Lo lógico sería que el Gobierno apostara por Talgo.
La industria del tren español, indignada con la idea de Puente de comprar trenes chinos: «Sería una estocada para Talgo»
Parece contradictorio que el Gobierno considerara a la empresa española estratégica cuando quisieron comprarla los húngaros y ahora se esté dispuesto a adquirir trenes en China
El ministro de Transportes, Óscar Puente, sorprendió hace unos días a propios y extraños anunciando que viajará próximamente a China e Italia para estudiar la posibilidad de comprarles trenes de alta velocidad.
La declaración, que se efectuó en el foro más importante de la industria ferroviaria en España (Rail Live), ha caído como un jarro de agua fría: «Si esto se confirma, es una estocada de muerte para Talgo. Hay una contradicción clara entre la consideración de esta empresa como estratégica cuando quisieron comprarla los húngaros y que ahora se plantee adquirir trenes a China en lugar de a ellos», afirma una fuente destacada del sector, presente en el evento donde se produjo la declaración de Puente. «No se entiende. Fue inoportuno y poco conveniente», añade, una impresión que se palpó en el auditorio, según dice.
El Gobierno de Sánchez sigue empeñado en convertirse en el principal interlocutor europeo con China, a pesar de que desde la Unión Europea se le encarece a que no compre tecnología de allí y a que, por ejemplo en este punto concreto, la industria ferroviaria, no tengamos nada que aprender de ellos. ¿Para qué comprarles? La industria del tren español es muy potente, competitiva e innovadora, y lo lógico sería que estableciésemos en este terreno una autonomía estratégica, protegiendo a nuestras compañías, sobre todo teniendo en cuenta que en China hay unas condiciones laborales -jornadas mucho más largas, habitual impago de cotizaciones sociales...- y un apoyo del Estado a las empresas con los que no podemos competir en régimen de igualdad.
Fuentes del sector estiman que la declaración de Puente se trata más bien de «un toque de atención a los fabricantes españoles y europeos», entre los que se encuentran Talgo y CAF, entre otras cosas porque «el proceso de homologación suele tardar. No puede hacerse de urgencia. Es muy complejo».
«Las declaraciones de Puente no se entienden. Son inoportunas y poco convenientes», dice una fuente destacada del sector
Los trenes de alta velocidad que circulan en España cuentan con la tecnología de cambio de ancho de vía, «una tecnología que es muy de Talgo», aunque quizá podría buscarse una homologación más rápida para el ancho de vía internacional. De hecho, hay otras fuentes del sector que estiman que la homologación no sería un problema tan grave: «Los chinos son capaces de fabricar un tren del tipo que quieras listo para ser homologado en un par de meses. No está de más recordar a los fabricantes europeos que, si no se ponen las pilas, lo van a pasar muy mal, al menos en alta velocidad».
En el sector, de todos modos modos, ven muy extraño que el Gobierno vaya a acceder a contratar con los chinos cuando hace un tiempo vetaron que los húngaros compraran Talgo. «Los problemas de Renfe en los últimos tiempos se han producido por no estar encima de los contratos y de los trenes. Si pasaba con una empresa como Talgo a la que conocían, ¿cómo van a estar encima de una empresa china a la que no conocen?», se pregunta un experto.
Aunque en buena medida han venido originados por decisiones anteriores, Renfe ha tenido muchos problemas en los últimos años. Además de los repetidos retrasos, entre los incidentes más lamentables estuvieron los trenes de Cantabria y Santander que se vio que no iban a caber por los túneles y finalmente no fueron construidos por CAF, y los inconvenientes con los Avril 106, que tuvieron que ser retirados del servicio de Avlo y dañaron la ruta Madrid-Barcelona. Aunque muchos han echado la culpa a Talgo, el problema fue del pliego del Ministerio que por entonces dirigía el PP. No quiso comprar trenes de alta velocidad por más de 20 millones de euros cuando valen 30 millones. Talgo tenía que acudir a la oferta sí o sí. Recurrió a algún proveedor más barato y menos fiable, y falló.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha sugerido la posibilidad de comprar trenes fabricados en China para operar en los servicios de alta velocidad de España, en un momento en el que el Gobierno busca con prisa la compra de trenes para atender el incremento de la demanda de viajeros.
China tiene unas condiciones laborales y un apoyo del Estado con el que no podemos competir. Deberíamos apostar por la autonomía estratégica.
Durante su intervención en la feria ferroviaria Rail Live, que se celebró la semana pasada en Ifema Madrid, Puente anunció, cuando hablaba de la necesidad de comprar nuevos trenes para la red española, que próximamente viajará a China.
Fuentes del Ministerio consultadas por Europa Press precisan que esa visita se hará para ver el panorama en el país asiático, y valorar posteriormente si se puede trabajar con ellos, al igual que se ha hecho con otras visitas a Siemens o Hitachi en Alemania.
La compra de trenes chinos en Europa, donde existe una gran industria ferroviaria, ya ha provocado una polémica en Austria. La compañía privada Westbahn (la pública francesa SNCF tiene un 17,4 % de su capital) ha alquilado trenes chinos para su operativa entre Austria y Alemania.
El propio Gobierno austriaco ha criticado la operación y ha anunciado que pedirá a Bruselas una normativa para proteger la industria europea. Los sindicatos también están protestando por el impacto que la entrada de producto chino pueda tener en el empleo. Todo esto es aplicable a España.
En nuestro país hay empresas nacionales como CAF o Talgo que fabrican trenes, con un largo historial de fabricación para Renfe. También hay otras compañías europeas con presencia en España como la francesa Alstom (con dos grandes fábricas en Barcelona y Vizcaya), la suiza Stadler (con fábrica en Valencia), y la japonesa Hitachi, que también tiene centros de trabajo.
CAF perdió un contrato en México con una empresa china por no poder bajar más el precio
En México, por ejemplo, CAF perdió un contrato de 1.600 millones de euros al no poder superar la oferta de su contrincante chino CRRC para un pedido de trenes para el metro de la capital. La empresa vasca admitió que no podía bajar más el precio porque no aseguraría los requisitos técnicos y plazos solicitados.
Precisamente en la feria Rail Live estuvo una empresa china, CRBBG, que se dedica a aparatos de vía, con 5 fábricas en China y 3.676 empleados, y factura unos 900 millones de euros cada año, el 90 % para exportar, con una amplia variedad de productos homologados internacionalmente.
Fuentes del sector confirman que el pasado jueves esta empresa tuvo un encuentro con Adif, la empresa pública dependiente del Ministerio que administra la infraestructura ferroviaria, para conocer sus productos.
En cuanto a los fabricantes europeos, otras fuentes manifiestan su inquietud por la visita del ministro a China, aunque recuerdan que esos trenes no están homologados en España. Si lo que el Gobierno busca en ese país es traer trenes rápido, los plazos se alargarán por ese proceso de homologación, como comentábamos anteriormente.
Asimismo, apuntan que el mercado con China no es recíproco. Las empresas europeas no pueden introducir sus productos allí si no se alían con una firma nacional que tenga una mayor parte del accionariado. Además, señalan la dificultad de competir en precio, ya que los productos se fabrican al coste de allí.
Parece como si con esta operación Puente quisiera quitarse la imagen de ministro tuitero y que por fin se le considere ministro: «De todos modos, tienen un equipo ministerial muy flojo. Muchas de las cosas que dice son surrealistas, aunque tal vez eso es lo que quiere», concluye una fuente del sector.