La nueva etapa de Indra empieza mal, y ya veremos cómo sigue bajo el mando de la SEPI
El Gobierno nunca ha sido buen gestor de empresas privadas, por lo que esta nueva intromisión crea muchas dudas
El nuevo presidente de Indra, Ángel Simón.
El ya ex presidente de Indra, Ángel Escribano, finalmente cayó, y no fue porque él quisiera, ni porque lo deseara la mayor parte de los miembros del consejo de administración de Indra, ni la mayoría de los accionistas.
El planteamiento que le hicieron el Gobierno y el principal accionista, la SEPI, fue muy sencillo: «O tragas, o se acabaron los contratos a tu empresa». Así de claro, según una fuente conocedora, y, ante ello, pensó que no tenía más remedio que irse.
El planteamiento que hicieron a Escribano fue muy sencillo: «O tragas, o se acabaron los contratos a tu empresa»
En su despedida, Ángel Escribano dio las gracias a los miembros del consejo de administración, cuya mayoría le apoyó hasta el final, y queda la duda de qué hubiera pasado si se hubiera empeñado en quedarse, algo que podría haber hecho: ¿habría sido capaz el Ministerio de Defensa de eliminar a Escribano de su lista de posibles contratistas? ¿Qué habría pasado con Indra, si hubiera seguido teniendo como presidente a alguien no querido por Sánchez?
Desde luego, lo que está claro es que el Gobierno quiere controlar esos jugosos contratos armamentísticos, con ese aumento del gasto en Defensa que va a llevar a cabo Pedro Sánchez mientras enarbola su No a la guerra, y que para controlarlo quiere tener al frente a alguien fiel.
Con este contexto, tan cierto es que el nuevo presidente de Indra, Ángel Simón, es un gran ejecutivo, de mucho prestigio, como que no sabe nada de defensa. Y ahora caben muchas dudas del bien que puede hacerle aterrizar en Indra. Simón dejó de ser consejero delegado de CriteriaCaixa en abril del año pasado porque intentaba llevar demasiado lejos la influencia del PSC (Partido de los Socialistas Catalanes) en la compañía, hasta que su presidente se hartó y le echó.
No parece demasiado positivo que la carrera de un ejecutivo esté tan ligada a la de un partido político, como lo está también la del presidente de Telefónica, Marc Murtra. Tanto Murtra como Simón son cercanos al PSC, y sus nombramientos se ven como un premio a la región en donde está más fuerte el partido de Pedro Sánchez, la Cataluña de Salvador Illa.
El Gobierno y su representante en el consejo de administración de Indra, la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), principal accionista con el 28 % de las acciones, han querido hacer creer a todos que Ángel Escribano debía dejar la presidencia por el conflicto de interés que suponía comprar su empresa familiar, Escribano, por nada menos que 2.000 millones de euros. La excusa, sin embargo, dejó de tener razón de ser en cuanto Escribano renunció a la posible compra. Evidentemente, el Gobierno quería colocar a alguien de los suyos, en concreto alguien del PSC, al frente de Indra, y eso es lo que ha hecho.
La renuncia de Escribano a ser comprada por Indra eliminó la razón de eliminar al presidente. Lo que querían era colocar a otro de los suyos.
¿Quiere esto decir que Ángel Simón es un mal ejecutivo? Para nada. Todo lo contrario. Cuando fue nombrado consejero delegado de CriteriaCaixa en julio de 2024, este ingeniero de Caminos nacido en Manresa en el año 1957 era el preferido del presidente de La Caixa para temas industriales junto con Francisco Reynés, el presidente de Naturgy.
Simón se incorporó al grupo Aguas de Barcelona (Agbar) en el año 1995. Allí ejerció numerosos cargos de responsabilidad hasta su nombramiento como presidente en 2010. Ha sido también vicepresidente ejecutivo de Suez, multinacional francesa dedicada a la gestión del agua y los residuos, participada por Criteria desde 2014, entre los años 2013 y 2022, y gerente del Área Metropolitana de Barcelona de 1989 a 1995, cuando era alcalde Pasqual Maragall.
Quienes le conocen resaltan su larga experiencia en la buena dirección de grandes empresas (no tanta en grandes operaciones).
Aunque en principio no tendrá poderes ejecutivos, es muy probable que el nuevo presidente de Indra solvente con brillantez su nuevo rol, como ha hecho con tantas coyunturas a lo largo de su extensa y reconocida carrera profesional. Entre otros momentos lo hizo cuando fue vicepresidente en Suez y gestionó con éxito una relación complicada con unos directivos franceses que no tenían ningún interés en España. Criteria se convirtió en segundo accionista de Suez en el año 2014 tras canjear con esta empresa francesa su participación del 24,14 % en Aguas de Barcelona. Acabó vendiendo su parte en 2022 por 750 millones de euros.
Quienes le conocen señalan que Simón es dialogante y escucha mucho. Como ingeniero que es, tiene un carácter muy analítico y decidido. Cuando ve algo claro, va directo a por ello. Escucha si se le dice algo a tiempo; si su primera decisión no se le discute y piensa que es correcta, se enfoca en ella, pero siempre está abierto a escuchar y dialogar. Por este motivo, sus conocidos estiman que sus colaboradores más directos serán claves, y también que le muestren una lealtad crítica, diciéndole lo que creen que deben decirle, no lo que quiera oír, para intentar que no se equivoque. Será interesante ver cómo es su relación con José Vicente de los Mozos, el consejero delegado de Indra y el que será primer ejecutivo de la compañía, al que los cercanos a Ángel Escribano acusan de deslealtad por no haberle dicho nada de su visita a Moncloa para gestionar la sustitución del ya ex presidente de la firma.
En cuanto al plano político, Ángel Simón mantiene una relación estrecha con el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), aunque no es tan del PSC como Marc Murtra, el presidente de Indra. Simón mantiene también buenas relaciones con el Partido Popular. Es más bien un técnico fuera del ámbito político.
Por otra parte, Simón tiene una gran sensibilidad filantrópica. Se manifiesta, entre otras cosas, en su trabajo en una ONG con un sacerdote católico. Tiene también fama de ser muy familiar, agradable en el trato y buena persona.
Habrá que seguir cómo encajan estas nuevas piezas en Indra, que pasa de tener un presidente muy buen conocedor del sector de la defensa a alguien que lo desconoce, y que cuenta con un consejero delegado que acaba de enviar un mensaje de tranquilidad y optimismo a la plantilla, aunque dentro de la empresa es conocida su mala relación con los directivos. Ángel Escribano asumió la presidencia en enero de 2025 con la acción a 18 euros y hoy vale 49, y llegó a 64 en marzo. Cuando aterrizó, la empresa valía 3.000 millones en Bolsa, y hoy rebasa los 8.600 millones. La nueva directiva tiene un buen reto de cara a superar estos números y seguir haciendo crecer los ingresos y beneficios.
En cualquier caso, lo que está claro es que el Gobierno de Sánchez sigue avanzando en el cumplimiento de aquel plan del que ya hablábamos a final de 2023, y que consiste en mandar en todas las empresas que pueda del Ibex 35; no se sabe si es solo por dinero y poder, por colocar a su gente o, en el caso de Indra, también por influir en las próximas elecciones, ya que son ellos quienes contabilizan los resultados, aunque los expertos aseguran que no es posible manipularlos.