La presidenta de la SEPI, Belén Gualda, y María Jesús Montero, la ministra de Hacienda, de quien depende la SEPI.
La presidenta de la SEPI y el administrador de una de sus empresas, en el foco por un posible caso de acoso laboral
Trabajadores de Cofivacasa, la compañía pública encargada de liquidar empresas, denuncian el trato que les da su superior
La empresa pública Cofivacasa, que tiene por objeto liquidar empresas que le encarga su accionista y está participada al 100 % por la SEPI –Sociedad Estatal de Participaciones Industriales–, se halla envuelto en un aparentemente grave proceso de acoso laboral del que sus principales responsables parecen estar haciendo caso omiso.
Así, al menos lo piensan los trabajadores de esta compañía de 22 empleados, que ven cómo sus quejas son ignoradas de momento por la presidenta de la SEPI, Belén Gualda. Gualda mantiene en el cargo al administrador de esta sociedad, a pesar de lo que los trabajadores consideran «evidencias en su contra, incluidas grabaciones montando en cólera». La directora de Cumplimiento de la SEPI tiene paralizado el proceso, según los empleados.
Los hechos arrancan en el año 2022, cuando la SEPI nombra administrador único de Cofivacasa al abogado del Estado, Mariano Herranz Vega.
En mayo empezaron a investigarse los hechos denunciados, pero aún no se sabe nada
En 2023, casi todos los trabajadores de la compañía firmaron una carta expresando su malestar con la directora económica, que se había incorporado en 2020 como consecuencia de un proceso judicial de integración en plantilla. La carta se remitió a la entonces directora de Participadas, Dolores Alonso Galdo, pero esa misiva quedó en nada.
En abril de 2025, varios trabajadores remitieron una carta por registro a la presidenta de la SEPI, con copia a todo el consejo de administración, expresando su malestar con Mariano Herranz.
En mayo de 2025 se inició un proceso de compliance por parte de la Dirección de Cumplimiento de la SEPI para investigar los hechos denunciados.
En julio de 2025, varios trabajadores remitieron una nueva carta a la directora de Cumplimiento, Mónica Hufton, expresando su preocupación por la cuestión.
Desde que Mariano Herranz es administrador único, han sucedido los siguientes hechos: el director jurídico se fue a otra empresa en el año 2023; el director financiero dimitió de la Comisión Liquidadora de IZAR Construcciones Navales tras serle retiradas sus principales competencias, y abandonó Cofivacasa a final de 2024; el nuevo director jurídico no soportó la presión y volvió a su puesto en Adif tras año y medio en el cargo; el tesorero sufrió un infarto; un técnico jurídico se fue en septiembre de 2023 tras ver irregularidades en la contratación de personal; la secretaria de Presidencia está de baja por estrés durante un año; el director de Operaciones se fue desmoralizando de la empresa en octubre de 2025; no hay nuevos encargos profesionales ni se buscan proyectos profesionales desde julio de 2022.
Mientras todo esto ocurre, la directora económica cobra entre tres y cuatro veces lo permitido por el Real Decreto 451/2012. Su retribución es un 50 % superior a la de la presidenta de la SEPI.
Se desconoce en qué situación está el proceso de compliance que está llevando a cabo la Dirección de Cumplimiento de la SEPI. El secretario de la Comisión de Cumplimiento es el secretario general de la SEPI, Javier Morales, también abogado del Estado y amigo íntimo del administrador de Cofivacasa, Mariano Herranz. Preguntada la SEPI, nos responden que, «según la ley 2/2023, los asuntos relativos a cumplimiento son estrictamente confidenciales. Por lo tanto, en ningún caso tendría conocimiento de la apertura de un expediente ni por supuesto tampoco de su contenido».
Graves acusaciones contra el administrador único
El Debate ha podido acceder a las cartas que los trabajadores han dirigido a la presidenta de la SEPI y a su consejo de administración. En ellas se contienen acusaciones graves sobre el administrador único de la sociedad, Mariano Herranz: «Desde que llegó ha tenido problemas con casi todo el mundo. Empezó con su secretaria, la cual estuvo de baja un año, afectada en su salud por los comentarios despectivos que escuchaba sobre ella. Lo puso en manos de un despacho de abogados y hubo intercambio de burofaxes».
El director financiero dimitió de la comisión liquidadora de IZAR tras serle apartadas sin motivo sus competencias en materia de personal pasivo. Fue sustituido por Teresa Palomera sin que se haya realizado concurso previamente. «Esta señora genera enormes tensiones en las personas con las que trabaja. No duda en hacer comentarios en los que siembra la duda sobre la profesionalidad de las personas. Es la nueva directora financiera de facto de Cofivacasa, y es muy temida en su departamento, hasta el punto de que la subdirectora financiera se presentó al puesto de representante de los trabajadores para no tener problemas».
«El director de Operaciones sufre constantes desprecios y malos modos por correo electrónico. Tiene unos cuantos correos guardados por lo que pueda ocurrir. Es reprendido en cosas que no son ciertas. El Sr. Herranz cambia mucho de opinión, tergiversa, y no es amigo de decir verdades. No le gusta que le discutan absolutamente nada. Los empleados y los directores no deben opinar si no quieren terminar mal».
Los trabajadores se lo dicen claro a Belén Gualda: «Si el objetivo de la presidenta es liquidar Cofivacasa, despedir a sus trabajadores y perder talento, el Sr. Herranz está realizando un magnífico trabajo. Si ese no era el objetivo, el Sr. Herranz debería ser apercibido para que cese la hostilidad hacia los trabajadores y directivos de la empresa». «Al remitirle esta carta, le hacemos conocedora de esta situación de modo fehaciente, y, por tanto, responsable de la misma si no interviene de algún modo. Sabemos que el Sr. Herranz y su esposa son muy amigos del actual secretario general, pero la SEPI no puede convertirse en una agencia de colocación de personas sin cualificación profesional ni humana, sin experiencia previa en gestionar empresas o equipos, por el mero hecho de ser amigos o tener afinidades políticas. Esperamos que esta carta no caiga en saco roto por su parte».