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La presidenta de Paradores, Raquel Sánchez

La presidenta de Paradores, Raquel Sánchez.Paradores

Los empleados de Paradores se hartan de que Sánchez les tome el pelo: o mejoran las condiciones, o volverán a las movilizaciones

La compañía es un caladero de ex políticos que no presta atención a los trabajadores

Paradores sigue yendo muy bien económicamente, pero al bolsillo de sus empleados no le va tan bien. La compañía pública registró en 2024 los mejores resultados de su historia (346 millones de euros de ingresos y 40 millones de beneficio), y los datos aparecidos en este 2025 parecen mostrar que van por buen camino (aumento del 2 % en los ingresos en verano). Frente a ello, los trabajadores se quejan de que sus condiciones no mejoran desde hace cuatro años.

Por este motivo, los sindicatos se lo han dicho muy claro a la presidenta, la ex ministra Raquel Sánchez: o mejoran las condiciones de los trabajadores en las negociaciones que empezarán a partir del 12 de enero, o, si no se ha logrado en marzo, volverán las movilizaciones.

Los representantes de los trabajadores demandan desde hace cuatro años que se suba el sueldo a los 5.500 empleados de la compañía pública, algo que considerarían lógico teniendo en cuenta sus resultados económicos. Sin embargo, la compañía no accede «porque Hacienda no lo autoriza», asegura José Manuel García, representante del sindicato CSIF.

Según este sindicalista, «muchos empleados no llegan a cobrar el salario mínimo interprofesional y hay que complementarles a final de año». Mientras tanto, la empresa se ha permitido el lujo de ofrecer un plus de 9.600 euros anuales a los empleados del Parador de Ibiza, algo que en el sindicato consideran desafortunado, teniendo en cuenta los salarios bajos de otros compañeros. «Damos de plazo hasta marzo para acordar un nuevo convenio que acabe con la precariedad de los 5.500 trabajadores. De lo contrario, retomaremos de forma contundente las movilizaciones», indican en un comunicado los sindicatos CSIF, UGT y CC.OO.

Los sindicatos han establecido once líneas de negociación autorizadas por Patrimonio y el Ministerio de Hacienda: incrementar los niveles 4 (ayudantes de departamento) y 5 (auxiliares de departamento) hasta alcanzar al menos el SMI, además de garantizar los incrementos necesarios para asegurar las diferencias entre categorías; jornada mínima en contratación parcial de 6 horas diarias; reclasificación de las camareras de pisos a nivel 3 (Oficial/a de primera Administrativo o Recepcionista, con una retribución anual media en 2024 de unos 24.090 euros); promoción automática de nivel 4 a nivel 3; recuperación del Complemento por IT (incapacidad temporal) al 100 %; solución para las jubilaciones parciales; plus montaña para las personas trabajadoras de Vic, Vielha y Artíes; equiparar el plus de calzado (retribución económica variable que se suma al salario base y busca compensar a los trabajadores por necesidades específicas de su puesto, como el uso de calzado especializado -por ejemplo, botas de montaña en zonas de montaña-; solución definitiva al Plan de pensiones; estudio del sistema retributivo variable: prima de producción; plus de idiomas.

Un nido de ex políticos

García lamenta que «la empresa sigue rigiéndose por el convenio del año 2018-2020, cuenta con un buen número de empleados a los que les cuesta llegar a un sueldo de 1.000 euros al mes y no tienen complementos de antigüedad». Añade que «cualquier eventual que llegue a la empresa puede cobrar más que alguien que lleve treinta años en la compañía, algo que no les ocurre en ninguna de las empresas públicas en las que CSIF está presente». «Junto con Loterías, somos la empresa pública que más beneficios da, y la que tiene salarios más bajos», se quejan desde este sindicato.

García alerta de que «se está produciendo una fuga de talento en esta compañía», que riñe con el objetivo contar con 100 paradores en el año 2028. Las cadenas hoteleras y los establecimientos de hostelería que ofrecen puestos similares (recepcionistas, camareras de piso, etc.) pagan más, y ofertan turnos continuados, dos reclamos que convencen a los empleados de Paradores para marcharse. «Nos estamos convirtiendo en una de las mejores escuelas de formación: formamos a los trabajadores para que luego se vayan», afirma García. «Esta empresa y las demás empresas públicas son un aparcadero de políticos. No viene gente preparada; no saben del sector y nos los van colocando», lamenta García.

Mientras tanto, los clientes se quejan de la caída de nivel en las instalaciones, la comida y el servicio, algo que encaja con los comentarios de los empleados por sus bajos sueldos, que también han oído quienes los visitan.

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