El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de abordar el Air Force One
Trump y la tregua de cinco días en Irán: ¿nueva cortina de humo mientras prepara una operación terrestre?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que había decidido posponer durante cinco días los ataques contra las instalaciones energéticas de Irán, tras haber amenazado tan solo 48 horas antes con «arrasar» las centrales eléctricas del país si las autoridades iraníes no reabrían el estrecho de Ormuz, paso por donde transita el 20 % del petróleo mundial. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de la República Islámica (CGRI), lejos de ceder, elevó la retórica y advirtió de que respondería a estos ataques apuntando contra infraestructuras energéticas de Estados Unidos en el Golfo.
«Si la infraestructura iraní de combustible y energía es violada por el enemigo, toda la infraestructura de energía, tecnología de la información y desalinización de Estados Unidos y el régimen en la región será atacada», aseveró el pasado domingo el portavoz de la Sede Central Khatam Al-Anbiya, la entidad que supervisa las operaciones militares, en un comunicado divulgado por la agencia de noticias iraní Fars. Sin embargo, y a pesar de que la República Islámica no ha desbloqueado el estrecho de Ormuz y ha continuado con sus ataques contra Israel y los países del Golfo, Trump anunció una prórroga de cinco días justo en el momento en el que su ultimátum estaba a punto de caducar. El presidente estadounidense justificó esta decisión anunciando «conversaciones muy positivas y productivas» con el «país de Irán».
«En vista del tono de estas conversaciones profundas, detalladas y constructivas, que continuarán a lo largo de la semana, he instruido al Departamento de Defensa para que posponga todos los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes durante un período de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y conversaciones en curso», aclaró el republicano. La República Islámica, en boca del presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf, negó de inmediato esta información, que calificó de «fake news», y denunció que estas afirmaciones respondían a una maniobra para «manipular los mercados financieros y de petróleo y para escapar del atolladero en el que Estados Unidos e Israel están metidos».
Según el propio Trump, el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, son los encargados de esas negociaciones con Teherán –a las que también se han sumado el vicepresidente, J.D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio– y, según adelantó este martes The Times, Witkoff habría viajado a Pakistán para continuar esas conversaciones indirectas con la República Islámica. Asimismo, ya ha enviado, a través de los mediadores, un plan de 15 puntos para poner fin al conflicto. Teherán, sin embargo, descarta tanto a Witkoff como a Kushner como negociadores, ya que les acusan de haber jugado con ellos durante la última ronda de conversaciones con Washington sobre un acuerdo nuclear, tan solo para ganar tiempo antes de lanzar la ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero.
No se trata de la primera vez que Trump mantiene o anuncia negociaciones con la República Islámica para poco después lanzar un ataque contra el país. Ya lo hizo durante la Guerra de los Doce Días el pasado mes de junio y también durante el mes de febrero. Ahora, y con esta nueva tregua de cinco días, el estadounidense podría estar repitiendo este patrón. Este lunes, en declaraciones a la cadena Fox News, Victoria Coates, exasesora adjunta de Seguridad Nacional de Estados Unidos, apuntó que esta nueva moratoria «se trata de una pausa calculada por parte del presidente».
«No pierde nada por no atacar sus centrales eléctricas en este preciso momento», agregó. Además, sugirió que, una vez termine la prórroga de cinco días, el primer contingente de marines estadounidenses ya habrá llegado al Golfo, lo que dará a Trump la opción de poder tomar la isla iraní de Kharg, de gran importancia estratégica y que ya atacó el pasado 13 de marzo. El republicano explicó entonces que tan solo había apuntado contra instalaciones militares y había respetado la integridad de las instalaciones petrolíferas, pero no descartó hacerlo en un futuro.
En este contexto de máxima tensión, el Pentágono desplegará en el Golfo a la 82.ª División Aerotransportada del Ejército para apoyar las operaciones militares en Irán. Las fuerzas de combate provendrían concretamente de la brigada Fuerza de Respuesta Inmediata de la 82.ª División Aerotransportada, una brigada integrada por unos 3.000 soldados capaz de desplegarse en cualquier parte del mundo en tan solo 18 horas.
Estos uniformados podrían utilizarse para tomar la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo de la República Islámica. Otra de las posibilidades que están encima de la mesa, si finalmente Trump autoriza la invasión de este enclave estratégico, es una operación liderada por los aproximadamente 2.500 efectivos de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines, de camino a la región –su llegada esta prevista este viernes– como parte del despliegue del grupo anfibio liderado por el buque de asalto USS Tripoli.
A este contingente, además, tiene previsto sumarse en los próximos días otro grupo encabezado por el USS Boxer, con la 11.ª Unidad Expedicionaria, que partió hace cuatro días de California. Por su parte, el mayor portaaviones estadounidense, el USS Gerald R. Ford, se encuentra en Grecia, donde está sometido a labores de «reparación» tras sufrir un incendio en la zona de la lavandería durante su despliegue en el mar Rojo. Con todo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ya sugirió, la semana pasada durante una rueda de prensa, la posibilidad de una operación terrestre para acabar con el régimen iraní. «No se puede hacer una revolución desde el aire. Se necesita un componente terrestre», puntualizó.