Autobús que cubre una línea de Rodalies afectada.
El sector del autobús pierde 500 empresas en cuatro años y teme que el plan de Renfe golpee a las pymes
Las pequeñas compañías denuncian pérdida de rentabilidad y creciente dependencia de los grandes operadores mientras el mercado se concentra
El transporte de viajeros por carretera en España atraviesa un proceso de concentración que está poniendo en aprietos a las pequeñas y medianas empresas. En apenas cuatro años, el número de compañías del sector ha pasado de unas 3.200 a alrededor de 2.700, y las pymes temen que la nueva empresa de autobuses que prepara Renfe suponga un nuevo golpe para el mercado.
España cuenta con cerca de 49.000 autobuses dedicados al transporte de viajeros y con un tejido empresarial formado mayoritariamente por pequeñas y medianas compañías distribuidas por todo el territorio que garantizan la capilaridad del servicio. Para muchas de ellas, los servicios de refuerzo y los contratos ocasionales vinculados al transporte ferroviario han sido tradicionalmente una fuente importante de ingresos.
Sin embargo, la nueva empresa que pretende crear Renfe podría alterar esa dinámica. La operadora pública ha licitado un acuerdo con una duración inicial de diez años, ampliable hasta quince, para gestionar los llamados Planes Alternativos de Transporte (PAT), el sistema que permite trasladar a los viajeros por carretera cuando se interrumpe la circulación. El contrato, cuyo valor estimado alcanza los 923 millones de euros, prevé la creación de una sociedad participada al 49 % por Renfe y al 51 % por el adjudicatario del servicio.
El pliego exige, entre otros requisitos, disponer de al menos 500 autobuses en propiedad o bajo control empresarial, así como presencia en varias zonas clave del país, entre ellas Madrid, Barcelona o la Comunidad Valenciana. «Estas condiciones excluyen, en la práctica, a la mayoría de pequeñas y medianas empresas del sector y favorecen únicamente a los grandes operadores», denuncian desde Direbús, organización que representa a las pymes del transporte de viajeros por carretera.
Esta organización explica que, en los últimos años, el mercado del transporte en autobús ha tendido a la concentración, con la desaparición de centenares de empresas del sector. Consideran que el modelo concesional ha generado ventajas para las compañías más fuertes en detrimento de las pymes, cuyos márgenes son cada vez más reducidos.
Por ello, advierten de que impugnarán la licitación al entender que la propuesta «introduce requisitos que restringen de forma significativa la competencia y la participación de operadores del sector».
En los últimos días Fenadismer, la organización que representa a las pequeñas y medianas empresas del transporte por carretera; y la Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares (Anetra) han confirmado igualmente que impugnarán el contrato.
Pero desde Direbús se muestran sorprendidos por el silencio de buena parte de la industria. Otras fuentes del sector consultadas por este periódico van más allá y hablan directamente de «miedo». «Muchas empresas realizan servicios de refuerzo para los grandes operadores que previsiblemente se beneficiarán de este contrato –en referencia a Alsa y Avanza– y criticar esta adjudicación podría situarlas en una posición complicada», explican.
Subcontratas
Estas fuentes introducen además un elemento clave en este asunto. Aunque el contrato exige disponer de una gran flota de autobuses, nada impide que el adjudicatario subcontrate parte de los servicios a otras empresas. Esto significa que muchas de las pymes que hasta ahora prestaban directamente estos trabajos para Renfe podrían seguir haciéndolo, pero a través del operador que gane el concurso.
«Lo más probable es que el adjudicatario termine subcontratando parte del servicio a empresas más pequeñas», explican. «La diferencia es que ahora aparecerá un intermediario que se quedará con una parte del margen que antes recibían directamente las pymes, dejándoles las migajas de un sector que antes resultaba rentable», concluyen.