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Una camarera en un bar, en Madrid.

Una camarera en un bar, en Madrid.EP

Fedea plantea un sistema de 'bonus-malus' para reducir la rotación laboral en vez de endurecer el despido

El think tank apunta a que la reforma ha recortado en 100 días la duración media de los contratos fijos ordinarios

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha propuesto este martes implantar un sistema bonus-malus para reducir la rotación laboral frente al planteamiento del Ministerio de Trabajo de endurecer el despido.

Durante la presentación de un trabajo de Marcel Jensen, investigador de Fedea, en el marco de una jornada organizada por el think tank para evaluar el impacto de la reforma laboral de 2021, Jensen ha resaltado que la reforma ha generado una auténtica «transformación» de la contratación en España, aunque ha reducido la duración media de los contratos indefinidos ordinarios en alrededor de 100 días.

«Un contrato ordinario, formalizado después de la reforma, es en promedio, o tiene una duración en promedio, 100 días menor que el mismo contrato previo a la reforma. Las explicaciones: la reforma te obliga a ofrecer un contrato indefinido en situaciones en las que antes no lo hacías. Cualquier reforma que pretende generalizar la contratación indefinida, te daría algún efecto cualitativo en este mismo sentido. De alguna manera vamos de un contrato que es puramente estacional a un contrato que también se puede utilizar para tareas intermitentes con duraciones más breves», ha apuntado.

En el caso de los jóvenes, Jensen ha señalado que la reforma laboral ha eliminado prácticamente el 90 % de las diferencias en el acceso al indefinido. «Esto quiere decir que de alguna manera se han nivelado muchísimo ahora las posibilidades de jóvenes que entran al contrato indefinido en distintas provincias», ha subrayado.

No obstante, ha advertido de que el impacto en otros resultados laborales, tanto con la duración de los contratos o las rentas percibidas, ha sido más modesto, con ganancias en este último caso de sólo el 14 % respecto al escenario previo a la reforma.

«La duración de los nuevos contratos indefinidos es sustancialmente más corta que antes de la reforma, pero hay muchas más personas y muchos más jóvenes que ocupan estos contratos», ha señalado Jensen, que ha explicado que aunque la reforma ha trasladado muchas contrataciones a contratos indefinidos, su duración se ha acortado, aunque sea superior a la de los contratos temporales y fijos discontinuos.

En su opinión, poner restricciones a la contracción temporal como hizo la reforma laboral de 2021 «era necesario, pero no es suficiente», pues despedir con contratos indefinidos de más corta duración es «relativamente barato».

Por ello, ha señalado que si estos patrones se consolidan en el tiempo, será necesario contemplar nuevas medidas, entre ellas la implatación de un sistema bonus-malus para penalizar la rotación «excesiva» que afecta a muchos trabajadores que ahora tienen contratos indefinidos y premiar a aquellas empresas que, por el contrario, rotan poco.

«Los incentivos han de estar alineados y el sistema bonus-malus tiene unas ventajas enormes en comparación con la propuesta que defiende, por lo menos el Ministerio de Trabajo, de endurecer el régimen de despido. Si tú quieres generalizar el contrato indefinido, necesitas un marco que ofrezca seguridad a las dos partes y que haga que las empresas puedan despedir en condiciones relativamente seguras cuando hay causas económicas. Si tú endureces mucho el marco, en la reforma hay un peligro latente», ha abundado Jensen.

Impacto en la estabilidad efectiva

El investigador de Fedea ha indicado durante su intervención que la reforma laboral ha tenido un «éxito incontestable» en la reducción de la temporalidad, pero hay que analizar cómo ha sido el impacto de la reforma en la estabilidad efectiva del empleo.

Para ello, ha explicado, se deben aislar los efectos causales de la reforma. En su trabajo, Jensen ha medido el impacto de la reforma en las provincias con mayor incidencia de la contratación temporal previa a la reforma, en comparación con las provincias que tenían menor temporalidad antes de la entrada en vigor de esta norma.

Jensen ha recordado que la medida principal de la reforma laboral fue la eliminación del contrato de obra y servicio, que era el contrato principal temporal en el mercado laboral español, y la puesta en marcha de «restricciones muy duras y estrictas» a la duración de los contratos temporales restantes por causas productivas.

Además, la reforma introdujo nuevas causas que permitieron el uso del contrato fijo discontinuo, y se introdujeron también penalizaciones para las contrataciones de corta duración y restricciones al encadenamiento de contratos temporales o de personas con contratos temporales en el mismo puesto.

Lo que no hizo la reforma laboral, ha recordado Jensen, fue alterar la regulación del despido del contrato fijo ordinario, de tal manera que la reforma de 2021 consolidó, en este sentido, la reforma de 2012.

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