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Daniel Lacalle y Javier Milei, candidato a la presidencia en ArgentinaPaula Andrade

Lacalle coincide con Barceló: «Milei no miente, mientras que nosotros estamos gobernados por un mentiroso sin escrúpulos»

Daniel Lacalle, que estuvo hace una semana con Milei en Buenos Aires, destaca la mejora de la economía argentina y critica con dureza que los organismos internacionales alabaran antes la política económica española con la que ahora se ensañan

La economía española que el Gobierno dice que va como un cohete ha recibido estos días varios varapalos. Los más significativos han llegado de la Comisión Europea y de la OCDE, que directamente ha dicho que nos dirigimos al colapso si no arreglamos cuestiones como el sistema de pensiones. Mientras tanto, una economía como la argentina, que venía de muy abajo, va resurgiendo de sus cenizas: «Para mí la mayor diferencia cuando se compara la situación de Argentina con la de España es que Milei no miente, mientras que nosotros estamos gobernados por un mentiroso sin escrúpulos», señala el economista y profesor de la Universidad CEU San Pablo Diego Barceló.

Sus declaraciones pueden oírse en el audio que hay sobre estas líneas, en las que conversa con el economista Daniel Lacalle. Lacalle estuvo la semana pasada en Buenos Aires con el presidente de Argentina, Javier Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo; el jefe de gabinete y ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el jefe de gabinete Manuel Adorni, entre otros. «La diferencia entre lo que está ocurriendo en Argentina y lo que se estaba viendo en los dos últimos años, es espectacular. La economía está creciendo al 4 %, han salido de la pobreza dos millones de personas, y en las calles se nota. Por ejemplo, ya no vas a un restaurante y te dicen que si pagas en metálico te hacen un descuento del 40 %. No ves en las tiendas opciones de pagar en diez o doce cuotas. Todo eso son factores relevantes. Argentina está saliendo del erial socialista que heredó».

La diferencia entre lo que está ocurriendo en Argentina y lo que se estaba viendo en los dos últimos años es espectacular

Tras su rotunda victoria en las recientes elecciones legislativas, les queda mucho por hacer. Aunque la economía vaya bien, son conscientes de que tienen que dar también otras batallas: «Cuando llega un gobierno y arregla el desastre dejado por el socialismo, la gente deja de pensar en la economía. Parece que dan por hecho que la economía va bien por cuestiones externas en vez de por políticas. Son conscientes de que hay que seguir dando la batalla cultural y de las ideas, porque el ciudadano se acomoda y, de repente, escucha al kirchnerismo decir que ellos proponen un programa de crecimiento inclusivo que luego es una miseria. Hay que dar la batalla».

Mientras tanto, la OCDE, organización que reúne a los países ricos, ha emitido un informe particularmente duro contra la economía española. Entre otras cosas, dice que el plan de reducción de deuda y déficit planteado por el Gobierno de Sánchez hasta 2031 adolece de medidas políticas concretas, nos invita a un recorte de 6.800 millones de euros, indica que tenemos impuestos al trabajo muy elevados y que el gasto público refleja, entre otros capítulos, una inversión en educación y servicios públicos comparativamente inferior a la media de la Unión Europea y la OCDE.

«Ahora dan un toque de atención que es relevante y en el que estamos todos de acuerdo», apunta Lacalle, pero «han sido unos de los principales instigadores de las políticas que nos han llevado a esta situación. El gasto público, la deuda y los desequilibrios fiscales se han llevado a cabo con la aquiescencia de organismos internacionales como la OCDE. Ahora se dan cuenta de que no nos han llevado a ninguna solución», añade.

Barceló incide en que «el año 2025 es el decimoctavo consecutivo en el que el Gobierno de España paga todos los intereses de la deuda pública con más deuda pública. Ese dato basta para entender cualquier cosa. Es una conducta financiera totalmente suicida». «La macroeconomía -el PIB- no va bien porque está dopada con mayor inflación, mayor inmigración y mayor gasto público. La economía española no crece de forma robusta. Sus pilares son paupérrimos», agrega Lacalle.

Barceló señala otras paradojas poco convenientes a la economía española, como que «la aportación del sector público al PIB se calcula a través del salario de los empleados públicos. Por lo tanto, cuando el sector público contrata más personal y se le aumenta el salario, está haciendo crecer el PIB, pero en realidad está hundiendo al sector privado».

A la vista de las declaraciones grandilocuentes del Gobierno español en torno a la economía, podría pensarse que nuestra imagen exterior es muy buena. Daniel Lacalle, que tiene mucho contacto con inversores extranjeros y habla con regularidad en medios de comunicación de fuera de nuestro país, no lo cree así: «Nunca me preguntan por España. Nuestra imagen en el exterior empieza a ser la de un país que tiene un grave problema de corrupción. Ya es notorio que el problema de la corrupción es el gran factor negativo en España».