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Apuntes ContablesSusana Burgos

Las 10 profesiones tecnológicas más demandadas en 2026 y la irresponsable campaña de Sánchez contra las 'big tech'

El presidente ha pasado de ser el primer ministro europeo más protector y permisivo con las big tech, a erigirse en su detractor más furibundo

El postureo y la ideología, siempre por delante de la economía. Si las big tech no apoyaran a Donald Trump, sobre todo como lo hicieron al principio de su mandato, seguramente Pedro Sánchez seguiría a lo suyo. Y lo suyo era anteponer los intereses de las grandes tecnológicas estadounidenses a los de las telecos españolas. Y a los de nuestras televisiones, dicho sea de paso, si pensamos en la Ley Audiovisual de julio de 2022.

El ejemplo más contundente quizá sea la decisión del Gobierno de no mover un dedo para impedir que las compañías del sector tributen fuera por los ingresos que obtienen en España. En la mayoría de los casos, el porcentaje del Impuesto sobre Sociedades que acaban pagando resulta irrisorio si se compara con sus facturaciones reales. Porque la Tasa Google parece más un señuelo que otra cosa, toda vez que las empresas digitales apenas desembolsaron entre todas por este concepto 277 millones de euros en 2024. A años luz de los cálculos que difundió Moncloa cuando les impuso el gravamen.

Las empresas solo desembolsaron 277 millones por la 'tasa Google' en 2024

Acostumbrados como nos tiene a sus bandazos, Sánchez ha pasado de ser el primer ministro europeo más protector y permisivo con las big tech, a erigirse en su detractor más furibundo. Así que ahora no desaprovecha ninguna oportunidad para arremeter contra Meta, Google, Microsoft, Amazon o Apple. La semana pasada anunció que citará a los responsables de la primera en el Parlamento para que den cuenta del presunto espionaje masivo que habrían llevado a cabo al rastrear la navegación de los usuarios que tenían instaladas sus aplicaciones en el móvil. Y yendo más lejos, amenazó con impulsar en 2026 una batería de medidas «para combatir la desinformación y los discursos de odio por parte de los tecnobillonarios o la tecnocasta». Quién le ha visto y quién le ve. Con el arrobo con que miraba a los directores ejecutivos de Apple, Google, Amazon, Qualcom u OpenAI cuando se reunía con ellos en el Foro de Davos. O al presidente mundial de Microsoft, Brad Smith, el día que le recibió en Moncloa a principios de 2024.

Eran tiempos de vinos y rosas, porque ahora sólo hay una gobernante más combativa con las tecnológicas que Sánchez: Yolanda Díaz. Aunque su absurda forma de expresarse haga difícil tomarse en serio lo que dice, no es tontería que la Inspección de Trabajo haya lanzado una investigación contra Amazon, Uber y Cabify por usar los algoritmos, supuestamente, para controlar a sus empleados. La vicepresidenta segunda llegó a afirmar que los trabajadores de Amazon son obligados a llevar una pulsera para que sus jefes sepan cuánto tiempo pasan en el baño. La empresa tuvo que salir inmediatamente a desmentir el bulo.

Amazon tuvo que salir a desmentir los bulos de Yolanda Díaz

Debería echar un ojo Díaz a los informes del mismo SEPE, que depende de ella, para constatar que las principales oportunidades laborales para los próximos años sitúan a la tecnología y a las tecnológicas como primera referencia. A nadie se le escapa que la economía digital afronta un ciclo de expansión marcado por la irrupción masiva de la inteligencia artificial, el auge del análisis de datos y la automatización inteligente.

Y en esta época del año, cuando estamos a punto de despedir el ejercicio, es cuando empresas y administraciones arrancan proyectos y planifican nuevas inversiones. Así que nos encontramos en un momento clave para la demanda de perfiles especializados en estos campos. Según Infojobs, en lo que llevamos de 2025 se han ofertado 146.000 puestos de trabajo relacionados con la tecnología. Y las previsiones apuntan a un claro incremento de cara a 2026.

Muchos de esos nuevos empleos provendrán de las big tech afincadas en España. Por eso no parece buena idea declararles la guerra. Ingeniero en Inteligencia Artificial y machine learning; científico de datos; data steward; especialista en ciberseguridad; cloud architect; AI product manager; data engineer; ingeniero de IA generativa y prompt engineer; AI governance & compliance specialist e ingeniero MLOps (Machine Learning Operations).

Esas son las diez profesiones tecnológicas que liderarán las ofertas de trabajo el año que viene, a decir de los expertos de MIOTI Tech & Business School, la única escuela de negocios española cuya metodología está respaldada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Su informe se completa con una conclusión demoledora: los salarios de estos perfiles oscilan mayoritariamente entre los 40.000 y los 80.000 euros anuales en nuestro país, «pudiendo alcanzar rangos de entre 100.000 y 150.000 euros en mercados internacionales más competitivos».

Y es ahí cuando nos damos cuenta de la suerte que tenemos de que la fuga de talento que sufrimos no sea aún más dramática. A fecha del 1 de enero de 2025, vivían en el extranjero 3.045.966 españoles, según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) del INE.

La cifra supone un aumento del 4,7 % respecto a 2024 y es el mayor incremento desde 2016. El Banco de España explica los motivos de forma muy clara: «Los salarios de los menores de 35 años han caído en términos reales desde 2008, mientras que los costes de la vivienda no han dejado de subir. Además, la productividad se mantiene estancada desde 2019, un problema que limita la creación de empleo de calidad».

La OCDE calcula que formar a un universitario en España supone una inversión pública de entre 80.000 y 120.000 euros. Cuando ese talento emigra, el beneficio económico se transfiere a otros países y España pierde innovación, productividad y capital humano. Pero el Gobierno a lo suyo, oigan.

  • Susana Burgos es periodista especializada en economía y empresas y formadora de portavoces