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Análisis internacionalLuis García CasasBonn

El motor de la economía alemana se atasca con la crisis petrolera

El tejido empresarial alemán se resiente por los precios de la energía: las cifras de insolvencias llegan a su nivel más alto en veinte años, con los sectores turísticos y del transporte entre los más afectados

El canciller alemán, Friedrich Merz.

El canciller alemán, Friedrich Merz.DPA vía EP

La economía alemana creció en 2025 un 0,2 %, aupada por el consumo interno y el gasto público, tras dos años seguidos de contracción. Sin embargo, hay pocos motivos para el optimismo. En medio de una coyuntura adversa, con las exportaciones estancadas y los precios de la energía pendientes de la guerra en Irán, los indicadores económicos no dejan de dar malas noticias para el gobierno de Friedrich Merz.

En enero fueron las cifras de empleo, que ese mes superó los tres millones de parados (un 6,6%), el peor dato en más de diez años. «Es una señal de alarma», advirtió el canciller. «Lo mismo ocurre con las insolvencias empresariales», apuntó ya entonces. «Hemos aprobado muchas ayudas para la economía, pero aún no es suficiente: la recuperación económica debe ser el tema central de este año», afirmó.

Esta semana, el instituto oficial de estadística alemán, Destatis, ofreció los últimos datos de insolvencias: en enero se admitieron en los tribunales del país un total de 1.919 solicitudes de concurso de acreedores. Es un 4,9 % más que el mismo mes del año anterior y supone 5,4 insolvencias por cada 10.000 empresas.

En el sector hotelero, el más afectado, son cerca del doble: 9,1 de cada 10.000 empresas. «La incertidumbre adicional derivada del conflicto en Irán está agravando la situación», explicó este viernes la Asociación Alemana de Hoteles y Restaurantes (Dehoga). Su portavoz, Stefanie Heckel, explicó que los precios de la energía y los alimentos, así como los costes laborales, afecta a los negocios directamente, pero también a unos clientes que «reservan con poco tiempo, comparan más y reaccionan con mucha sensibilidad al precio». «Muchas empresas operan al límite», resumió.

El segundo sector más afectado es el del transporte, pero no es el único. «No sólo las empresas de transporte y logística se ven directamente afectadas por los altos precios del combustible, también las empresas manufactureras de alto consumo energético se encuentran actualmente bajo una presión considerable», explica el presidente de la Asociación de Administradores Concursales y Síndicos de Alemania (VID), Christoph Niering, en declaraciones recogidas por Reuters.

Según las cifras oficiales, durante 2025 en Alemania quebraron más empresas que en cualquier otro momento desde 2014: un total de 24.064, lo que representa un aumento del 10 % con respecto al año anterior. El número de quiebras empresariales ya había aumentado significativamente, en más de un 20 %, tanto en 2023 como en 2024.

Más quiebras que en los últimos veinte años

Sin embargo, la estadística oficial incluye a microempresas e, incluso, a particulares autónomos, por lo que es más indicativo el estudio mensual de insolvencias del Instituto Halle para la Investigación Económica de Leibniz (IWH). Según este, en 2025 hubo en Alemania 17.604 insolvencias corporativas, la cifra más elevada desde 2005. «La economía alemana está tan mal que hasta empresas de salchichas están cerrando» titulaba entonces, no sin sorna, The Economist.

El IWH, que ya adelantó en enero ese dato del que se lamentaba Merz, contabiliza ahora 4.573 quiebras corporativas en el primer trimestre de 2026. Es el nivel más alto en veinte años, desde el tercer trimestre de 2005, afirma el Instituto, destacando que ni durante la crisis financiera de 2009 se superaron estas cifras. Además, parece que la situación no tiene visos de mejorar. «Nuestros indicadores adelantados dejan poco margen para el optimismo para el segundo trimestre de 2026», afirma Steffen Müller, jefe de Investigación de Insolvencia de IWH, en un comunicado del Insituto.

«Es de esperar que los datos de insolvencias continúen muy altos. Es posible que las altísimas cifras de marzo se repitan», añade. En marzo, el IWH contabilizó 1.716 insolvencias de sociedades colectivas y corporativas en Alemania, también el peor mes en veinte años. Y no sólo eso: además se fundan cada vez menos empresas. Desde un pico en 2004 de cerca de 350 nuevas empresas al año por cada 100.000 habitantes, los datos del IWH muestran que ahora son apenas algo más de 200.

Más de 50.000 empleos afectados

Según calcula IWH, las insolvencias presentadas durante el trimestre afectan a 54.000 puestos de trabajo. Es la peor cifra también desde el tercer trimestre de 2020, cuando quebraron la empresa de servicios financieros Wirecard o la extendida cadena de pizzerías Vapiano. Otra sonada insolvencia fue la del conglomerado Sigma, en 2023, propietario de Galeria Kaufhof (algo así como el Corte Inglés alemán).

La última ha sido la empresa de transportes Betz International, acuciada por los precios del combustible. Los representantes sectoriales, desde la logística de mercancias a los de los taxis, de hecho, habían pedido en una carta abierta a Merz más medidas para evitar el colapso del transporte. «Los sectores que representamos se enfrentan a desafíos insuperables», afirma la carta, en la que critican la lentitud del gobierno en dar respuesta a la crisis del petróleo. «Se acabó el tiempo de la indecisión», protestan. Se trata, afirman, de recuperar la confianza pública en la capacidad del Estado para actuar.

Más críticas al gobierno de Merz

Sin embargo, las críticas más vehementes han llegado probablente desde el partido Alternativa por Alemania (AfD). «Mientras los ciudadanos y la economía se enfrentan cada vez más a amenazas existenciales debido al aumento de los costes y de los precios de la energía, el gobierno federal liderado por el canciller Friedrich Merz reacciona con medidas improvisadas y completamente inadecuadas», protestó Alice Weidel, líder de AfD, en un comunicado.

Para ella, las rebajas en los impuestos al combustible quedan absorbidos por el margen de las petroleras, por ejemplo. Y llega a pedir la reapertura del gasoducto Nord Stream para que vuelva a fluir el barato gas ruso, cuyas importaciones se detuvieron al principio de la guerra de Ucrania provocando la recesión de la que Alemania no acaba de salir. «Es esencial una reducción sustancial y duradera de los impuestos sobre la energía y el combustible para ciudadanos y empresas. Esta es la única manera de combatir eficazmente las causas de la ola de insolvencias y de asegurar Alemania como ubicación empresarial a largo plazo», augura Weidel.

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