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José Manuel Cansino

Crisis en la industria química europea, atrapada entre Asia y el Estrecho de Ormuz

El petróleo es la base de muchos componentes utilizados por la industria química, de manera que la subida del primero se traslada a sus productos derivados

A principios de año, la asociación europea de la industria química, CEFIC, publicó el informe European chemical closures and investments radar 2022-2025. El documento es de acceso público. La CEFIC destaca la intensa racionalización en sus consumos que ha experimentado el sector desde el inicio de la guerra de Ucrania, principalmente debido a la pérdida de competitividad por el aumento del precio y acceso tanto a la energía como a las materias primas críticas. Estas dificultades no han aparecido en el conjunto de Asia, al menos no con la misma intensidad, especialmente no han afectado a China.

Como resultado, la demanda de productos químicos por la industria europea, y en particular de materias primas o commodities, depende actualmente de las importaciones procedentes de Asia. En un escenario que contempla el final de la guerra con Irán para el mes de abril, la industria química europea prevé que durante el segundo trimestre del año en curso exista un impacto notable del conflicto debido a la incapacidad para atender toda la demanda.

Sin embargo, en este escenario que sitúa la guerra con Irán como una situación coyuntural, prácticamente ninguna industria química europea contempla la reapertura de fábricas químicas en nuestro continente. La relocalización no es gratis y las invocaciones a garantizar la reducción de la dependencia externa caben mejor en los discursos institucionales que en la realidad.

La dependencia asiática y la prolongación del conflicto ya está provocando un aumento considerable de precios, superior al 30 %. A esto hay que añadir que la industria química europea anticipa que próximamente habrá una escasez significativa de determinados materiales y materias primas críticas. La cadena de suministros se tensiona. Esto no sólo mantendrá la tendencia al alza de los precios, sino que también podría generar un desabastecimiento puntual de cara a la temporada de consumo veraniego.

Incluso en el caso de que la guerra se resuelva pronto, la recuperación de la cadena de suministro no será inmediata

Incluso en el caso de que la guerra se resuelva pronto (por ejemplo en el mes abril) y los flujos comerciales por el Estrecho de Ormuz se restablezcan en el mismo marco temporal, la recuperación de la cadena de suministro no será, en ningún caso, inmediata y, para entonces, la temporada alta ya habrá pasado.

No hay que pasar por alto que la dependencia de las principales potencias asiáticas del tránsito por el Estrecho de Ormuz es determinante. Veámoslo con detalle:

  • Las importaciones de crudo de petróleo por China suponen el 55 % del total consumido, pero en el caso del metanol, su dependencia alcanza el 72 %.
  • Corea del Sur depende en un 69 % del petróleo importado, un 62 % de la nafta y en un 61% del metanol.
  • La dependencia de Japón es la más aguda pues en un 91 % el petróleo que consume es importado, también el 76 % de la nafta y el 58 % del metanol.
  • El problema de la India es, sin embargo, su fortísima dependencia de las importaciones de gas natural licuado –en un 91 %– a lo que hay que sumar la dependencia del 61 % en el gas natural por gasoducto.
  • Filipinas, Vietnam y Tailandia son las potencias asiáticas más vulnerables pues dependen crucialmente de las importaciones de crudo de petróleo, gas natural licuado, nafta y metanol. En todos los casos su dependencia es muy superior al 50 % del total del recurso energético consumido.
  • Finalmente, Taiwán depende de manera importante de la importación de crudo de petróleo.

El petróleo es la base de muchos componentes utilizados por la industria química, de manera que la subida del primero se traslada a sus productos derivados. Siendo las potencias asiáticas las suministradoras dominantes de la industria química europea, el escenario de subida de precios y escasez de materias primas es muy probable que se agudice. En fin, cosas de la deslocalización tan alabada durante décadas por la misma industria que ahora se ve con el agua al cuello.

  • José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino