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El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.EP

La CEOE baraja rebajar su previsión de PIB para este año al 2 %

El Gobierno, que prevé un crecimiento del 2,2% para 2026, también trabaja en la revisión de su cuadro macroeconómico

La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) no descarta tener que revisar a la baja su previsión actual de crecimiento para 2026 de la economía española, situada en el 2,3 %, debido al conflicto en Oriente Próximo.

Según el panorama económico y empresarial de marzo que edita la CEOE, uno de los canales que podrían afectar al crecimiento español en el marco de este conflicto es la pérdida de confianza, lo que a su vez puede frenar las decisiones de consumo de bienes y servicios (incluido el turismo) y la inversión. «Por lo tanto, la previsión de crecimiento del PIB actual (2,3%), podría tener que ser revisada a la baja hacia el entorno del 2 % o incluso inferior», señala la patronal española en el documento.

En cuanto a la inflación, CEOE estima que, de mantenerse la guerra y las tensiones en Oriente Próximo, la inflación puede situarse en un rango comprendido entre el 3 % y el 4 % en los próximos meses, por encima de su previsión de IPC para el conjunto del año, que era del 2,6 % de media anual.

De momento, según los datos de marzo adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación interanual en España se elevó un punto, hasta situarse en el 3,3 %, su valor más alto desde junio de 2024, como consecuencia del encarecimiento de los combustibles.

Este incremento de un punto en la tasa interanual del IPC, que Estadística aún tiene que confirmar el próximo 14 de abril, cuando se publique el dato definitivo, es el mayor desde junio de 2022, cuando la inflación escaló desde el 8,7 % al 10,2 %.

Atendiendo al dato mensual, el INE ha anticipado un incremento del IPC del 1 % entre febrero y marzo, su mayor alza mensual desde junio de 2022, cuando se disparó un 1,9 %, una vez iniciada la guerra en Ucrania, que arrancó en febrero de ese mismo año.

La organización que preside Antonio Garamendi afirma que el impacto final sobre la inflación dependerá de la duración del conflicto, pero estima que, en el conjunto del año, cada incremento del 10 % en el precio del petróleo genere un alza de la inflación de dos décimas y afecte de forma negativa al crecimiento del PIB en una décima.

«De mantenerse en el tiempo la situación de tensionamiento de los precios de la energía, la inflación podría aumentar significativamente. Por cada 10 dólares que aumenta el precio del petróleo, se estiman unos efectos al alza sobre la inflación mínimos de tres décimas. La previsión actual del IPC de CEOE es del 2,6 % de media anual, considerando una resolución relativamente rápida del conflicto, pero podría superar esta cifra e irse hasta el 3 % de media anual si se prolonga durante varios meses», apunta.

La organización empresarial subraya que el impacto económico a corto plazo del conflicto con Irán se manifestará en los precios de la energía y el transporte y, en menor medida, en el crecimiento del primer trimestre, «puesto que las decisiones de consumo e inversión todavía no podrían verse afectadas».

«Sólo el canal del sector exterior puede ser más perjudicial para la actividad reciente, vía encarecimiento de las importaciones y menor dinamismo de las exportaciones españolas», sostiene.

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