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Trabajadores realizando obras en las Ramblas de Barcelona.EP

Relevo migratorio en el mercado laboral: los rumanos pierden su hegemonía en la afiliación extranjera en apenas dos años

Marruecos se sitúa en cabeza con 415.310 afiliados. Le siguen Colombia, con 347.466 cotizantes, y Rumanía cae al tercer lugar con 342.554

El mercado laboral español está en constante cambio, a la vez que sigue marcando récord sobre récord, impulsado por los extranjeros que se han convertido en el motor de la afiliación, y ya superan el 15,6 %. En concreto, son 3,5 millones de extranjeros registrados en la Seguridad Social en julio. De estos, 967.381 proceden de la Unión Europea y 2.544.842 de fuera.

Sin embargo, hay una nacionalidad que ha ido perdiendo peso de manera considerable: la rumana. Tras llegar a una España en expansión necesitada de mano de obra, entre 2002 y 2012, y convertirse en el mayor número de cotizantes extranjeros, en apenas dos años han pasado a ser la tercera nacionalidad extranjera con mayor presencia en el mercado laboral español, superados por los marroquíes y colombianos.

Marruecos se sitúa en cabeza con 415.310 afiliados. Le siguen Colombia, con 347.466 cotizantes, y Rumanía con 342.554. Tras ellos están los venezolanos (247.208), italianos (223.589) y peruanos (133.001).

De esta forma, el mercado laboral está cambiando de rumbo. Y es que, de los tres millones y medio de cotizantes extranjeros que hay en España, 1,25 millones son hispanoamericanos, una cifra que supera a los 1,17 millones de europeos.

Esta transformación demográfica se produce al mismo tiempo que se produce un cambio en el sistema productivo español. Los trabajadores del Este de Europa llegaron a España atraídos por el efecto llamada. Gracias a su facilidad para el idioma y su experiencia en sectores como la construcción, los rumanos encontraron rápido acomodo en España.

Pero, actualmente, nuestro país es muy distinto en ese sentido. Además, se le suma el deterioro de las condiciones económicas, impulsada por los altos precios de la vivienda y el encarecimiento de la cesta de la compra. Esto hace que los inmigrantes que ya estaban en España se vayan porque ya no les merece seguir trabajando aquí.

Sin embargo, los que más llegan provienen de países que atraviesan situaciones muy complejas de pobreza e inestabilidad. Desde Funcas también aseguran que el aumento en la cotización de las nacionalidades hispanoamericanas también «guarda un paralelo con la regularización de inmigrantes, que podrían haber estado trabajando de forma irregular. De hecho, la aceleración no se observa entre los trabajadores nacionales, cuyo crecimiento ha tendido en los últimos meses a la desaceleración».

Peor calidad en el empleo

Pero este dinamismo esconde un deterioro de la calidad del empleo general. La población extranjera está expuesta a «trayectorias laborales más inestables y episodios más frecuentes de rotación laboral», tal y como expone el último Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo elaborado por Fedea y BBVA.

La contratación temporal está sobrerrepresentada por este colectivo. De hecho, tras la reforma laboral ha visto crecer significativamente su peso en los contratos fijos discontinuos. Este tipo de contrato indefinido permite a los trabajadores alternar los periodos de inactividad con derecho a prestación por desempleo, y sin ser registrados como parados. Sin embargo, tal y como recuerda The Adecco Group Institute, se caracteriza por una «menor estabilidad efectiva anual» y por no garantizar un «empleo continuo».

La temporalidad y la inestabilidad se concentran con mayor intensidad en los establecimientos de menor tamaño, que combinan estas tasas elevadas con una mayor presencia relativa de extranjeros. Según el análisis de Adecco, la ocupación actual evidencia una «dependencia creciente de sectores intensivos en mano de obra, como hostelería, agricultura y cuidados».

Fedea y BBVA Research apuntan a que los asalariados extranjeros trabajan con una frecuencia mucho mayor que los nativos en «horarios más atípicos». Esta diferencia refleja una mayor probabilidad de ejercer la actividad laboral los sábados y domingos, así como en horarios de tarde y de noche.