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Mapa del tráfico aéreo donde se observa como los aviones no sobrevuelan la zona de Oriente Medio

Mapa del tráfico aéreo donde se observa como los aviones no sobrevuelan la zona de Oriente MedioFlightradar24

Guerra en Irán  Caos entre aerolíneas, agencias y viajeros atrapados en Asia: «Hemos gastado 1.500 euros más y somos afortunados»

La guerra en Irán ha obligado a cerrar el espacio aéreo, impidiendo que los vuelos que tenían escala en aeropuertos clave como el de Doha, Catar o Dubái, y que unían Europa y Asia, también se hayan cancelado

La guerra en Irán ha obligado a cerrar el espacio aéreo en Oriente Medio, dejando a miles de españoles atrapados, confinados en sus viviendas u hoteles. El Gobierno ya se ha puesto en marcha para repatriar a los afectados, y este miércoles llegó un primer avión con 250 personas al aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Pero existe otra realidad completamente distinta, lejos del conflicto bélico: en Asia. Y es que el cierre del espacio aéreo implica que los vuelos que tenían escala en aeropuertos clave como el de Doha, Catar o Dubái, y que unían Europa y Asia, también se hayan cancelado, dejando a miles de españoles atrapados en el continente asiático.

Silvia, junto a dos amigas, está de vacaciones en la isla de Borneo (Malasia). Tenían su vuelo de regreso a España este sábado, 7 de marzo, desde Kuala Lumpur, con escala en Doha. Cuando se enteraron del cierre del espacio aéreo, comprobaron el estado de sus vuelos y se llevaron la sorpresa de que se habían cancelado. «Al principio decidimos esperar, teniendo fe en que las cosas se relajasen o nos consiguiesen reubicar en otro vuelo. Sobre todo, por si la compañía no nos indemnizaba el precio de los billetes por comprar otros», cuenta esta joven a El Debate.

Ante la escalada del conflicto decidieron buscar rutas alternativas, que evitasen pasar por Oriente Medio. «Llegamos a ir al aeropuerto a consultar en los stands de las aerolíneas, y el 4 de marzo nos dijeron que la fecha más temprana que había para volar era el 17 de marzo», asegura. A eso se le suma que cada vez que entraban a mirar opciones de regreso a casa se encontraban con precios desorbitados, que se incrementaban con el paso de los segundos.

«Al final nos hemos gastado 1.500 euros más por el billete, y aun así somos afortunadas porque todos los vuelos estaban por encima de ese precio. A eso hay que sumarle la estancia de estos cinco días extra que vamos a pasar en Malasia», lamenta Silvia.

Otro caso es el de Nieves y su marido. Ellos llevan en Japón desde el 25 de febrero, tres días antes de que Estados Unidos e Israel atacasen Irán. Tenían su vuelo de regreso a España este sábado, con escala en Doha, pero 24 horas antes de la salida les informaron que no iban a volar.

La agencia con la que viajaban se puso a buscar alternativas, pero todos los vuelos estaban completos. En el caso de Iberia, única compañía que hace la ruta Tokio-Madrid directa, tal y como ha podido comprobar El Debate, solo tiene cuatro frecuencias a la semana, y hasta el 9 de marzo no había plazas disponibles. Eso sí, rondando los 2.500 euros el billete.

A las pocas horas, recibieron la noticia de que podrían volar este domingo 8 de marzo con EgyptAir, haciendo escala en El Cairo y con llegada a Madrid el 9 por la mañana. «Tenemos que pagar 660 euros más cada uno por el vuelo, y una noche más de hotel», calcula Nieves. Y es que, aunque han contratado un seguro con la agencia y otro de viaje aparte, al igual que Silvia y sus amigas, «el seguro no nos reembolsa nada al tratarse de un conflicto bélico. Solo nos amplía la cobertura médica».

De todas maneras, el matrimonio va a «mandar todas las facturas, porque desde el seguro que contratamos nos han dicho que van a ver qué pueden hacer», sentencian.

El sector colapsado

Ampliar o crear nuevas frecuencias para intentar traer de vuelta al máximo número de españoles que están atrapados en países asiáticos, no es tan sencillo como parece, ya que implica sacar aviones de otras rutas, explican fuentes del sector aeronáutico.

Las agencias de viajes, por su parte, están registrando un gran número de cancelaciones, y viendo como numerosos itinerarios están viéndose alterados. «La prioridad inmediata es atender a los pasajeros que debían regresar estos días, ya que miles de viajeros se han visto afectados por la cancelación o modificación de rutas», aseguran desde la Confederación Española de Agencias de Viaje (CEAV).

La Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (Acave), recomienda «mantener el contacto permanentemente con su agencia de viajes, porque ella es la interlocutora y quien debe realizar las gestiones con la compañía aérea». Además, remarca la importancia de contratar un seguro de viajes que cubra todas las casuísticas. «La agencia o la compañía tienen la obligación de repatriar. Dependiendo del seguro, le cubrirá el cien por cien de la estancia, aunque se alargue tres días», explica.

Quienes tengan un viaje programado a medio plazo, CEAV traslada «tranquilidad». «Si se llegara a dar la situación de que, cuando faltaran pocos días para la fecha de la salida para un viaje combinado, en ese destino los servicios no se pudieran prestar con normalidad, los viajeros tendrían derecho al reembolso de la totalidad del importe previamente abonado en concepto de ese viaje en el plazo máximo de 14 días», asegura.

«Defectos en el marco normativo»

La Federación Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Españolas (Fetave) y la Unión Nacional de Agencias de Viajes (UNAV) han denunciado que el marco normativo y operativo actual no está diseñado para dar respuesta a crisis extraordinarias de conectividad global, como la derivada de la escalada del conflicto en Oriente Medio.

Ambas patronales, en un comunicado, han criticado el desbordamiento de la capacidad ordinaria del sistema y del propio sector por falta de instrumentos efectivos y una respuesta homogénea de aerolíneas, proveedores y administraciones.

Para las dos entidades, es «inaceptable» que, ante un escenario extraordinario, el sistema responda con reglas de normalidad. «Se les exige una diligencia absoluta para proteger al consumidor, pero se les niega el marco y las herramientas para hacerlo de forma viable», han añadido al respecto.

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