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La cara B de la EPA: más empleo inmigrante, más empleo público y menos productividad

Aunque los datos actuales reflejan un mercado laboral sólido y un crecimiento económico destacado, existen factores estructurales y externos que podrían dificultar la sostenibilidad de estas tendencias en el futuro

Oficina del SEPE en Madrid.EP

Los datos estadísticos publicados este martes por el INE muestran un fortalecimiento notable del mercado laboral español. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), se alcanzaron varios récords históricos en 2025: 22,5 millones de ocupados de los cuales, 10,5 millones, son mujeres.

En el conjunto del año hay un mayor empleo de mano de obra extranjera (+7,8 %) que alcanza los 3,6 millones de ocupados, mientras que los españoles ocupados crecen en el año un 1,9 % alcanzando los 18,9 millones.

La tasa de paro también muestra una evolución muy favorable, situándose en el nivel más bajo desde el cuarto trimestre de 2007: un 9,9 % de la población activa.

No obstante, es importante destacar que buena parte del descenso del desempleo se debe al aumento, en el último trimestre de 2025, de la población inactiva en 213.700 personas. Se trata de ciudadanos que no están en el mercado laboral, ya que probablemente tengan un contrato fijo discontinuo, pero sin actividad. Y, que, por tanto, no computan en el número de parados.

El incremento del empleo en el cuarto trimestre (+76.200) se debe principalmente a dos factores:

  • Un crecimiento brutal de los ocupados a tiempo parcial (con una subida del 6,6 %), mientras que la tasa de los trabajadores a tiempo completo se reduce (-0,6 %).
  • ​Se registra un aumento del empleo público y una reducción del empleo en el sector privado.

De esta manera, mientras que el empleo privado disminuyó en el último trimestre en 32.500 personas, el empleo público creció en 109.000.

Este aumento en el sector público ha sido significativo desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia: los asalariados públicos han pasado de 3,1 millones (segundo trimestre de 2018) a 3,65 millones (cuarto trimestre de 2024), un incremento del 18 % en siete años. En comparación, el empleo privado aumentó de 16,2 millones a 18,9 millones, un crecimiento del 16,6 % en el mismo periodo.

Este incremento del empleo público tiene consecuencias claramente negativas, como el aumento del gasto público, lo que dificulta la sostenibilidad del déficit y de la deuda pública.

La productividad se estanca

El crecimiento del empleo en 2025, con 605.000 ocupados adicionales (+2,8 %), se ha situado en línea con el crecimiento económico registrado por la economía española durante ese ejercicio. Esta aparente coherencia, sin embargo, esconde un problema estructural: una parte significativa del nuevo empleo creado –especialmente el asociado a la inmigración– se concentra en sectores de baja productividad, lo que limita su contribución al crecimiento del valor añadido.

En este contexto, la productividad en España continúa avanzando a un ritmo inferior al de otras economías europeas comparables, lo que supone un riesgo para el crecimiento económico a medio y largo plazo. Esta debilidad se hace aún más evidente al analizar el cuarto trimestre de 2025. En ese periodo, el crecimiento del PIB (+0,8 %) fue inferior al aumento del empleo (+0,9 %), lo que implica una caída de la productividad aparente del trabajo, ya que la economía necesitó más trabajadores para generar menos crecimiento relativo.

Perspectivas para 2026

A esta dinámica se suma el previsible aumento de la inmigración de mano de obra poco cualificada en 2026. Las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump en Estados Unidos podrían favorecer un mayor flujo de inmigrantes hacia Europa y, en particular, hacia España. Si estos flujos se concentran nuevamente en empleos de baja productividad, el impacto podría ser una mayor presión a la baja sobre la productividad, dificultando todavía más la mejora del crecimiento de la economía española.

Es probable que el mercado laboral español enfrente un debilitamiento en 2026 debido a la debilidad de la economía europea. La situación económica en la Unión Europea, junto con los aranceles del 15 % impuestos por Trump a sus mercancías, podría impactar negativamente en las exportaciones españolas de bienes, turismo y otros servicios hacia nuestros socios comunitarios, reduciendo el crecimiento del PIB y el empleo.

Aunque los datos actuales reflejan un mercado laboral sólido y un crecimiento económico destacado, existen factores estructurales y externos que podrían dificultar la sostenibilidad de estas tendencias en el futuro. La clave estará en afrontar los retos relacionados con la productividad, la gestión del gasto público y las relaciones comerciales internacionales. Sólo así, estaremos en condiciones de alcanzar un crecimiento equilibrado y sostenible.

  • Rafael Pampillón es profesor de la Universidad CEU-San Pablo y del IE Business School.