Camiseta de España para el Mundial 2026
El Mundial dispara el fraude de camisetas falsas
Los jóvenes son los más proclives a adquirir falsificaciones de manera deliberada
La celebración del Mundial de Fútbol de 2026 ha impulsado el fraude de equipaciones deportivas y merchandising falsificado aprovechando el pico de demanda de los aficionados.
La Asociación para la Defensa de la Marca (Andema) ha lanzado una advertencia sobre el incremento de la comercialización de textiles falsificados de las selecciones nacionales. El aviso coincide con la difusión de los últimos indicadores de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo), publicados con motivo del Día Mundial Antifalsificación, los cuales confirman que el diseño se ha consolidado como la principal variable en las decisiones de compra de los consumidores y, por ende, en la diana preferente de las organizaciones criminales.
El 73 % de los consumidores nacionales afirma estar dispuesto a desembolsar una cantidad económica superior por adquirir artículos que presenten un mejor diseño. Esta realidad, que pone en valor activos intangibles como la creatividad, la innovación y la identidad corporativa de los fabricantes, actúa como un reclamo para los falsificadores, que asimilan estéticas complejas a bajo coste para introducir mercancía fraudulenta en los canales de distribución.
El perjuicio derivado de estas prácticas ilícitas trasciende la mera infracción de los derechos de marca y genera un impacto directo sobre los indicadores macroeconómicos y el empleo en España. Según las estimaciones de la Euipo, la industria textil y de la confección sufre un menoscabo anual de 12.000 millones de euros en el conjunto de la Unión Europea.
En el ámbito nacional, la sangría económica imputable directamente a este fraude supera los 1.200 millones de euros al año si se computan los sectores de la moda, los complementos, la joyería y la relojería. La peor parte se la lleva el segmento de la confección, donde España destruye un patrimonio de 1.000 millones de euros en facturación anual y amortiza de forma destructiva más de 11.000 puestos de trabajo directos cada ejercicio a causa de la competencia desleal del mercado negro.
El director general de Andema, Gerard Guiu, ha remarcado la importancia de concienciar a la sociedad ante una problemática que a menudo se minimiza. El directivo sostiene que las grandes citas del deporte internacional operan como ventanas de vulnerabilidad máxima para los fabricantes legítimos debido a la dispersión de los puntos de venta informales y la proliferación de plataformas de comercio electrónico fraudulentas.
«El consumidor debe ser consciente de que cuando compra una camiseta falsificada no está adquiriendo una simple imitación barata. Está contribuyendo a una economía sumergida que perjudica la innovación, el empleo y la competitividad de nuestras empresas», señala Guiu, incidiendo en que estas mercancías incumplen de forma sistemática los estándares sanitarios y de seguridad europeos, lo que añade un factor de riesgo para la salud pública.
Los jóvenes, más proclives
Los consumidores encuadrados en la franja de edad de entre los 18 y los 24 años se consolidan como el segmento demográfico con mayor sensibilidad hacia el valor del diseño, ya que lo consideran un factor determinante en sus elecciones.
A pesar de valorar la estética y la identidad de marca, los jóvenes españoles son también los más proclives a adquirir falsificaciones de manera deliberada. Los datos reflejan que la mitad de la población de esta cohorte de edad reconoce haber comprado productos falsos a sabiendas al menos una vez al año. Esta predisposición sitúa a España en el segundo puesto de la Unión Europea en términos de consumo intencionado de falsificaciones.
La patronal de la marca insiste en la necesidad de articular medidas coordinadas de persecución y concienciación para atajar un problema estructural que mina la competitividad del país. Guiu concluye que la defensa de los activos intangibles e industriales es obligatoria en un mercado que aspira a retener el talento y fomentar el empleo de calidad. «España es un país de marcas, creatividad, deporte e innovación. Proteger estos activos es proteger nuestra capacidad para competir y generar riqueza», concluye.