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Es un punto de equilibrio que permite al ciudadano utilizar su efectivoFreepik

Este es el límite legal de monedas de un céntimo que puede aceptar un bar

Aunque las monedas de uno y dos céntimos son de curso legal en toda la zona euro, existe un marco jurídico que protege la operatividad de los negocios

El manejo del dinero en efectivo suele generar dudas en el día a día, especialmente cuando se acumula una cantidad considerable de piezas de escaso valor en el monedero. De hecho, aunque las monedas de uno y dos céntimos son de curso legal en toda la zona euro, existe un marco jurídico que protege la operatividad de los negocios para evitar que una transacción sencilla se convierta en un problema de gestión.

Según la normativa del Banco de España y el reglamento de la Unión Europea vigente en 2026, ningún establecimiento comercial, incluyendo los bares y restaurantes, está obligado a aceptar más de 50 monedas en un único pago, independientemente de la denominación de las mismas.

Esta restricción de 50 unidades tiene como objetivo principal garantizar la fluidez en el comercio y evitar bloqueos en la atención al público que se derivarían del recuento manual de grandes volúmenes de calderilla. Por lo tanto, si un cliente intentara abonar un café utilizando exclusivamente piezas de un céntimo, el hostelero tendría el derecho legal de rechazar el pago si el número de monedas supera ese límite.

Es un punto de equilibrio que permite al ciudadano utilizar su efectivo, pero sin comprometer la capacidad del negocio para seguir funcionando con normalidad. No obstante, si el pago se realiza con 49 monedas de un céntimo y el resto con una pieza de mayor valor o un billete, el establecimiento está obligado por ley a admitirlo, ya que el dinero metálico mantiene su poder liberatorio de deudas dentro del umbral permitido.

Prohibido rechazar los céntimos

La única excepción notable a esta regla de las 50 monedas se encuentra en las denominadas cajas públicas, como las oficinas de correos o las ventanillas de organismos estatales, que tienen el deber de aceptar el pago íntegro en moneda de curso legal.

Por el contrario, los establecimientos privados que exhiben carteles prohibiendo el uso de monedas de uno o dos céntimos están incurriendo en una práctica irregular, ya que no pueden vetar el uso de una moneda oficial si se respeta el máximo cuantitativo.

El uso racional del efectivo y la cortesía en el intercambio son las mejores herramientas para evitar conflictos en el mostrador, recordando siempre que la ley ampara al comerciante en el momento en que la calderilla se convierte en un obstáculo para su actividad.