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Turrón de Suchard

Turrón de SuchardEuropa Press

La imagen que explica cómo ahora pagamos mucho más por mucho menos al hacer la compra

Las empresas reducen el tamaño de sus productos para poder mantener el precio y aumentar beneficios

Desde que estalló la crisis inflacionaria, muchos consumidores han observado cómo los productos que solían comprar de forma habitual han reducido su peso o tamaño sin que ello implique una bajada en el precio. Este fenómeno, conocido como reduflación, supone una subida encubierta de los precios, ya que se paga más por menos cantidad.

Hace apenas unos meses Facua-Consumidores en Acción alertó sobre lo que estaba ocurriendo y acusó a PepsiCo de reducir el tamaño los envases de Ruffles, Lays, Doritos y Cheetos, pero a su vez aumentar su precio.

Este problema es patente ahora también a los turrones. Según muestra la compañía española FITstore, el caso más claro es el turrón de chocolate Suchard. En los últimos cinco años su precio ha subido un 88 %, mientras que la cantidad de producto que ofrece se ha reducido un 11,5 %. Es decir, pagamos casi el doble por menos.

«Reducir el gramaje para esconder subidas de precio se ha convertido en un recurso habitual, y no es casualidad», explica Luis Cañada, CEO de FITstore. «Con una inflación persistente, materias primas más caras y costes operativos en aumento, muchos fabricantes recurren a la reduflación como fórmula discreta para encarecer sus productos sin elevar el precio final de forma evidente».

Ruffles, Lays, Doritos y Cheetos

De los productos que analizó Facua, la subida más extrema se ha producido en los Cheetos Gustosines, que se han encarecido en nada menos que un 44,8 % por kilo en los últimos tres años. Así, han pasado de venderse en formato de 96 gramos en enero de 2022 a uno de 75 gramos en mayo de 2025. La bolsa contiene 21 gramos menos que antes, mientras que su precio se ha incrementado en 19 céntimos (de 1,45 a 1,64 euros).

PepsiCo ha aplicado dos modificaciones de envase en los últimos tres años al pack económico de las patatas Ruffles sabor a jamón. En enero de 2022, este producto contenía 295 gramos y se vendía en Carrefour a 2,89 euros. En enero de 2023 pasó a contener 275 gramos, subiendo su precio hasta los 3,35 euros. Actualmente, el pack económico de esta marca es de 243 gramos, y se vende al precio de 2,99 euros.

De este modo, el formato de 2025 contiene 52 gramos menos que el de 2022, mientras que su precio es 10 céntimos mayor. Si se compara el precio por kilo, en encarecimiento de este producto en este periodo ha sido del 11 %.

Otro conocido producto al que este fabricante también ha aplicado reduflación en los últimos meses es el pack económico de Doritos Tex-Mex. El formato que se vendía anteriormente contenía 260 gramos, y su precio era de 2,89 euros. El envase que se encuentra actualmente en los puntos de venta es de 225 gramos (35 gramos menos) y cuesta 2,99 euros (10 céntimos más que antes). En este caso, la subida por kilo entre enero de 2022 y mayo de 2025 ha sido del 19,5 %.

Gobierno, va a poner coto

A través de la futura Ley de Consumo Sostenible, el Gobierno modificará el artículo 20 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. El objetivo es obligar a las empresas a informar de forma «clara y comprensible» cuando se reduzca la cantidad o el número de unidades de un producto sin que ello suponga una bajada en el precio.

Consumo advierte de que esta práctica «debilita el principio de información veraz y clara, y puede inducir a error a las personas consumidoras, haciéndoles creer que están adquiriendo la misma cantidad de producto que antes, por el mismo precio».

Por este motivo, buscan regular la información que las empresas deben proporcionar en estos casos, garantizando una mayor transparencia en el etiquetado y presentación de los productos.

En concreto, esta obligación se considerará cumplida cuando, en el punto de venta final, se indique de forma «legible y visible» la reducción en la cantidad envasada o en el número de unidades del paquete, así como el aumento de precio derivado de dicha modificación.

De la misma manera, la información deberá mantenerse «durante un plazo no inferior a 90 días desde la primera comercialización» del producto con sus nuevas características.

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