El absentismo laboral se dispara en Navidad, empezando por el propio Pedro Sánchez
En plena crisis de su partido y Gobierno, el presidente se va quince días de vacaciones –hasta el día 7 de enero–. Si ellos no trabajan, ¿cómo pueden exigir a los demás?
Pedro Sánchez, junto a un grupo de ciudadanos en la sala del Consejo de Ministros
Las fiestas han constatado la realidad de una cesta de la compra que no ha dejado de crecer en los últimos meses. No es un tema menor. Quizá por eso se acordó Felipe VI de este disparate en su discurso de Navidad. Estoy convencido de que los que repiten una y otra vez que la economía «va como un tiro» –Pedro Sánchez a la cabeza– es sencillamente porque no van nunca al mercado. Y que por eso les da igual.
Pero el calendario avanza, y acaba el año y, como los españoles somos muy de festejar, es bueno que pasemos estos días lo mejor que podamos, que ya vendrán tiempos peores. Porque 2026 vendrá inexorable con sus correcciones. La primera en la Bolsa. No es normal que en 2025 el Ibex haya acumulado una subida de casi el 30 %, por no hablar del sector bancario, que ha superado el 40 %. También deberán corregirse algunos datos macro, especialmente los impuestos. Las empresas ya no pueden más.
2026 vendrá inexorable con sus correcciones; la primera, en la Bolsa
La presión fiscal ha crecido más de tres puntos en la última década en España, exactamente el triple que en la media de la OCDE. La mitad de este aumento se lo llevan los impuestos laborales, responsables de la mitad del aumento de la recaudación. Son datos del informe Las estadísticas de Ingresos 2025, presentado este mes de diciembre. Pues bien, parece lógico que entre esta presión fiscal y las reformas que ha querido implementar el Gobierno, las empresas vean el futuro con preocupación. Únicamente la crisis de Sumar, que sigue conservando cinco ministerios a pesar de no existir ya como partido en gran parte de España, puede ser un balón de oxígeno para tantas propuestas disparatadas como han venido acumulando en los últimos años. Pues bien, a todo esto se han sumado los últimos datos sobre absentismo laboral.
Recordarán que, hace unas semanas, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ofreció unos datos sobre absentismo laboral que las organizaciones sindicales tildaron inmediatamente de escandalosos. Pues bien, solo unos días después, aquellos datos no solo se han confirmado, sino que demuestran que el presidente de los empresarios se quedó corto.
El último informe de absentismo laboral en España, correspondiente al segundo trimestre de 2025, refleja un crecimiento que supera el 7,0 %. Teniendo en cuenta los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el número de personas que cada día se ausentan de su puesto de trabajo es de 1.558.809. De ellas, 1.224.778 se encontraban de baja médica, lo que supone un incremento del 2,3 % respecto al primer trimestre de 2025. Es decir, que el absentismo no mengua, sino que crece, y las bajas médicas también. Pero decía que aquellos datos se habían quedado cortos… y son aún más recientes.
El absentismo no mengua, sino que crece, y las bajas médicas también. Cada día se ausentan 1,5 millones de personas de su puesto de trabajo
La patronal, a través de los datos de las mutuas de accidentes de trabajo AMAT y de las bases de la Seguridad Social, ha estimado que entre el 22 de diciembre y el 6 de enero el incremento del número de bajas es de un 60 % sobre los datos que se tenían hace seis años. Las mutuas laborales suelen hacer análisis muy certeros sobre lo que llaman radiografía de la incapacidad temporal. Un gráfico que cada año acumula ausencias que van desde los tres días a las que encadenan varios semestres. Naturalmente, el coste para las empresas es tremendo.
Hace solo unos meses, cuando un empresario me comentaba la propuesta de deducción de la jornada laboral de Yolanda Díaz a 37,5 horas, me decía que tampoco era para tanto. «Mira, si todos mis empleados –en sus empresas hay más de 10.000– trabajaran todas las semanas esas horas, yo me daba con un canto en los dientes. La productividad se dispararía, porque ese y no otro es el verdadero problema que tenemos hoy: las ausencias, las bajas, los permisos… ¡el llamado teletrabajo! Ya no sabemos qué hacer para que la gente trabaje. Y me consta que los médicos tampoco saben muy bien cómo gestionar este problema».
Hay que reconocer que, en estas fechas, los procesos gripales y traumatológicos se disparan, pero, como me decía el empresario, «esto parece que viene siendo así aproximadamente desde que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso».
Efectivamente, este año las pérdidas destinadas por las empresas para cubrir los nueve millones de bajas superarán los 33.000 millones de euros. De esa cantidad, la mitad la asumirá el presupuesto público, y la otra mitad las empresas. Pero son las empresas las que constatan implicaciones que van mucho más allá de las económicas. Por ejemplo, la sobrecarga para los compañeros está cifrada en un 60,6 %; los retrasos en la atención al cliente se calculan en un 44 % y los costes organizativos se incrementan un 43 %.
Las pérdidas destinadas por las empresas para cubrir los nueve millones de bajas superarán este año los 33.000 millones de euros
Pero, siendo todo eso negativo para la cuenta de resultados, la productividad se ve afectada en un 40,6 %, mientras que el deterioro del clima laboral, con ser importante, no llegaría –aunque mucho es– al 30 %. ¿A alguien le puede extrañar que nuestras empresas hayan dejado de ser competitivas en algunos sectores?
Si a esto sumamos que, pese a las promesas de Sánchez, este año que acaba tampoco veremos nuevos Presupuestos Generales del Estado, el panorama al que tienen que hacer frente las empresas españolas mira al futuro no con incertidumbre, sino la idea clara de que la parálisis de nuestras inversiones va a ser aún mayor.
Cuando el Rey apelaba a la unidad de los partidos y de los españoles para encarar este futuro, pensaba también en tantas empresas no ya olvidadas por la Administración, sino abandonadas por sus propios trabajadores.
Pero comprenderán que si el presidente del Gobierno, en plena crisis de su partido y Gobierno, se va quince días de vacaciones –hasta el día 7 de enero–, los argumentos para hacer trabajar a los españoles decaen por su propio peso. Al menos desde el Gobierno. Y es que si ellos no trabajan… ¿cómo pueden exigir a los demás?