Un vendedor ambulante de verduras empuja su carretilla en La Habana (Cuba)
Así se hunde la economía cubana
Cuba tiene que bregar con una infraestructura eléctrica en ruinas debido a su carácter vetusto, no renovada desde hace décadas
La red eléctrica nacional de Cuba colapsó el sábado por segunda vez en una semana en medio del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, según anunciaron las autoridades, mientras el Gobierno comunista lucha por mantener el suministro eléctrico para sus 9,6 millones de habitantes. Tiene que bregar con una infraestructura en ruinas debido a su carácter vetusto, no renovada desde hace décadas. De momento, el cubano de a pie sigue padeciendo apagones de hasta 20 horas diarias, con el consiguiente estropeo de los (pocos) alimentos que hay en la nevera o la imposibilidad de realizar tareas hogareñas básicas, como el planchado de ropa. En cuanto al lavado, muchos de ellos ya lo hacen a mano.
Unas escenas dramáticas de la vida en un país al borde del colapso económico. Sí, la situación económica de Cuba es desastrosa: entre 2020 y 2024, el PIB se contrajo más del 15 %. La moneda nacional se ha devaluado drásticamente: oficialmente fijada a 24 pesos por dólar, el tipo de cambio real supera los 450 pesos en el mercado negro. La inflación acumulada supera el 200 %, y casi el 90 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Un ingreso mensual ya no alcanza para comprar una docena de huevos. El transporte público está paralizado, la basura se acumula en las calles y el 10 % de la población depende de camiones cisterna para su suministro de agua. En cuanto a la inflación, está fuera de control: un 2,58 % solo en febrero, con una tasa interanual que supera el 15 %.
Así las cosas, la inevitable pregunta es: ¿Hasta cuándo puede aguantar Cuba semejante situación, agudizada por la decisión de Estados Unidos de interrumpir el suministro de petróleo? En declaraciones a El Debate, el economista cubano afincado en España, Elías Amor Bravo, señala que «a corto plazo, la economía cubana ha implosionado en la coyuntura actual, y sus posibilidades de aguante son nulas si no hay energía para la población y los sectores productivos. La salida de Maduro de Venezuela ha roto el principal mercado de suministro. La orden presidencial de Trump refuerza el contenido básico de la falta de energía, pero el régimen cuenta con aliados dispuestos a ‘donar’ petróleo, una transacción no lucrativa, que no se contempla en la orden de Trump, por ejemplo».
¿Y más a largo plazo? «Habrá que esperar a ver cómo se articula este proceso y qué repercusiones puede tener en terceros países. Pero la crisis de la economía cubana ya está ahí, independientemente de lo que hagan en Estados Unidos: tiene un claro origen interno provocado por el fracaso del modelo económico, y puede acabar siendo un obstáculo temible para cualquier proceso de transición a las libertades».
Para culminar la transición, de modo especial la económica, una de las claves estará en Gaesa, acrónimo de Grupo de Administración Empresarial, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas, que domina más del 70 % de la economía de la isla, operando con gran opacidad, altos activos financieros y fuera del control directo del Estado. Controla sectores clave como turismo (Gaviota), comercio, finanzas y las famosas remesas –el dinero que envían los exiliados a sus familiares y amigos– a través de Fincimex.
Añade Amor Bravo que «Gaesa es una empresa ‘fantasma’ que no aparece en los registros, ni siquiera es objeto de auditoría por la Contraloría General del régimen. Sus cuentas son ignoradas en las publicaciones oficiales y todo lo que apunta sobre este consorcio político, militar y económico son estimaciones y cálculos ad hoc por parte de especialistas. Algunos indican que Gaesa mueve alrededor del 60 % de la economía productiva cubana, ya que sus negocios son los que generan divisas y benefician a la economía abierta».
Por ello, «derrumbar Gaesa tiene la dificultad de por dónde empezar a cortar y, sobre todo, la supresión de lo que se entiende que es una fuente de negocios para la familia Castro y la cúpula militar y de seguridad del Estado que lo más probable es que hayan ocultado sus activos utilizando personas o corporaciones interpuestas». Con todo, y mirando hacia el futuro, concluye que «Gaesa puede y debe ser un activo principal cuando en Cuba se produzca la transición política y sus fondos puedan destinarse a las infraestructuras de la nación».
Queda también la incógnita del impacto que podría tener una intervención estadounidense en Cuba. Amor Bravo admite que «es difícil concluir respecto de lo que pueda cambiar una intervención norteamericana en la economía cubana en estos momentos». Sin embargo, cree que depende de cómo sea esa intervención y cuáles sean sus objetivos y resultados. «Si la intervención promueve cambios económicos e institucionales, inversiones en infraestructuras y desarrollo social, bienvenida sea. La situación de Cuba es de fallo total del sistema».