Para cambiar el tipo de hipoteca se debe contar con estabilidad laboral y una solvente capacidad financiera
Economía
Cómo cambiar tu hipoteca de variable a fija ante la subida del euríbor
El incremento de la tensión mundial ha aumentado la incertidumbre en la economía internacional
La creciente tensión mundial que ha provocado la guerra de Irán está afectando en muchos aspectos diferentes a los ciudadanos. Una de estas consecuencias principales se trata del impacto que se ha generado sobre la economía internacional, lo que se ha podido ver reflejado en el euríbor.
La subida de este índice de referencia ya es notoria, pasando del 2,2 % al 2,5 % en tan solo unos días. Esto puede significar un encarecimiento de las cuotas en las próximas revisiones, sobre todo en el caso de que el conflicto se siga prolongando. Ante tal situación de precios al alza y, especialmente, de incertidumbre, existe una solución que podría ayudar a muchos: cambiar la hipoteca de variable a fija. En este sentido, desde el comparador financiero HelpMyCash han apuntado a una serie de aspectos que hay que tener en cuenta de cara a realizar esta maniobra.
Las alternativas para efectuar el cambio
Este cambio puede realizarse de distintas maneras: una novación con el banco actual, una subrogación hipotecaria a otra entidad o la contratación de una nueva hipoteca fija para cancelar la anterior. Hay que tener en cuenta que, en los dos primeros casos, el coste incluye la tasación y una comisión máxima del 0,05% durante los tres primeros ejercicios. Por otro lado, respecto a la última posibilidad, es necesario saber que se suman también la tasación, una comisión por amortización anticipada de hasta el 1% y, además, los gastos de cancelación registral, que rondan los 1.000 euros.
Por todo ello, es necesario recordar que, para efectuar el cambio, se debe contar con estabilidad laboral y una solvente capacidad financiera. Además, también hay que tener en cuenta el plazo restante de la hipoteca y si se tiene o no un buen historial crediticio.
Otra opción es mantener una hipoteca variable, pero negociando una reducción del diferencial. Este se trata del porcentaje que se suma al euríbor para calcular el interés y se puede lograr mediante novación, subrogación o la firma de un nuevo préstamo hipotecario, según anuncian desde la empresa comparadora.
En este sentido, los costes son parecidos a los del cambio a tipo fijo, es decir, hay que contar con la tasación y una comisión que suele situarse entre el 0% y el 1%, dependiendo de lo firmado. Esta alternativa puede resultar especialmente buena para aquellos que firmaron su hipoteca entre 2016 y 2022. Esto es debido a que en esos años los diferenciales eran cercanos o superiores al 1%, frente a los actuales, que se sitúan en torno al 0,60% o incluso por debajo del 0,50%.