El periodista y autor del libro, Carlos Cuesta.
Carlos Cuesta: «Yolanda Díaz está cumpliendo ahora con lo que predica, que es no trabajar»
El periodista acaba de publicar el libro ¡Viva el capitalismo, viva la libertad!, en el que defiende este sistema económico como generador de riqueza frente a la pobredumbre y miseria que produce el comunismo
Carlos Cuesta nació de rebote en Gijón en 1971. Su padre era vasco y le destinaron allí por trabajo. A los dos años volvieron a su región de origen, y unos años después, en 1979, ETA intentó secuestrar a su progenitor, que había obtenido una plaza de ingeniero del Estado. Por fortuna, los terroristas no le pillaron. Entraron en su casa y no les hallaron. La habían dejado libre ventilándola por un fuerte olor a pintura.
Cuesta ha pasado prácticamente toda su vida entre Vitoria y Pamplona, en donde se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. En la actualidad es director adjunto del Grupo Libertad Digital. Dirige El Programa de Cuesta en la televisión de Libertad Digital, La Noche de Cuesta en esRadio y un programa de actualidad política en Telemadrid. Fue redactor jefe de Expansión y El Mundo y director adjunto de Okdiario.
Estima que el capitalismo es el movimiento que más ha hecho por la creación de riqueza y la expansión de derechos y libertades
Espasa se dirigió a él hace un tiempo porque quería publicar un libro en defensa del capitalismo, y no se le ocurría nadie que pudiera hacerlo excepto él, según le dijeron. Cuesta piensa que el capitalismo es el movimiento que más ha hecho «por la creación de riqueza, la expansión de la esperanza de vida, la mejora de derechos y libertades, y al mismo tiempo el que más ha sido atacado».
Su libro, que se titula ¡Viva el capitalismo, viva la libertad!, expone primero una historia del capitalismo, y luego da una batería de datos que reflejan el éxito del movimiento.
En su opinión, «el comunismo y el proletariado deberían aplaudir el capitalismo», entre otras cosas porque ha conseguido que «el trabajo se pueda vender» a cambio de una remuneración, y también porque «la mujer se ha incorporado al mercado de trabajo por la expansión de mano de obra que ha provocado este movimiento».
Cuesta lamenta que «la izquierda defendió primero -al principio de su historia- tener trabajo, y ahora defiende no tener trabajo. Es lo único que cumple Yolanda Díaz de todo lo que predica: no trabajar».
Jornadas cada vez más reducidas, abundancia de paguitas sin trabajar, elevados subsidios de desempleo, creciente carga fiscal y burocrática para las empresas... España avanza por un camino que dificulta la prosperidad que propicia el capitalismo.
Las primeras que lo sufren son las familias: «Viven del trabajo, y son las entidades más responsables que existen en la gestión de sus ingresos y sus gastos. El que no se deflacte la tarifa del IRPF les hace mucho daño. Aunque el económico no es el único motivo, es la razón de muchas familias para no tener más hijos. Se les está robando en impuestos».
Cuesta recalca que Sánchez «defendía la abolición de la prostitución, y hay que ver lo que ha pasado en su partido; bajar los impuestos a los trabajadores, y los ha subido 97 veces; que en España no iba a haber corrupción, y ha tenido el Gobierno más corrupto de toda la etapa democrática español, superando incluso al de Felipe González; aseguraba que iba a generar un entorno de vida mucho mejor, y es imposible acceder a una vivienda, a un tren, perdemos poder adquisitivo.... Ha fallado en todo. Le queda ir buscando colectivos de voto: okupas, feministas ultra, no se sabe si violadores, con el Sí es sí; antisistemas, con el No a la guerra...». Con su enfrentamiento con Trump, «no está defendiendo a España. Necesitamos una alianza militar, social, económica y cultural con Estados Unidos; si no, estamos fuera de todo. Él solo se plantea permanecer en el poder. Le das igual tú, yo y los 3,8 millones de parados reales que hay en España».
Me preocupa el escoramiento de Vox hacia planteamientos que no tienen que ver con la derecha
Por otra parte, abundando en los efectos del capitalismo, lamenta que «en España se insulta al rico. Una parte importante de la opinión pública piensa que es un delincuente, ¿y por qué? Puede haber trabajado más, ser más brillante, más inteligente, haber tenido más suerte... Nada de eso es un delito. Hemos constituido la envidia en monumento nacional. Es una injusticia, cuando debería ser una bendición. Si te cargas a los que sobresalen, la media de riqueza baja, hasta que te conviertes en un país pobre. Es lo que nos está pasando. Desde hace diez-quince años, nuestro poder adquisitivo ha dejado de seguir al de la Unión Europea. La gente dice: hay que subir los salarios. Pues baja impuestos, atrae a empresas, deja de propiciar ataques a la gente más brillante, que se está marchando, y tendrás un desarrollo de los salarios», señala Cuesta. Afortudamente piensa que está habiendo un movimiento de reacción contraria a esta percepción negativa sobre los ricos.
El autor incide en la confusión que supone llamar rica a una persona que cobra 100.000 euros al año, porque, si es soltera, se queda con 40.000 tras haber pagado los impuestos. Sería todavía peor para una familia con cuatro hijos, «a quienes se aplica una pequeña reducción en la cuota y acaban siendo mucho más pobres que un soltero. Lo lógico sería aplicar la reducción por hijo». Con respecto a la fecha en la que llegó Sánchez al poder, en junio de 2018, indica que el IRPF ha subido un 85 %, de modo que prácticamente ha duplicado el esfuerzo fiscal de los españoles, y la tributación total por impuestos y cotizaciones sociales se ha incrementado en torno a un 75-80 %. «Es una auténtica locura. Un saqueo fiscal total», señala.
A Cuesta solo se le ocurre Isabel Díaz Ayuso como promotora del capitalismo en España. «El socialismo solo iguala en pobreza. Es anticapitalista. El Partido Popular debería hacer un replanteamiento de sus postulados si quiere un desarrollo de las capas que pueden votarle, que son responsables y quieren capitalismo, porque es una aplicación de la justicia en criterios económicos: dar a cada uno lo que ha conseguido. Me preocupa el escoramiento de Vox, que se ha verbalizado a través de figuras como Espinosa de los Monteros, hacia posturas como la que han mostrado con la vivienda social y las de su sindicato más cercano, Solidaridad, que dice que las empresas son de los trabajadores, no de los propietarios. Con tal de heredar el voto obrerista, están teniendo postulados que son de izquierdas. La vivienda social no es un planteamiento de derechas. La gente tiene que ser autónoma, independiente, capaz de trabajar. Con eso se convierte en una persona independiente y libre. La derecha ha de estar unida a la libertad, y la libertad se defiende desde el capitalismo, desde el trabajo, la formación y el incentivo a la gente para que sea productiva, no del incentivo para que viva de las paguitas».