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José Manuel Cansino

Exageraciones en la independencia energética española: las renovables están limitadas desde el apagón

La mayoría de estas plantas de generación produce electricidad en corriente continua pero el sistema, en su conjunto, transporta y distribuye la electricidad en corriente alterna, con un ciclo que oscila 50 veces por segundo

230 voltios y 50 hercios de frecuencia. Estos dos son los parámetros clave para que no se repita el apagón del 28 de abril del pasado año. Dos parámetros que parecen garantizarse 'sin despeinarse' y con electricidad suficiente si uno cree al presidente Sánchez cuando exhibe limpieza, seguridad del sistema español y añade su independencia del cierre del estrecho de Ormuz por Irán.

Si las cosas fueran tan fáciles, tendríamos una electricidad muy barata (salvo la nuclear, las energías limpias usan un combustible a coste cero), y las empresas tendrían uno de los más importantes costes de producción tan barato como el precio del gas natural en EE.UU. o del petróleo en Arabia Saudita.

Lamentablemente no es así. El sistema eléctrico tras el apagón y el análisis de sus causas, ha limitado la entrada diaria de electricidad renovable al sistema. La razón no es otra que la mayoría de estas plantas de generación produce electricidad en corriente continua pero el sistema, en su conjunto, transporta y distribuye la electricidad en corriente alterna, con un ciclo que oscila 50 veces por segundo. Si no se transforma con elevadísima precisión la primera en la segunda, las plantas se desconectan automáticamente para evitar daños en sus infraestructuras y, consecuentemente, el riesgo de apagón debuta nuevamente.

Para reforzar la resistencia del sistema eléctrico dando entrada a una mayor aportación de renovables, el gobierno aprobó en junio pasado la compra e instalación de compensadores síncronos para varias plantas generadoras; hasta un total de 11. Se trata de un equipamiento caro y difícil de transportar por carretera, especialmente cuando tiene que salvar los cambios de rasante pronunciados. Así lo explica Álvaro Borrego, ingeniero experto en la materia.

El menor acceso que se está permitiendo a la electricidad eólica y fotovoltaica se está supliendo con una mayor aportación de las plantas de ciclo combinado cuyo combustible, el gas natural, se está encareciendo marcadamente por el cierre del Estrecho de Ormuz. Ocurre que, pese a que el gas que transita por ese angosto paso marino tiene como destino principal el sureste asiático y la India, el precio internacional del gas natural no permanece ajeno a esta disrupción en el suministro.

El menor acceso que se está permitiendo a la electricidad eólica y fotovoltaica se está supliendo con una mayor aportación de las plantas de ciclo combinado

El transporte de gas natural que se hace de manera licuada hay que enfriarlo a –162º para lograr que su volumen se contraiga unas 600 veces. Este enfriamiento también consume gas; aproximadamente el 10 % del incluido en cada compra. Luego se transporta en metaneros; la embarcación más costosa de construir tras los cruceros en la que los astilleros españoles tienen gran ventaja competitiva. En el mundo se estima una flota total de 780 metaneros frente a los aproximadamente 18.000 petroleros respetuosos con los estándares de seguridad técnica. La flota de petroleros fantasma lleva un conteo aparte.

Pero volvamos a la electricidad. Todos nuestros dispositivos domésticos funcionan a una tensión de 230 voltios. El sistema, con bastante eficacia, los garantiza incluso con una aportación muy importante de las energías denominadas asíncronas. Para tener un orden de magnitud, en 2024, el 56 % de la energía eléctrica generada fue de naturaleza limpia y renovable. Esto incluye la aportación de la hidroeléctrica pero no la electricidad que se genera por las instalaciones de autoconsumo; una cantidad que no es precisamente pequeña.

Sin embargo el sistema energético; también el español, no sólo es energía eléctrica donde la penetración de renovables es más fácil. El presidente Sánchez acostumbra a guardar silencio sobre el origen del combustible para el transporte –principalmente derivados del petróleo– y de la energía térmica, muy dependiente de la quema de gas natural. Aquí la dependencia exterior española es determinante, si bien no de proveedores situados en la zona ahora en conflicto bélico. Estas cosas, también deben contarse.

  • José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino