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El presidente de Puig, Marc Puig.Europa Press

La posible fusión de Puig con Estée Lauder: otra gran empresa que puede irse de Cataluña

El hecho de que Estée Lauder sea mucho más grande hace pensar que el centro de decisión puede irse a Estados Unidos

El ruido generado por el inicio de las negociaciones para realizar una megafusión entre la empresa española Puig y la estadounidense Estée Lauder ha dejado en un segundo plano una cuestión importante, y es que las dos compañías han presentado últimamente unos malos resultados.

Puig salió a cotizar hace apenas dos años con una valoración de 13.900 millones de euros, y desde entonces ha caído más de un 35 %. Estée Lauder ha perdido casi un 80 % de su valor desde sus máximos de 2021 y un 50 % en los dos últimos años. Sus ventas apenas han crecido en los últimos cinco años, y sus márgenes se han visto reducidos a la mitad.

Estée Lauder facturó 15.910 millones de dólares en 2023, 15.608 millones en 2024 y 14.326 millones en 2025. Ganó 1.010 millones de dólares en 2023, 409 millones y perdió 1.133 millones en 2025. Es bastante más grande que Puig.

Puig facturó 4.789 millones de euros en 2024 y 5.042 millones en 2025, y ganó 542 millones en 2024 y 617 millones en 2025, pero se ha estrellado en Bolsa: salió a 24,5 euros en mayo de 2024, cayó hasta 13 en octubre de 2025 y ahora está en torno a 17.

Ayer Puig subió en Bolsa en torno a un 14 %, pero desde que salió a Bolsa ha perdido un 27 %. Estée Lauder caía casi un 8 % en Bolsa el día en que se anunciaban las negociaciones.

La fusión daría lugar a un gigante de la perfumería y la cosmética, pero la geopolítica afecta a este negocio, que sufre en su consumo cuando hay incertidumbre como la hay en la actualidad.

Más allá de esta cuestión, la incertidumbre afectará a los empleos que puedan perderse, como ocurre en toda fusión, y a que el centro de decisión de la empresa pueda irse de Cataluña. Sería lo lógico, teniendo en cuenta que Estée Lauder tiene un mayor tamaño, y con ello se sumaría una empresa más a las que dejan de ser catalanas, como ha ocurrido con Freixenet (vendida al grupo alemán Henkell) o Chupa Chups (vendida a los italianos de Perfetti).

Si llega a realizarse, la fusión les ayudará en cuestiones importantes como el poder de negociación con los proveedores, o la eficiencia que podrán ganar eliminando departamentos duplicados, pero tendrá efectos en la plantilla y en el centro de decisión.

Buen encaje

Más allá de estas cuestiones, en Renta 4 estiman que el encaje entre ambas compañías podría ser bueno: las fragancias pesan más del 70 % en las ventas de Puig (3.646 millones de euros) y un 17 % en las de Estée Lauder (2.100 millones de euros); el maquillaje un 17 % en Puig (845 millones de euros) y un 30 % en Estée Lauder ( 3.600 millones), y el cuidado de la piel un 11 % en Puig (551 millones) y un 49 % en Estée Lauder (5.969 millones). «Daría lugar a una cartera bastante equilibrada por línea de negocio y geografía. Ayudaría a diluir la excesiva dependencia de Estée Lauder de China (15 % de sus ventas) y la concentración de ambas compañías en unas pocas marcas, como son Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Rabanne y Charlotte Tilbury en el caso de Puig, y Estée Lauder, La Mer, Clinique, MAC y Jo Malone en el caso de la compañía norteamericana», apunta el analista Pablo Fernández.

La decisión, en cualquier caso, tardará un tiempo en tomarse. Si la fusión saliera adelante, la empresa resultante podría alcanzar un valor en Bolsa superior a los 35.000 millones de euros y obtener unas ventas de más de 18.000 millones de euros, según los cálculos de Renta 4.