Fundado en 1910

El comisionado para el Corredor Atlántico y mano derecha de Óscar Puente, José Antonio Sebastián Ruiz.EFE/Nacho Gallego

El hombre para todo de Óscar Puente: José Antonio Sebastián Ruiz

El actual comisionado del Gobierno para el Corredor Atlántico es la mano derecha del ministro, pero por algún motivo no ha llegado tan alto como se esperaba

En plena oleada de escándalos que azotan al PSOE –desde el caso Koldo y las mascarillas hasta los casos de acoso interno–, un nuevo foco ilumina el Ministerio de Transportes: José Antonio Sebastián Ruiz, comisionado del Corredor Atlántico. Es vallisoletano como el ministro Óscar Puente, y tiene una larga trayectoria en el sector ferroviario que ya es conocida por su paso durante años por varias empresas tanto públicas como privadas de ferrocarriles, en un entorno marcado por su condición de afiliado al PSOE.

Sebastián Ruiz fue nombrado en enero de 2023 por el Ministerio de Transportes como comisionado para «impulsar» el Corredor Atlántico, un puesto creado a medida con acceso a inversiones millonarias (más de 12.600 millones hasta 2030, incluyendo fondos europeos, si bien la figura del comisionado es más bien de coordinación; las obras las ejecuta Adif).

El Corredor Atlántico que dirige prevé unos 12.600 millones de inversión hasta el año 2030

Procedente de Renfe Mercancías –donde era gerente de Material–, este vallisoletano ha dedicado años al ferrocarril en entidades públicas como FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha) y privadas como Acciona Rail o Logitren, siempre en un ecosistema donde las lealtades políticas pesan más que los méritos puros, aunque Sebastián tiene fama de ser de los que más saben del sector ferroviario en España. ¿Es casualidad que su ascenso coincida con el dominio sanchista y el círculo cerrado de Puente en Valladolid?

No es secreto su origen compartido con Óscar Puente, el ministro fiel a Sánchez que reparte cargos entre los suyos. Ambos proceden del mismo entorno político y profesional en Castilla y León, donde el PSOE ha perfeccionado el arte del nombramiento a dedo. Sebastián Ruiz, conocido en el sector por su militancia socialista, saltó de Renfe a este cargo estratégico, un recorrido en el que algunos ven amiguismo en un Gobierno que predica transparencia mientras oculta retribuciones.

Y aquí está el gran interrogante: ¿cuánto cobra exactamente José Antonio Sebastián Ruiz con dinero público? Su sueldo como alto cargo –pagado por todos los españoles– permanece en la opacidad más absoluta. El Ministerio de Transportes guarda silencio.

En tiempos donde el PSOE se desangra por comisiones ilegales y nepotismo rampante, la pregunta es inevitable: ¿es Sebastián Ruiz otro ejemplo de enchufismo sanchista, premiado por su afiliación al PSOE y su proximidad a Puente? ¿Su trayectoria en empresas públicas y privadas responde a competencias o a carnés partidistas?

La realidad es que no del todo. Fuentes fiables consultadas por El Debate y conocedoras de Sebastián Ruiz afirman que probablemente es la persona que más sabe del sector ferroviario en España. Este hecho, y su cercanía con Puente, le hacían alardear e ir diciendo que su amigo pucelano le nombraría presidente de Renfe, secretario de Estado o un cargo similar, pero no ha sido así. «Tenía unas expectativas muy altas, y Puente intentó colmárselas, pero el Gobierno le frenó. Debe de tener algún esqueleto en el armario o algún enemigo en Moncloa», sostienen fuentes que estaban en esa época en el Ministerio de Transportes.

Su cercanía con Puente, a quien conoce del PSOE en Castilla y León, le dio unas expectativas muy amplias que no se han cumplido

Aun así, Sebastián Ruiz ha sido y es la mano derecha de Puente; el que le ayuda en todas las cuestiones técnicas e incluso con sus famosos tuits, según algunas fuentes. Por esa cercanía total, no por la corrupción, en el Ministerio se le conoce como el Koldo de Puente.

Por ser su asesor más cercano, el que acompañaba a Puente a todas partes, incluida su casa de Castellana con María de Molina, su figura levantó suspicacias, y la jefa de gabinete de Puente sugirió que quizá debería tener su oficina de comisionado del Corredor Atlántico en otro sitio. Fue enviado enfrente del Ministerio, y así veía menos a Puente.

Sebastián no fue nombrado comisionado por Puente -llegó a su cargo en enero de 2023, mientras que el ministro lo hizo en noviembre de 2023-, pero ha trabajado mano a mano con él en esta época en la que el Gobierno ha eliminado del Ministerio cualquier vestigio que quedara del PP en Renfe o Adif. No se atrevieron a hacerlo ni José Luis Ábalos ni Raquel Sánchez. Puente no ha ascendido a Sebastián Ruiz, ni tampoco le ha echado. Sebastián ha sido una pieza clave para él en la construcción de su imagen.

En el sector se sabe de sus conocimientos ferroviarios y de su cercanía con Puente, pero no todos le tienen bien considerado: "El pequeño Sebas, como se le conoce en el sector, ha ido por los pueblos y las regiones prometiendo cosas a quienes le caen bien y castigando sin inversiones a quienes le caen mal. A alguna comunidad ha llegado a decirle: Tú, ponte a la cola», señala una fuente del mundo de los trenes.

También se comenta que se ha dedicado a «asesorar y acompañar a su amigo el ministro. En cuanto a lo segundo, ellos sabrán lo que hacen, pero, en lo primero, le ha hecho decir al ministro, y él mismo ha dicho, bastantes barbaridades. Por ejemplo, en InnoTrans, Berlín, septiembre de 2024, en plena disputa (de oscuros motivos) de precios entre Renfe y Ouigo, llegó a decir el ministro que los trenes de Ouigo, al ser de dos pisos, pesan el doble y por lo tanto deben pagar más peaje que los «ligeros» de Renfe. La norma europea limita a 16.5 toneladas por eje a todos los trenes que sobrepasen los 250 km/h, independientemente de su configuración», añade.

Como se puede comprobar, Sebastián Ruiz levanta opiniones diferentes, pero todos coinciden en su cercanía con Puente. Su sueldo exacto se desconoce, y el Ministerio de Transportes no lo da. Siendo como es un cargo público de responsabilidad alta, probablemente ronde o supere los 80.000 ó 100.000 euros. Posiblemente no es el sueldo al que aspiraba.