que vamos directos a ella.
La deuda a 30 de junio se fue a 1,690 billones, subiendo un 4 %, pero hay un indicador que nadie utiliza, y es cuánto se ha incrementado la deuda este año, comparado con el incremento del 2024, y vemos que la diferencia es el que crecemos 10.000 millones más que el año pasado, y eso supone un incremento de la deuda del 17,5 %, lo cual demuestra que algo no funciona en nuestras finanzas.
Además, es muy llamativo que, mientras el déficit solo sube en unos 900 millones, nuestra deuda lo hace en 65.000 millones, y algún día alguien nos contará como es esto posible.
El PIB nominal, es decir con la inflación, sube un 5,4 %. Mientras el año pasado el PIB crecía en 47.618 millones, este semestre solo crece en 42.812 millones, a pesar de los retoques de Manzanera. Vemos que se empieza a producir una desaceleración del crecimiento, pero si además pensamos que el gasto público ha crecido en 21.000 millones, podemos ver que el 50 % del crecimiento se produce por el gasto público.
Si el gasto público no hubiese crecido, la economía española en términos corrientes solo hubiese crecido un 2,7 %. Por lo tanto, en términos reales, solo lo hubiese hecho un 0,4 % ligeramente por encima de la UE.
A pesar de ello, podemos ver que el crecimiento del PIB en términos reales también se desacelera y anuncia tormentas duras para el 2026.
Por último, para explicarle al ministro de Economía que no se debe mentir, el incremento de la deuda sobre el incremento del PIB ha pasado de suponer un 116,7 % a representar un 152,4 %.
Desde Economía y desde La Moncloa podrán decir lo que quieran a los mercados, pero el 50 % de nuestro crecimiento viene por el gasto público, y porque estamos inyectando dinero en el mercado, para que suban los precios y así el PIB nominal haga que la ratio de deuda sea menor.
Pero, si alguien analiza los datos como aquí, verá que somos una economía que no se sostiene, que realmente solo crece un 0,4 %, que nuestra deuda está disparada, que nuestro déficit va a ser brutal y que dentro de muy poco nos van a pedir, como a Francia, que bajemos nuestro gasto público en 40.000 millones, que nos llevará a una situación de una economía en recesión con unos intereses que superarán los 50.000 millones y estaremos al borde de la intervención.
¿Para cuándo?
A este paso, a finales de 2026.