Edificios en Madrid
El alza del precio de la vivienda y la normativa del Gobierno aceleran la salida de capital del mercado residencial
Durante 2025, las personas jurídicas compraron 78.669 viviendas en España, mientras que vendieron 123.777 inmuebles. Esto es un saldo negativo de 45.000
El precio de la vivienda sigue escalando en España a doble dígito. En el primer trimestre de 2026, se encareció un 12,9 %, según el Índice de Precios de Vivienda (IPV) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y mantuvo el mismo ritmo de crecimiento que a finales de 2025.
El aumento continuado de los precios está reduciendo el atractivo de la vivienda como activo para muchos fondos y sociedades patrimonialistas, especialmente en aquellos mercados donde además existe una elevada incertidumbre regulatoria.
La tendencia ya se refleja en los datos del Consejo General del Notariado. Durante 2025, las personas jurídicas compraron 78.669 viviendas en España, mientras que vendieron 123.777, lo que supone un saldo negativo superior a las 45.000 viviendas.
Cataluña es probablemente el mejor ejemplo de cómo la combinación entre presión regulatoria y precios elevados está provocando una desincentivación de la inversión residencial. Y es que, según los datos del INE registra una de las mayores diferencias entre compras y ventas de sociedades inmobiliarias de las últimas dos décadas.
La declaración de zonas tensionadas, los límites a las rentas del alquiler y las continuas modificaciones legislativas han incrementado la percepción de riesgo entre muchos operadores institucionales, que encuentran escenarios más previsibles en otros mercados nacionales e internacionales.
«La incertidumbre regulatoria se ha convertido en un factor decisivo. Cataluña ha ido acumulando normativa sobre normativa en materia de vivienda y alquiler, generando un entorno mucho más complejo para el inversor profesional», afirma Carlos Bajo, managing director de Laborde Marcet, consultora catalana.
Desde Laborde Marcet observan un creciente interés inversor por activos alternativos que ofrecen una mayor estabilidad regulatoria y mejores perspectivas de rentabilidad ajustada al riesgo. «El capital siempre busca las mejores alternativas. Estamos viendo cómo muchos inversores están redirigiendo recursos hacia oficinas bien ubicadas, locales comerciales, residencias de estudiantes, alquiler de media estancia e incluso promociones de vivienda protegida», explica Bajo.
Este desplazamiento de inversión se produce en un contexto en el que la demanda residencial continúa creciendo mientras la oferta sigue siendo insuficiente, una circunstancia que continúa presionando al alza los precios de compraventa.