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Una mujer extrae dinero del cajero automático

Una mujer extrae dinero del cajero automático

Estafas

El «truco del billete», la nueva estafa con la que pueden engañarte en los cajeros automáticos

Aunque cada vez se utiliza menos el dinero e efectivo, los criminales siguen teniendo los cajeros automáticos como uno de sus objetivos

Cada vez es menos frecuente utilizar dinero en efectivo. Gracias a las nuevas tecnologías, no necesitamos siquiera llevar la tarjeta en la cartera. Ahora simplemente con nuestro móvil o reloj inteligente podemos realizar transacciones en prácticamente cualquier comercio. Sin embargo, nunca está de más llevar algo de dinero encima. Nunca se sabe cuándo lo vas a poder necesitar y, para ello, lo normal es acudir a un cajero automático.

Pero, ¿te imaginas llegar y encontrarte con un billete encajado en la rejilla del mismo?

El «truco del billete»

El llamado «truco del billete», cada vez más utilizado por bandas de carteristas y estafadores en cajeros automáticos, se basa en generar una distracción sutil pero eficaz que aprovecha el factor sorpresa y la avidez natural ante la posibilidad de encontrar dinero ajeno.

El mecanismo es aparentemente inofensivo. El delincuente coloca un billete parcialmente visible en la ranura del cajero o cerca del dispensador de efectivo. Cuando una persona se dispone a operar, repara en el billete y, creyendo que alguien lo ha olvidado, se distrae momentáneamente para recogerlo. Ese gesto, mínimo pero decisivo, es el momento que esperan los ladrones.

Mientras el usuario desvía la atención de su tarjeta o del teclado, los delincuentes observan desde la distancia, incluso con cámaras ocultas. En ocasiones, llegan a memorizar el código PIN o a sustraer la tarjeta durante ese segundo de desconcierto. Otras veces, engañan al usuario con instrucciones falsas que terminan con la víctima abandonando el cajero mientras los estafadores completan el robo.

El truco funciona porque explota el impulso emocional que provoca el hallazgo inesperado de dinero. Este estímulo activa una respuesta automática que baja la guardia del usuario y rompe su atención sobre la operación bancaria, lo que deja campo libre a la actuación de los ladrones.

Además, al presentarse como una situación fortuita, un billete en el cajero, un gesto amable de «ayuda» o una observación trivial, desactiva los mecanismos habituales de sospecha y alerta.

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