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El exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos (d), con el actual gobernador, José Luis Escriva.EFE/ Borja Sánchez-Trillo

Escrivá se moviliza contra la posible presidencia de Hernández de Cos en el BCE

El gobernador del Banco de España ha estado hablando con periodistas y gobernadores europeos, según ha podido saber El Debate

El actual gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, está bombardeando la posible candidatura de su predecesor en el cargo, Pablo Hernández de Cos, a la presidencia del Banco Central Europeo. Según ha podido saber El Debate, Escrivá lleva un tiempo hablando con periodistas y gobernadores de bancos centrales europeos en contra de esta posible candidatura y de un supuesto apoyo del Gobierno, nos han confirmado los propios afectados.

Quienes han recibido estas presiones no saben muy bien a qué se deben. Podrían obedecer a un probable interés de Escrivá en ocupar alguno de los tres puestos que quedarán libres en el comité ejecutivo del Banco Central Europeo entre mayo y diciembre de 2027. Al puesto de presidente, que hoy ocupa Christine Lagarde, no puede aspirar porque carece de preparación y prestigio para ello; el de economista jefe, que hoy recae en Philip Lane, lo tiene difícil, porque Francia aspira a esa posición, y seguramente se la llevará, pero quizá piensa que podría optar al de Isabel Schnabel, que vence en diciembre de 2027. Si Hernández de Cos fuera nombrado presidente del BCE, las posibilidades de Escrivá se esfumarían, porque no va a haber dos españoles en el comité ejecutivo del organismo. Los cargos se reparten entre los países, según la costumbre en esta institución y en Europa.

Si De Cos fuera nombrado presidente del BCE, Escrivá no tendría opciones de ir al comité ejecutivo, algo a lo que quizá aspira

Hernández de Cos tiene posibilidades reales de convertirse en el primer presidente español del Banco Central Europeo. Esta gran oportunidad es la que sustentaría que el Gobierno le apoyara a día de hoy y le considerara como el único candidato posible, según fuentes muy relevantes, aunque en este momento no van a decirlo de manera oficial. A De Cos tampoco le conviene que se haga, ya que el Gobierno de Sánchez no tiene poder ni influencia en Europa, y él lleva poco tiempo en su nuevo cargo (fue nombrado director general del Banco de Pagos Internacionales -el BIS- el 1 de julio de 2025).

Pero De Cos tiene un prestigio internacional indudable, y prueba de ello es que aparece como el favorito en todas las quinielas de los especialistas, incluyendo las que han aparecido en Reuters, Bloomberg o Financial Times. Aun así, aparecer en las quinielas no es garantía de nada. Christine Lagarde no aparecía en ninguna quiniela y fue la elegida.

Aún queda mucho tiempo para que se concreten las candidaturas, y por eso aún no hay nada oficial sobre la candidatura de De Cos ni de ningún otro. Alemania y España son dos países europeos importantes que nunca han tenido un presidente del BCE y, por tanto, son candidatos a tenerlo. Los germanos no parece que vayan a conseguirlo, porque ya tienen a una compatriota al frente de una institución europea (Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea). Tener dos miembros de la misma nacionalidad no encaja en la política habitual de reparto de cargos.

El Gobierno se marcaría un tanto si De Cos se convirtiera en el primer presidente español del BCE, pero su apoyo no parece que sume en Europa

De Cos tiene posibilidades reales de acceder al cargo, y por eso merecerá la pena pelear para conseguirlo. Aunque en principio es bueno que el Gobierno le apoye, no está claro que sea así en esta ocasión. Sánchez no tiene buena relación con los presidentes de Italia, Giorgia Meloni; el de Alemania, Friedrich Merz, y la tiene algo mejor con el de Francia, Emmanuel Macron, pero este ya está de salida. Si la elección se basa solo, o principalmente, en criterios técnicos, lo tiene más fácil. En ese contexto técnico, Italia sería un aliado natural.

Quizá es mejor que el Gobierno no le apoye oficialmente, y entre las fuentes del mercado hay opiniones para todos los gustos sobre cómo se llevan: desde quienes afirman que, además de Escrivá, se oponen a De Cos el ministro de Economía y vicepresidente, Carlos Cuerpo, y el jefe de la Oficina de Asuntos Económicos de Moncloa, Manuel de la Rocha, por la postura crítica del Banco de España al Gobierno mientras De Cos fue gobernador, a quienes piensan que mantiene una relación correcta con Cuerpo, al que conoce desde hace veinte años, y con De la Rocha, con quien trató mientras estaba en el equipo económico de Ferraz. Fuentes del mercado también estiman que De Cos tiene una relación correcta con Pedro Sánchez, con quien se veía con frecuencia cuando era gobernador.

En general, se piensa que el Gobierno es contrario a De Cos por las críticas duras que mostró el Banco de España al Ejecutivo de Sánchez mientras él fue gobernador, pero en determinados ambientes económicos y políticos sostienen que no es así, y que se respetaba su independencia, aunque no les gustara lo que decían en el banco central. Mientras él estuvo, el Banco de España tenía peso en la formación de la opinión pública sobre los temas económicos, e influencia, pero con Escrivá ha desaparecido del mapa: no se oye al Banco de España en ninguna cuestión relevante, y por supuesto no hay críticas al Gobierno.

El Gobierno puede que esté dando su apoyo hoy a De Cos, como sostienen fuentes muy conocedoras, pero ya se sabe que puede cambiar de opinión en cualquier momento, y que es posible que surjan otros candidatos en otros países cuando el proceso esté más cerca. Incluso del nuestro se está hablando de Nadia Calviño en el entorno del BCE, aunque fuentes autorizadas dicen que es un bulo y ella misma se desmarcó recientemente en Washington, algo que no trascendió en exceso. Calviño no es una especialista en política monetaria, el cometido principal del BCE, y no tiene experiencia en bancos centrales, lo cual hace pensar que no sería una buena candidata. Por otra parte, costó mucho conseguir su actual cargo de presidenta del Banco Europeo de Inversiones.

Si la actual presidenta del BCE, Christine Lagarde, decide acabar su mandato antes de lo previsto —oficialmente terminaría en octubre de 2027—, las candidaturas podrían perfilarse a final de este año o principios del que viene. A favor de que lo haga está su posible retirada antes de las elecciones presidenciales francesas de abril de 2027, y en contra, la mala situación por la guerra de Irán, que puede subir la inflación al 3 % o al 4 % y obligarle a que permanezca en el cargo. Si no deja su puesto antes de tiempo, las candidaturas se perfilarían en la primavera o el verano del 2027.