Enrique Fernández Allen, Director General de Velilla Group
De un pequeño taller en Madrid a referente del mercado textil: así es Velilla Group, la marca que viste a las empresas
La empresa ha pasado de facturar aproximadamente 20 millones de euros en 2012 a alcanzar los 120 millones actuales
Uniformes para los trabajadores de la construcción, sanitarios, camareros, personal de limpieza o incluso de emergencias y de la industria. Todos estamos acostumbrados a ver alguno de ellos. De hecho, siempre que nos nombran alguna de estas profesiones, lo primero que se nos viene a la cabeza es su vestimenta. Buena parte de ellas llevan la firma de Velilla Group, una empresa familiar fundada hace ya 76 años por Santiago Arturo Velilla en un pequeño taller de costura del barrio de La Guindalera en Madrid, que se ha convertido en un referente del mercado, incluso mundial.
De capital 100 % español, Velilla afronta el relevo de la segunda generación, en un momento clave de crecimiento y consolidación para el grupo. La empresa ha mantenido un crecimiento sostenido con doble dígito en los últimos casi 15 años, logrando pasar de facturar aproximadamente 20 millones de euros en 2012 a alcanzar los 120 millones en el año actual. Todo ello impulsado desde tres patas que han sido cruciales en la obtención de esos resultados.
Por un lado, trabajando en una profunda renovación del producto, incorporando innovación, sostenibilidad, comodidad y funcionalidad, logrando que sea cada vez más atractivo. En segundo lugar, la internacionalización de la marca, empezando en el sur de Europa con presencia en Portugal, Italia, Francia y Grecia, para posteriormente pasar a mercados más centroeuropeos, como son los Balcanes, e incluso a Sudamérica y Centroamérica. Por último, a través de adquisiciones, como la marca Mukua. Todo ello sin olvidarse de seguir los valores familiares que «suponen un gran impulso para mirar el futuro de otra manera», asegura a El Debate el director general de Velilla, Enrique Fernández Allen.
La marca ha sabido evolucionar y adaptarse a las exigencias del mercado, todo gracias a «escuchar a los clientes y al equipo». «Son los que realmente están en contacto con el mercado, los que saben que demandan los usuarios», sostiene Fernández Allen. Aunque también les ha ayudado buscar tendencias internacionales, no solamente de ropa de trabajo, sino de moda, para ver hacia donde van las marcas. La confianza es otro de los puntos importantes que les ha ayudado en su éxito. «Nuestros proveedores nos aportan muchísimo. Confiamos en ellos», añade.
Velilla no cuenta con fábricas propias, ya que todo lo producen en Asia, pero sí distribuyen todo el producto desde el centro logístico de Albacete, el cual duplicaron su tamaño en 2024 y que es un claro ejemplo de su apuesta en la innovación tecnológica. «Hemos sido pioneros en la puesta en marcha de este centro logístico absolutamente automatizado, que nos asegura servir en cualquier punto de la península ibérica en 24 horas y ser más ágiles en el servicio a otros países», cuenta el director de la empresa.
Pero este no es el único ejemplo sobre la implementación tecnológica. Tal y como afirma Enrique Fernández, Velilla lleva mucho tiempo utilizando modelos de inteligencia de negocio e implementando el uso de la inteligencia artificial que les permite reducir los procesos administrativos, y diseñar prendas en el menor tiempo posible. «Nos evita tener que enviar y recibir muestras de nuestros proveedores, porque podemos hacer las prendas tal y como queremos, cambiando el tipo de tejido virtualmente, cambiando los diseño», detalla.
La sostenibilidad, una de las exigencias actuales del mercado, está muy presente a la hora de producir las prendas. «Desde la reducción de consumo de papel y consumo eléctrico, hasta los vehículos. Está muy presente en todos nuestros procesos», manifiesta. Todos los nuevos productos ya llevan criterios de sostenibilidad al diseñarlos y están certificados. Además, están investigando, con la colaboración de universidades, «ver cómo las prendas pueden tener un mejor final», sostiene.
El reto para Enrique Fernández de cara al futuro es «seguir creciendo», por eso para ello van a seguir «trabajando en la internacionalización, buscando países donde las marcas sean cada vez más atractivas, así como mejorar los procesos gracias a la tecnología y la innovación». Su objetivo es seguir creciendo siempre por encima del 10 %, y el plan de 2026 incluye superar los 130 millones de facturación. Una cifra muy ambiciosa que se conseguirá gracias a seguir «los valores familiares que es la gran parte del éxito», sentencia.