Los abogados Juan Berberian y Guillermo Zocco.
El blanqueo de capitales tras el escándalo de Plus Ultra, abordado con abogados expertos: «Recuerda bastante a casos de Latinoamérica»
Las prácticas que hemos conocido esta semana tienen similitudes con tramas complejas de corrupción, y suelen plantear decomisos para resarcir al Estado
Guillermo Zocco y Juan Berberian son abogados especializados en blanqueo de capitales que han visto en sus más de quince años de experiencia muchos casos parecidos al de Plus Ultra: «Me trae reminiscencias de casos que he visto en Argentina. Son casos bastante comunes en Latinoamérica», admite Zocco, que junto con Berberian trabaja ahora en Summons Abogados, en España.
«Se ve una maniobra de ocultación de movimientos financieros, con diferentes jurisdicciones y sociedades vehículo, donde nunca está claro, y siempre se parte de algún mecanismo de subjetividad con resortes políticos que permite canalizar fondos, y en el que el punto central de la investigación es quién y por qué permitió esto, y si los volúmenes canalizados tienen o no tienen lógica», señala Zocco.
En la justicia argentina se están resolviendo hoy en día muchos casos en los que ha habido un desvío de dinero público del interés público al interés privado
En la justicia argentina se están resolviendo hoy en día muchos casos en los que ha habido un desvío de dinero público del interés público al interés privado, y que llevan aparejados decomisos de bienes para resarcimiento del Estado. Aquí es donde pueden entrar todos estos conceptos de asociación ilícita, criminal, blanqueo de capitales...
«Lo que hay que ver es que, más allá de lo que termine pasando y lo rápida o lenta que vaya la resolución de la causa concreta, el blanqueo de capitales puede ser la punta del iceberg o algo que huele mal, y destrás de todo eso hay un delito precedente, que se llama delito anterior, que puede ser corrupción, narcotráfico, desvío de fondos públicos, o lo que fuera detrás», apunta Berberian.
«Cuando uno empieza a tirar del hilo y algo huele mal, y no es razonable, algo raro hay detrás, y hay que seguir tirando», añade. «Cuando los fondos que una persona puede tener por su actividad normal no se corresponden con las operaciones que ejecuta a través de su persona o sus allegados, ahí es donde se empiezan a construir las tramas de corrupción o de blanqueo de capitales que utilizan una estructura que busca complejizar el rastreo y averiguar quién está detrás realmente de la operación», incide.
Las tramas de blanqueo tienen muchas capas para generar opacidad y se dan en distintas jurisdicciones: «Los delincuentes saben que, al estar en distintas jurisdicciones, el cruce de información internacional no es tan automático», explica Berberian.
Por otro lado, está la normativa de los PRP (Personas con Responsabilidad Pública) o PEP. La legislación sobre blanqueo busca reforzar los controles sobre estas personas porque tienen acceso a tomar decisiones sobre fondos públicos.
Cuando uno empieza a tirar del hilo y algo huele mal, y no es razonable, algo raro hay detrás, y hay que seguir tirando
Resarcir es difícil, y por ahí viene cómo se intenta reforzar la legislación con la congelación de bienes o fondos y medidas de este estilo para tratar de no llegar tarde. «Si al final el proceso judicial llega a un momento en el cual la gente, mientras tanto, en ese tiempo, estuvo disfrutando de los fondos, los gastó y se ha convertido en una persona insolvente, y lo tienes preso y pobre porque ya se ha gastado todo, se genera la desilusión de que no sirve para nada. Ahí es donde se entra para reforzar los controles previos. Ahí es donde está apuntando la regulación, porque la investigación tarda tiempo, y cuando termina todo, no estás generando mucha represión, porque el sujeto no saldría de la casa igualmente, y ya disfrutó todo, o lo pasó a vaya a saber quién, y es muy difícil el rastreo y recuperación de esos fondos. Se ajusta la regulación para frenarlo antes y actuar rápido».
«La cooperación internacional está buscando generar esa reacción con medidas de congelamiento en las personas que están en las listas internacionales de la ONU que indican que no pueden manejar sus fondos, o en las listas de OFAC en Estados Unidos. El crimen va mucho más rápido que la regulación», dice Berberian.
«El decomiso es una gran tarea o deuda pendiente de todos los sistemas preventivos. OFAC es muy restrictiva, y cualquier cuestión que ingrese en la jurisdicción americana tiene un embargo inicial preventivo, pero lo que termina desmotivando es ver todo este dinero invertido, que se quitó del beneficio público, y que no está, ¿y dónde está? ¿Dónde vuelve este dinero que debería haber servido para construir un acueducto, un puente, mejorar un ferrocarril, un avión, una ruta...? Todo ese dinero que era para el beneficio del ciudadano que pagó impuestos, ¿dónde está?», se pregunta Zocco.
«Hay muchas actuaciones y documentos de recomendación sobre cómo trabajar de forma coordinada entre organismos, incluso de un mismo país, para recuperar los bienes que se sustrajeron del beneficio público y devolverlos a ese beneficio público en un tiempo razonable, y que se encuentre algo. Los flujos de fondos se mueven a tal velocidad que cuando uno quiere encontrarlos, resulta que es muy complejo, y termina encontrando lo que ha producido ese dinero, que ya perdió valor económico o crea un esfuerzo recuperarlo, porque, por ejemplo, se ha invertido en pisos que hay que vender», dice Zocco. «Al final, todo esto, y la plata no aparece. Es una cuestión que mejorar en el sistema preventivo a nivel mundial, y el delincuente lo sabe. Cuanto más pueda moverse y encontrar diferentes grados de jurisdicción y legislación, más difícil va a ser encontrar y sustraer ese dinero ilícito, congelarlo o decomisarlo», añade.