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Una empleada trabaja en una oficina de la Agencia Tributaria

Una empleada trabaja en una oficina de la Agencia TributariaMARTA FERNÁNDEZ / EUROPA PRESS

Los fiscalistas avisan de que pronto «ningún hijo» podrá aplicar el mínimo por ascendiente

El número de declaraciones que aplican el mínimo por ascendientes ha pasado de más de 300.000 en 2008 a 112.803 en 2023

Los asesores fiscales de REAF-CGE y Fettaf advierten de que la falta de actualización del beneficio fiscal para los contribuyentes que conviven con sus ascendientes (padres o abuelos) deja a cada vez más colectivos fuera y «va a llegar un momento en que ningún hijo podrá aplicarlo».

El mínimo por ascendientes es un beneficio fiscal que se pueden aplicar los contribuyentes que convivan con sus padres, abuelos o bisabuelos de 65 años o más –o de cualquier edad si tienen una discapacidad de al menos el 33 %– siempre que estos no tengan rentas, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros anuales.

Precisamente este importe, que permanece congelado desde 2007, es el que cuestionan los asesores fiscales, ya que con las subidas de las pensiones aplicadas desde entonces casi todos los mayores superan ese nivel de ingresos, impidiendo a sus descendientes aplicarse el beneficio fiscal.

Todas las pensiones contributivas mínimas superan ya ampliamente los 8.000 euros anuales y a medida que las no contributivas rebasan ese umbral «va a llegar un momento en que ningún hijo se podrá aplicar el mínimo», denuncia el secretario técnico del Registro de Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas (REAF-CGE), Rubén Gimeno, en declaraciones a EFE.

«El mínimo tiene muy poca aplicación, prácticamente no se puede utilizar», añade a EFE el presidente de la Federación Española de Asociaciones Profesionales de Técnicos Tributarios y Asesores Fiscales (Fettaf), Juan Torres Torres.

Torres recuerda que en 2007 el límite de renta equivalía al salario mínimo interprofesional (SMI) (7.988 euros), pero mientras este se ha más que duplicado desde entonces, el tope para ascendientes permanece intacto y ya no beneficia ni a rentas «modestas», que no permiten vivir con holgura.

112.803 beneficiarios en 2023

De acuerdo a la estadística de declarantes de IRPF de la Agencia Tributaria, el número de declaraciones que aplican el mínimo por ascendientes ha pasado de más de 300.000 en 2008 a 112.803 en 2023, el último dato disponible.

Para revertir este declive, Gimeno aboga por actualizar anualmente los ingresos que puede tener el ascendiente conforme a la inflación, igual que se hace con las pensiones, pero Fetaff apuesta por fijar una cantidad equivalente al 80 % del salario mínimo interprofesional (SMI) de cada año, lo que para 2026 supondría situarlo en 13.675 euros.

Los contribuyentes que disfrutan del beneficio fiscal pueden aplicarse en su declaración de la renta un mínimo de 1.150 euros por cada ascendiente de 65 años o más –o con discapacidad cualquiera que sea su edad– con los que conviva, una cifra que se incrementa en 1.400 euros adicionales por cada ascendiente de más de 75 años (hasta un total de 2.550 euros).

El mínimo personal y familiar es una cantidad de renta que no se somete a tributación por considerarse imprescindible para cubrir las necesidades básicas.

En este caso, el mínimo personal del contribuyente (5.550 euros) se vería incrementado con el mínimo por ascendiente (1.150 o 2.550 euros), que tampoco pagaría IRPF, y, en su caso, por los mínimos por descendiente o discapacidad.

También estas cuantías deberían actualizarse, según el CGE, que defiende que el mínimo por ascendiente debería elevarse hasta los 1.497 euros –Fettaf lo sitúa en 1.356,8 euros– y, en el caso de mayores de 75 años, los 3.320 euros.

La subida del coste de la vida, desde suministros básicos al salario de los cuidadores profesionales, ha devaluado el beneficio fiscal, lo que «traslada una carga económica creciente a las familias que cuidan de personas dependientes», denuncia Fettaf.

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