Del regalito de bienvenida de Escrivá a Carlos Cuerpo al futuro de Indra
Indra sería una batalla bonita si hubiera libertad en el mundo empresarial
Carlos Cuerpo y José Luis Escrivá, en una rueda de prensa del Consejo de Ministros.
Dice el gobernador del Banco de España que la creación de empleo irá a peor en los próximos dos años. Y que esa desaceleración impedirá crear empleo. No es ninguna locura de José Luis Escrivá. En noviembre empezó una desaceleración en la creación de puestos de trabajo y lo que hace el informe del Banco es solo constatar esa tendencia. También la de afiliaciones a la Seguridad Social. Y lo dice el Servicio de Estudios del Banco. Es el regalito de bienvenida que el gobernador hace a Carlos Cuerpo tras su toma de posesión como vicepresidente primero y ministro de Economía y Empresas. Las viejas rencillas no se olvidan. Por si no tuviera suficiente con lo de Indra, va y le pone el lazo a Cuerpo donde más duele, es decir, en Marta Morano, mujer de Carlos Cuerpo, y flamante directora general de la Seguridad Social.
El gobernador ha saludado al nuevo vicepresidente avisándole de que la creación de empleo va a empeorar
Se conocieron cuando ambos trabajaban en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal con Escrivá de quasi jefe de todos. Pero lo que no controlaba entonces el hoy gobernador eran las pausas de mediodía donde según Morano «nos enganchamos». Luego vino el nombramiento de Cuerpo, su separación matrimonial -de la que le queda una hija-, y la consolidación de la relación con Marta Morano. Eso sí, hay que agradecer a Morano el cambio de look, zapatillas incluidas, que ha conseguido dar al de Valle de la Serena.
Pero Escrivá, como muy bien saben sus subalternos del Banco de España, no olvida. Ya intentó una primera escaramuza cuando anunció para 2025 un enfriamiento de la creación de empleo que, finalmente, no se produjo. Ahora las cosas son distintas. Las guerras, el repunte de la inflación, que irá a más en los próximos meses, son los argumentos que maneja el informe del Banco. Los analistas que han sobrevivido en el organismo regulador van en la misma línea. Ellos además, se detienen en las horas trabajadas para sus cálculos, y ya sabemos que en España trabajar, lo que se dice trabajar, cada vez lo hacen menos. Culpa, según dicen, de los permisos laborales, de los contratos parciales -los fijos discontinuos siguen haciendo estragos-, del incremento de las bajas por incapacidad temporal…
Según la Encuesta de Población Activa, en el cuarto trimestre de 2025, «la enfermedad, accidente o incapacidad temporal» fue la causa de que más de un millón de trabajadores causaran baja semanal, mientras que en otros 800.000 las bajas se debieron a vacaciones o días de permiso. Me dirán que no sea aguafiestas, que hoy es Domingo de Resurrección y quien más quien menos se ha cogido unos días. No hay reproche. Pero que sepan que cuando el Banco de España nos dice que la productividad sigue bajando no es por tocarnos las narices, ni por limitar las pausas de media mañana donde Cuerpo y Morano intimaron. Simplemente es porque, aunque la productividad por hora se ha reducido un poco en los últimos años, la productividad por trabajador sigue batiendo récords en Europa.
Y hablando de la Semana de Pascua, las noticias se siguen acumulando en torno a Indra. Tiene lógica. Los Escribano tienen que compensar la filtración de su jefe de presa a La Razón y han empezado a repartir por diferentes medios nombres de empresas del Continente que están interesadas en comprarles su 14 % de Indra. ¡Como si ellos fueran a decidir a quién venden!
Los Escribano han empezado a repartir por diferentes medios nombres de empresas del Continente que están interesadas en comprarles su 14 % de Indra
Es menos disparatada la valoración que EM&E (Escribano Mechanical&Engineering) hace de su empresa y de ese 14 %. Aunque el año pasado rondaba los 1.000 millones, en la actualidad les parece que los 2.500 millones se quedan cortos. Ya dije que no se iban de pobres de la operación. Pues bien, un día nos dicen que la alemana Rheinmetall está interesada en la empresa de Coslada y al día siguiente que una francesa, inglesa o incluso de Estados Unidos. Lo siento por los hermanos Escribano, pero ellos saben que será el Gobierno el que decida.
Y por una sencilla razón: Indra es la empresa que coordina 17 de los 31 programas lanzados por el Gobierno. Coordina digo, y me quedo corto, porque también participa en otros 10. No voy a recordarles las dos guerras planetarias en las que estamos inmersos, además de otras más locales. Ni que el Gobierno debe aumentar su inversión en Defensa. Por eso esta jugada no se le escapará al Gobierno, dispuesto además Sánchez a cambiar cromos con cualquier país que quiera meter el morro en los datos y armas de España. Solo espero que no se lo regale a Marruecos, que suficientes regalos le ha hecho ya.
Indra sería una batalla bonita si hubiera libertad en el mundo empresarial. Los movimientos ya empezaron el año pasado con su intento de comprar Santa Bárbara, hoy propiedad de la estadounidense General Dynamics. Pero aquello no prosperó. También hizo en mayo otra oferta por Iveco Defence que finalmente compró la multinacional italiana Leonardo por 1.700 millones. ¿Y a qué venían estos intentos de Indra? Pues a intentar consolidar el negocio de los vehículos blindados terrestres en España; algo que consiguieron con EM&E, pero en el que compiten con Santa Bárbara.
Cuando preguntan a De los Mozos, hoy CEO ejecutivo de Indra (eso dicen), asegura que tienen veinte empresas bajo vigilancia en España, pero también reconoce que la buena marcha del sector ha conseguido en los últimos años que el precio de todas ellas esté por las nubes. Oesía, GMV y Sener son, por su tamaño, las más interesantes, aunque ninguna de ellas está especializada en vehículos militares. Solo por Tecnobit, la filial de Oesía, mostró interés en el pasado Indra, y claro, subió el pan muchísimo, al margen de que la tecnológica española advirtió a Indra de que no trocearían su empresa.
Así las cosas, queda la vizcaína Sener como la opción que mejor miran los mercados. Como Oesía, está muy centrada en la tecnología espacial, pero aporta sistemas de control de misiles que vendrían muy bien a Indra. Y, además, encajaría muy bien con la guipuzcoana Sapa de los Aperribay, ya en el accionariado de Indra.
Muchas empresas de armas vascas como ven. Como para que se lo pensase el Gobierno Vasco. Pero ellos están en otra cosa: con Pradales y el Aberri Eguna. Pues eso.