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Está claro que el Gobierno, con la decisión de asaltar el INE (Instituto Nacional de Estadística) con un nuevo director general de Cuentas Nacionales para la elaboración del PIB, amigo de Carlos Cuerpo en la AIReF, y la creación de cinco direcciones nuevas que, de alguna manera va a empezar a reportar directamente al ministro de Economía, culmina la toma de poder en todas las instituciones económicas y estadísticas de este país.

Ya no habrá una estadística que no pueda ponerse en duda, pero, por otro lado, no quedará otro remedio que trabajar con los datos que nos proporcionen, porque siempre habrá empleados públicos que los tendrán que elaborar y no todos manipularán la información que proporcionan todos y cada uno de los diferentes estamentos y organismos.

Así que, aun sabiendo que todo puede estar tezanizado, hay que seguir trabajando con la información que nos pasen.

En diciembre de 2022 se aprobaron los últimos Presupuestos Generales del Estado y, desde entonces, este Gobierno no ha conseguido aprobar nada nuevo durante esta legislatura. Llevamos ya dos años y medio sin presentar ni un solo proyecto de ley de Presupuestos Generales.

Para que vean lo ridículo de la situación, les hablaré de las prestaciones por desempleo pagadas en lo que va de año hasta octubre. El último Presupuesto aprobado para 2023 dotó al SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) de una partida de 21.278 millones de euros, que, en teoría, iba a permitir al organismo trabajar con holgura, sobre todo pensando que en 2022 la cifra pagada por este concepto llegó a 20.785 millones, con lo cual el SEPE contaba con un presupuesto un 2,4 % superior, cuando todo indicaba que el paro iba a disminuir de forma sustancial. No olvidemos que 2022 fue la salida definitiva de la economía española de la pandemia con un paro oficial del 13,2 %.

Por reducción al absurdo, el día que no tengamos a nadie parado necesitaremos el 100 % del PIB para pagar el desempleo

Pero, sorprendentemente, y aunque efectivamente las estadísticas dijeron que en 2023 se terminó con un paro del 11,9 %, es decir, que el paro se redujo en 1,3 puntos porcentuales, equivalentes a reducir el número de parados en 237.000, resulta que hubo que hacer una ampliación de créditos presupuestarios porque el presupuesto se quedó corto y se tuvieron que pagar 22.130 millones.

Ya se produce la primera paradoja: el paro baja en 237.000 parados y las prestaciones crecen en 1.345 millones, y aquí se promociona a Yolanda Díaz por su nefasta gestión a vicepresidenta segunda del Gobierno. Claro que la promoción es más por tezanizar la estadística de paro que la estadística de pagos, porque estos últimos serían mucho más peligrosos.

Pero en 2024, sin presupuestos nuevos, la cifra que se termina pagando es de 23.161 millones, otros 1.030 millones más que en 2023, cuando el paro oficial se reduce en otras 245.000 personas y se queda en un 10,8 %.

Así tenemos que, en 2 años, bajamos el paro oficial en 482.000 parados y pasamos del 13,2 % al 10,8 %, pero las prestaciones por desempleo nos cuestan 2.375 millones más.

Pero esto, en lugar de parar, sigue avanzando: cada vez tenemos menos parados y cada vez pagamos más prestaciones por desempleo.

Este año, a cierre de octubre, hemos tenido que pagar ya 1.192 millones de euros más por el paro oficial, cuando este se ha vuelto a reducir hasta un 10,5 % y la cifra ha bajado en 117.000 parados. Por reducción al absurdo, el día que no tengamos a nadie parado necesitaremos el 100 % del PIB para pagar el desempleo.

No sabemos cuál es el paro oficial de nuestro país, pero, desde luego, no es el 10,5 % ni son 2.443.766 parados

La verdad es que no tenemos 2.443.766 parados, porque al menos hay 772.938 «no parados» que están también en las estadísticas del SEPE, que demandan empleo, y otros 458.463 que están en formación o en otros capítulos, pero que no tienen ingresos económicos ni cotizan a la Seguridad Social.

Algún día habrá que rehacer las estadísticas completas del SEPE para tener la cifra oficial de parados, porque será la única manera de que cuadren los datos del SEPE respecto al número de parados y los datos del SEPE de prestaciones por desempleo: un mismo organismo público con una línea, como es el paro oficial, completamente tezanizado, y con las prestaciones, que se supone que son verdad porque están jugando con el dinero, y algún interventor de la IGAE podría levantar la alfombra y crear un conflicto adicional a los que ya tiene este Gobierno.

Esta es la realidad incuestionable: no sabemos cuál es el paro oficial de nuestro país, pero, desde luego, no es el 10,5 % ni son 2.443.766 parados.