Varias personas son atendidas en la Agencia Tributaria para presentar la declaración
Declaración de la Renta 2025-2026
¿Qué rentas se deben incluir en la declaración de la Renta?
Hacienda clasifica los ingresos según su procedencia u origen en cinco grandes categorías
A la hora de rendir cuentas con la Agencia Tributaria, la ley establece que se debe incluir la totalidad de las rentas obtenidas por el contribuyente durante el año. Para organizar este puzle financiero, Hacienda clasifica los ingresos según su procedencia u origen en cinco grandes categorías, garantizando así que cada tipo de beneficio tribute bajo sus propias reglas.
La categoría más común y con mayor peso en el borrador son los rendimientos del trabajo, que engloban todos los ingresos derivados de una relación laboral o contractual.
Aquí entran los sueldos y salarios por cuenta ajena, las pensiones de jubilación de la Seguridad Social, las prestaciones por desempleo del SEPE y los pagos por maternidad o paternidad, además de las retribuciones en especie como el uso de un coche de empresa o un seguro médico privado.
El segundo bloque corresponde a los rendimientos del capital, que se dividen entre inmobiliarios y mobiliarios. Los rendimientos del capital inmobiliario reflejan el dinero obtenido por el alquiler de propiedades de tu titularidad, como pisos, locales comerciales o plazas de garaje.
Por su parte, los rendimientos del capital mobiliario abarcan los beneficios que produce tu dinero o tus inversiones financieras, incluyendo los intereses de las cuentas corrientes, los dividendos de las acciones, los cupones de los bonos y los rendimientos de los seguros de vida o ahorro.
Autónomos
Los trabajadores autónomos deben consignar sus ingresos en la sección de rendimientos de actividades económicas. Esta categoría recoge los beneficios obtenidos por profesionales independientes, empresarios individuales o artistas que gestionan su propio negocio, calculando el rendimiento neto tras restar los gastos necesarios para ejercer la actividad a los ingresos totales del año.
Ganancias y pérdidas patrimoniales
El cuarto pilar lo componen las ganancias y pérdidas patrimoniales, que se activan cuando hay una alteración en el valor de tus bienes y decides venderlos. Se incluyen aquí las plusvalías por la venta de una vivienda, de acciones o de fondos de inversión, además de las operaciones con criptomonedas.
También entran en este grupo las subvenciones públicas para adquirir un coche o rehabilitar un edificio, los premios en metálico y los importes de los sorteos comerciales.
Imputaciones de renta
Finalmente, el sistema añade las imputaciones de renta establecidas por ley. Este es un concepto fiscal especial mediante el cual Hacienda te hace pagar impuestos por el simple hecho de poseer segundas residencias o inmuebles vacíos que no estén alquilados ni sean tu vivienda habitual, asumiendo que te generan un beneficio potencial estimado en un porcentaje del valor catastral de la propiedad.