Fundado en 1910
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.EP

Sánchez vuelve a atribuir a Rajoy la congelación de las pensiones que aprobó Zapatero

El presidente asegura que 8,7 millones de pensionistas tuvieron la prestación «congelada durante más de cuatro años»

Pedro Sánchez ha vuelto a recurrir este martes a uno de sus argumentos habituales sobre la gestión del Partido Popular en materia de pensiones. Durante la rueda de prensa de balance del curso político, el presidente del Gobierno aseguró que con Mariano Rajoy hubo «8,7 millones de pensionistas con su pensión congelada durante más de cuatro años» y añadió que aquella era «la norma: precarizar y recortar el Estado del bienestar».

Sin embargo, la única congelación de las pensiones de las últimas décadas fue aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El Ejecutivo socialista anunció en mayo de 2010 la suspensión de la revalorización de las pensiones como parte del plan de ajuste para reducir el déficit público tras la crisis financiera.

Aquella decisión supuso que, en 2011, las pensiones contributivas no aumentaran su cuantía, salvo algunas excepciones como las pensiones mínimas y las no contributivas. La revalorización fue del 0 %, mientras que la inflación cerró ese año en el 2,4 %, lo que se tradujo en una pérdida de poder adquisitivo para millones de pensionistas.

A lo que se refería Sánchez es, en realidad, al periodo comprendido entre 2014 y 2017. A finales de 2013, el Gobierno de Rajoy aprobó una profunda reforma del sistema de pensiones que sustituyó la actualización automática conforme al IPC por un nuevo Índice de Revalorización de las Pensiones.

Ese mecanismo establecía que las prestaciones aumentarían como mínimo un 0,25 % anual y, como máximo, el IPC del año anterior más medio punto porcentual. La cuantía de la subida dependía de la situación financiera de la Seguridad Social, teniendo en cuenta la evolución media de los ingresos y los gastos del sistema durante varios ejercicios. Cuando las cuentas presentaban déficit, como ocurrió durante aquellos años, se aplicaba la subida mínima prevista por la ley.

Como consecuencia, las pensiones aumentaron un 0,25 % en 2014, 2015, 2016 y 2017. Aunque esos incrementos quedaron en 2016 y 2017 por debajo de la inflación y provocaron una pérdida de poder adquisitivo, las prestaciones sí experimentaron una revalorización nominal cada año.

La diferencia es importante. Una pensión congelada mantiene exactamente la misma cuantía que el año anterior, mientras que una pensión revalorizada, aunque sea de forma muy limitada, incrementa su importe. Por ello, identificar las subidas del 0,25 % aprobadas durante el Gobierno de Rajoy con una congelación no se corresponde con la evolución legal de las prestaciones.

La propia reforma de 2013 preveía que, cuando la situación financiera del sistema mejorara, las pensiones pudieran aumentar por encima de ese mínimo. Finalmente, para 2018 el Gobierno de Rajoy pactó con el PNV una subida general del 1,6 % para las pensiones contributivas y del 3 % para las mínimas y las no contributivas, antes de que la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa cambiara el rumbo de la política de revalorización y, posteriormente, se recuperara la vinculación de las pensiones al IPC.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas