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Vista de la central nuclear de AlmarazEuropa Press

El Gobierno rectifica con Almaraz ante la crisis del gas y prolonga la vida de la central hasta 2030

El Ejecutivo prolonga la vida de los dos reactores ante la crisis de Oriente Medio y calcula que permitirá reducir un 7 % la generación eléctrica con gas en 2030

El Gobierno ha decidido prolongar la vida de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030 ante el nuevo escenario energético provocado por la crisis de Oriente Medio y la volatilidad de los precios del gas. El Ministerio para la Transición Ecológica ha renovado la autorización de explotación de sus dos reactores, cuyo cierre estaba previsto inicialmente para 2027 y 2028, y reconoce que mantenerlos en funcionamiento permitirá reducir la dependencia de los combustibles fósiles durante los próximos años.

La orden, publicada un viernes de agosto víspera de festivo en el Boletín Oficial del Estado, concede a Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT) autorización para explotar las dos unidades hasta el 8 de junio de 2030. Almaraz I tenía permiso para funcionar hasta el 1 de noviembre de 2027 y Almaraz II hasta el 31 de octubre de 2028, por lo que la decisión prolongará su actividad alrededor de 31 y 19 meses, respectivamente.

El Gobierno mantiene formalmente su apuesta por el cierre progresivo de las centrales nucleares y recalca que la decisión sobre Almaraz no modifica el resto del calendario ni la fecha prevista para el apagón definitivo del parque en 2035. Sin embargo, el propio Ejecutivo admite ahora que el contexto ha cambiado respecto al escenario sobre el que se diseñó esa planificación.

La razón está fundamentalmente en el gas. La resolución señala que la crisis en Oriente Medio ha provocado una «disrupción» en los mercados energéticos internacionales y ha elevado tanto los precios como su volatilidad. Los daños sufridos por infraestructuras de producción y exportación extienden además, según los organismos internacionales citados por el Gobierno, la incertidumbre hacia los próximos años.

Esta situación incrementa la exposición de España, de los consumidores y de las empresas a la dependencia de los combustibles fósiles en un escenario «distinto al previsto anteriormente», reconoce el Ministerio.

El Gobierno estima que en 2030 la generación mediante ciclos combinados de gas será un 7 % inferior a la contemplada en el escenario del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

Sin embargo, el efecto sobre el despliegue renovable –uno de los argumentos utilizados tradicionalmente para justificar el calendario de cierre nuclear– sería considerablemente menor. La generación de esta energía disminuiría un 1,4 % respecto al escenario previsto en el PNIEC, una variación que el Ministerio considera «acotada y poco significativa» y menor incluso que la que podría producirse por factores habituales como el clima, las indisponibilidades de otras centrales o las interconexiones.

El Ejecutivo sostiene que esta reducción no pone en peligro el cumplimiento de los objetivos europeos de energías renovables. Al mismo tiempo, reconoce que mantener Almaraz permitirá moderar temporalmente la exposición del sistema eléctrico y de los consumidores a posibles picos de precios del gas mientras continúan desplegándose las renovables y el almacenamiento.

La decisión supone así un cambio respecto al calendario acordado años atrás entre Enresa y las compañías propietarias de las centrales. Iberdrola, Endesa y Naturgy acordaron en octubre de 2025 solicitar formalmente la continuidad de Almaraz y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió el pasado 16 de julio su informe favorable a la renovación durante todo el periodo solicitado, condicionado al cumplimiento de los requisitos de seguridad nuclear y protección radiológica.

La autorización estará sometida precisamente a una batería de condiciones impuestas por el regulador. Entre otras cuestiones, el titular deberá mantener los programas de mejora de seguridad, realizar actuaciones sobre determinados equipos e instalaciones y garantizar una plantilla suficiente para cubrir las funciones relacionadas con la seguridad durante los años 2028, 2029 y 2030.

Sin coste para los usuarios

Enresa considera que el incremento del inventario de residuos radiactivos provocado por esos meses adicionales de funcionamiento será «poco significativo» y no obligará a ampliar las instalaciones de almacenamiento existentes o actualmente en construcción. La empresa pública tampoco prevé que se trasladen costes adicionales derivados de esta circunstancia a los consumidores ni a los Presupuestos Generales del Estado.

La continuidad de la central supone además un alivio para el Campo Arañuelo, donde buena parte de la actividad económica está vinculada directa o indirectamente a Almaraz. «Por fin respiramos aliviados y vemos la luz al final del túnel», asegura Fernando Sánchez, presidente de la plataforma y alcalde de Belvís de Monroy, quien considera que la decisión «devuelve la confianza a miles de familias que durante meses han vivido pendientes de una resolución que condicionaba el futuro de toda una comarca».

Un anuncio «de tapadillo»

El Partido Popular considera que la prórroga de Almaraz supone «el reconocimiento del fracaso» de la política energética del Gobierno y vincula la rectificación con las consecuencias del apagón que dejó sin suministro eléctrico a toda la Península. «Desde el principio el Gobierno sabía que no se podían cerrar las nucleares», aseguran fuentes populares, que acusan al Ejecutivo de haber mantenido hasta ahora una política contraria a la continuidad de estas instalaciones.

El PP carga además contra la forma elegida para comunicar el cambio. A su juicio, el Gobierno «se enmienda a sí mismo y lo ha querido hacer de tapadillo», al publicar la decisión en el BOE un viernes 14 de agosto y sin un anuncio público de la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, a quien reprocha haberse opuesto «de manera constante y reiterada» a las peticiones populares para prolongar la actividad de Almaraz.

Los populares califican la extensión hasta 2030 de «mini prórroga» y de «parche a una gestión ideologizada» y consideran que el Gobierno debería dar ahora el siguiente paso y renunciar al cierre progresivo del resto del parque. «Exigimos al Gobierno la cancelación urgente del calendario de cierres, no solo de la planta de Almaraz, sino del resto de centrales nucleares en España», señalan.

El PP defiende que la energía nuclear debe convivir con las renovables por su aportación a la estabilidad del sistema eléctrico, la autonomía energética y los precios de la electricidad. La formación celebra también la continuidad de Almaraz por su impacto socioeconómico y cifra en más de 4.000 las familias de la comarca cacereña que dependen de la central.