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Moneda euro.

DPA vía EP

El PIB de la eurozona rebotó un 0,4 % en el segundo trimestre, a pesar de la guerra de Oriente Próximo

La resistencia de la economía allana el camino a una subida de tipos del BCE en septiembre

El producto interior bruto (PIB) de la zona euro experimentó una expansión trimestral del 0,4 % entre abril y junio, la mayor desde principios de 2025, a pesar del conflicto en Oriente Próximo, lo que representa una significativa aceleración respecto de los primeros tres meses del año, cuando la actividad se estancó en la región del euro, según la primera lectura del dato publicada por Eurostat.

Para el conjunto de los Veintisiete, la oficina estadística europea estima un ritmo de crecimiento del PIB del 0,5 % en el segundo trimestre de 2026, también el más intenso desde el primer trimestre de 2025, después del crecimiento del 0,1 % en los tres primeros meses del año.

En comparación con el mismo trimestre del año anterior, el PIB ajustado estacionalmente aumentó un 1 % en la zona euro y un 1,2 % entre los Veintisiete durante el segundo trimestre de 2026.

Entre abril y junio de 2026, Irlanda (+3,9 %) registró el mayor incremento del PIB con respecto al trimestre anterior, seguida de Lituania (+1,7 %) y Suecia (+1,4 %), mientras que las tasas de crecimiento más bajas se registraron en Bélgica y Austria (ambas del 0 %).

España volvió a liderar el crecimiento económico en el segundo trimestre entre las mayores economías del bloque, con una expansión del 0,7 %, frente a la expansión trimestral del 0,2 % observada en Alemania, Francia e Italia.

El dato de crecimiento de la eurozona «superó las expectativas» y, si bien la volatilidad del PIB irlandés aportó alrededor de una décima, la expansión de la actividad fue generalizada y con las cuatro grandes economías de la eurozona creciendo más durante el trimestre, según Rory Fennessy, economista de Oxford Economics, para quien esto facilita una subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) en la reunión de septiembre.

«Con el repunte de los precios de la energía tras el fracaso del acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, y con un umbral más bajo para una segunda subida de tipos este año, creemos que una subida en septiembre se está convirtiendo cada vez más en la opción más fácil para el BCE», ha comentado.

En cualquier caso, el experto ha advertido de la conveniencia de no sobreinterpretar la sorpresa positiva del crecimiento del PIB en el segundo trimestre, dada la influencia de varios factores temporales que lograron compensar el impacto adverso del aumento de los precios de la energía, incluyendo el aumento preventivo de las reservas y el beneficio para algunos países, como España, por la reorientación del turismo.

«Con una probable reversión de estas tendencias en el segundo semestre, sumado a las renovadas tensiones en Oriente Próximo que contrarrestan parte del alivio que experimentaron los hogares y las empresas tras el alto el fuego inicial, no prevemos una aceleración significativa del crecimiento a partir de ahora», ha advertido.

En este sentido, desde ING Research, Bert Colijn considera que, incluso al excluir la contribución de Irlanda, la economía de la eurozona registró una expansión sorprendentemente constante y aceptable, dada la incertidumbre y el impacto económico negativo de la guerra en Oriente Próximo, que representa el principal riesgo a la baja para la actividad en la eurozona. No obstante, el economista afirma que, salvo un periodo prolongado de escalada significativa, «el crecimiento del PIB de la eurozona podría continuar a un ritmo aceptable, aunque no espectacular».

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