Suecia ha elevado el umbral exento de tributación hasta aproximadamente 300.000 coronas
Economía
Qué es la 'cuenta sueca': el sistema que promete transformar cómo ahorran los europeos
Este método está ganando peso últimamente, ya que ha logrado que el 70 % de la población adulta de Suecia sea inversora
El ahorro de las familias europeas es uno de los aspectos que más preocupa de manera general en el Viejo Continente. En este sentido, uno de los métodos que está ganando peso últimamente y que podría dar mucho que hablar en el futuro se trata del procedimiento de la «cuenta sueca», una fórmula que podría servir como inspiración para favorecer la inversión.
Este modelo está basado en el el éxito de la cuenta ISK (Investeringssparkonto) de Suecia, con el que el país ha logrado que el 70 % de su población adulta sea inversora. Se trata de un producto financiero diseñado para particulares que permite invertir en acciones, fondos o bonos con total libertad, sin tener que declarar cada operación individual. De este modo, el principal atractivo se encuentra en cómo se tributa.
Este sistema aporta mayor previsibilidad, ya que el inversor sabe cuánto pagará de manera aproximada cada año, independientemente de que sus inversiones hayan generado ganancias o pérdidas. No obstante, si la maniobra no ha generado beneficios, también se deberá abonar el impuesto, ya que este no depende del resultado real de las operaciones.
Este modelo ha aumentado su interés durante los últimos meses, ya que Suecia ha elevado el umbral exento de tributación hasta aproximadamente 300.000 coronas (unos 28.000 euros). Gracias a esto, el número de ciudadanos que no pagan impuestos o que lo hacen en menor medida se ha visto notoriamente ampliado.
Aplicación en España y resto de Europa
En el caso concreto de España, Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha puesto sobre la mesa la creación de un plan similar, con el objetivo de canalizar el ahorro de los hogares hacia los mercados financieros, de tal forma que se pueda fomentar el crecimiento empresarial. De esta manera, se buscaría aumentar la financiación disponible de las empresas españolas, favorecer el desarrollo de la formación financiera de las familias y la liquidez de los mercados de capitales, entre otros aspectos.
De igual forma, la Comisión Europea sigue con la idea de alcanzar un marco sencillo, transparente y con incentivos fiscales para fomentar la inversión a largo plazo. Por lo tanto, si la idea es que cada país desarrolle su propia versión de estas cuentas siguiendo unas directrices comunes, el modelo de la «cuenta sueca» puede seguir ganando peso en el futuro.