El ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
Santiago Carbó: «Hay nubarrones en el horizonte. La perspectiva de la economía española ya no es tan favorable»
Los inversores empiezan a desconfiar de que podamos seguir creciendo por encima de la media de la UE, como presume el Gobierno
El banco de inversión Goldman Sachs ha publicado un informe en el que advierte de que los inversores dudan de que la economía española pueda seguir creciendo por encima de la media europea, un dato del que suele presumir el Gobierno.
Economistas como Santiago Carbó también se muestran escépticos: «Las condiciones de la economía española no han cambiado de manera estructural, es decir, en que tengamos un sistema que garantice que vamos a seguir creciendo en la próxima década. Estamos en un contexto en el que la coyuntura está siendo muy favorable», explica el catedrático en el audio que puede oírse al principio de estas líneas.
El crecimiento actual no nos garantiza el de dentro de diez años. No ha habido cambios estructurales.
Carbó incide en que estamos teniendo un apoyo muy importante de los fondos europeos Next Generation, que están dando más margen al Gobierno para realizar más gasto, y eso se refleja en el PIB. Estos fondos no estarán ahí siempre. Por supuesto, también es importante el aumento que estamos experimentando en la inmigración de cara al crecimiento del empleo y el consumo, y tampoco cabe esperar que llegue continuamente el mismo flujo de inmigración (500.000 al año). Estos factores nos ayudan de momento, pero «en un entorno comercial arancelario tan volátil, con un aumento increíble del nivel de deuda a nivel mundial, hay nubarrones en el horizonte, y la perspectiva de la economía española en esa tormenta ya no es tan favorable», añade Carbó.
En esta línea, «las exportaciones de las empresas españolas se han resentido en los últimos datos. Empezamos a tener la sensación de que, si realmente la economía española no ha cambiado a mejor para siempre, estamos sufriendo un recalentamiento de la economía. Tenemos más inflación que la eurozona, y eso significa que hay un cierto sobrecalentamiento. Hay que fijarse mucho en lo que está pasando, porque una economía sobrecalentada implica que pronto se deja de crecer y se empiezan a tener otros problemas».
Tenemos una economía sobrecalentada por la inflación, y eso implica que pronto empiezan los problemas
El catedrático de la Universidad CEU San Pablo Rafael Pampillón coincide con el análisis de Carbó. Añade que la población activa y la ocupación ha crecido muchísimo en los últimos cuatro años (de 19,3 millones a 21,4 millones), pero «lo que hay que ver es si ese empleo que se está creando en España es de baja productividad o de alta productividad». Más bien apunta a lo primero.
Resalta que España es el país que más inmigración está recibiendo entre los países de la OCDE: «Hay más gente para trabajar, y eso hace que la economía crezca. Si España recibe cada año 500.000 habitantes nuevos, eso tira del consumo, claro, pero otra cosa es lo que pasa con la productividad o la renta per cápita». Por poner un ejemplo, está previsto que la renta per cápita avance un 1,8 % el año que viene en Estados Unidos, frente al 0,8 % en España.
La economía española crece por encima de la media europea, no sabemos hasta cuándo, y mientras tanto la Bolsa sigue en niveles muy altos, con un Ibex por encima de los 16.000 puntos. «La situación de la Bolsa española hoy no tiene nada que ver con la que había en el año 2008. Entonces había crédito a espuertas y surgió un problema tremendo con la burbuja. La Bolsa que tenemos hoy está mucho más diversificada. Tiene una cosa que no tenía en el año 2008, y es que el 66 % de los beneficios de las empresas que cotizan se generan fuera de España. El sector financiero tiene mucho peso, la tecnología también... Esa ampliación hace que la Bolsa sea más equilibrada y haya menos temor al pinchazo de una burbuja», apunta Pampillón.
Mientras sube la Bolsa, el Gobierno acaba de proponer una subida del sueldo a los funcionarios por encima del IPC en el año 2028 que a estos dos catedráticos no les parece oportuna. «Cuando la subida del sueldo de los funcionarios no está asociada a incrementos de productividad, ya sabemos cómo termina: en un aumento del gasto público que no tiene efectos favorables. No es el mejor camino que hay que seguir cuando el gasto público está disparado».