Aviones de diferentes aerolíneas en un aeropuerto
Bruselas ya se prepara para la escasez de queroseno: «En el mejor escenario, la situación es muy seria»
El comisario europeo Dan Jorgensen asegura que todavía no hay problemas con el combustible aéreo pero hay que estar preparados
El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, ha querido dejar claro que «no estamos ahí aún», pero ya ha deslizado que la Unión Europea se está preparando para «una situación en la que pueda haber problemas de seguridad de suministro» de hidrocarburos. Y especialmente ha señalado el queroseno. «Esperamos no llegar ahí, pero nos estamos preparando, la esperanza no es una estrategia», ha advertido el danés.
Lo cierto es que el comisario no ha concretado medidas concretas para hacer frente a esa posible escasez de combustible. La Comisión Europea lleva tiempo cediendo la responsabilidad a los gobiernos nacionales para que pongan medidas que eviten un consumo excesivo de queroseno, pero también se habla de acciones conjuntas como la compra de este combustible o la puesta a disposición de los Veintisiete parte de las reservas.
A pesar de que Jorgensen ha tratado de tranquilizar con la afirmación de que todavía no estamos en ese escenario, lo cierto es que es lo único que ha dicho que no dé pavor. Porque, a continuación, ha explicado que «el mundo se enfrenta a lo que probablemente sea la crisis energética más grave de la historia, una que está poniendo a prueba la resiliencia de nuestras economías, nuestras sociedades y nuestras alianzas».
«En el mejor escenario, la situación es muy seria» porque «algunos de los daños a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, especialmente en Catar, tardarán años en recuperarse».
El comisario europeo ha calculado ya en 30.000 millones de euros lo que la UE ha tenido que pagar de más por la compra de energía, tanto de gas como de petróleo. La propia Ursula Von der Leyen calculó la semana pasada que cada día Europa se gasta 500 millones de euros de más.
Por eso, Jorgensen ha apuntado que no solo hay que tomar medidas en el corto plazo por si el cierre del estrecho de Ormuz se dilata en el tiempo, sino que hay que pensar más a futuro para «construir una resiliencia duradera mediante interconexiones más sólidas, una mayor diversificación, la expansión de las energías limpias y una integración más profunda del mercado».
«De la situación en Ormuz tenemos que sacar la lección crucial de que la dependencia energética no es sólo un asunto económico, sino también una vulnerabilidad estratégica», ha concluido.