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young entrepreneur boy is giving money to the girl at a business table

El saldo depositado a nombre de un menor pasa a ser de su libre disposición al cumplir la mayoría de edadGetty Images/iStockphoto

El error común de los padres al ahorrar para sus hijos: por qué dividir el dinero en dos huchas

Separar el dinero educativo del capital destinado a estudios superiores evita problemas legales y optimiza la planificación

Planificar el futuro financiero de los hijos es una prioridad para muchas familias, pero abrir de forma precipitada una cuenta infantil suele generar complicaciones operativas y legales. El fallo más extendido entre los progenitores consiste en unificar en un mismo producto bancario los ahorros destinados a grandes proyectos futuros con el dinero del día a día del menor, obviando una planificación estructurada por objetivos.

Para optimizar la gestión del patrimonio familiar, resulta conveniente dividir el capital en dos estructuras claramente diferenciadas según su finalidad y titularidad. Por un lado, la hucha destinada al propio menor debe acoger la paga habitual, los obsequios de familiares y pequeñas asignaciones económicas.

Este dinero debe figurar a nombre del hijo para fomentar su aprendizaje financiero real, permitiéndole tomar decisiones de gasto o iniciación al ahorro mientras asume las consecuencias de sus errores con importes reducidos.

Conviene recordar que el saldo depositado en una cuenta a nombre de un menor pasa a ser legalmente de su propiedad, lo que implica que al cumplir los 18 años dispondrá del control absoluto de los fondos sin requerir la autorización de sus padres.

La hucha de los padres

Por otro lado, los fondos reservados para sufragar hitos económicos de gran calado —como la matriculación universitaria, la realización de un máster o el apoyo para el acceso a la vivienda— deben permanecer bajo la titularidad y gestión directa de los padres.

Este capital forma parte del presupuesto familiar y su permanencia a nombre de los progenitores garantiza conservar el control sobre el dinero, manteniendo la flexibilidad respecto al momento y la forma en que se entregará la ayuda económica y evitando que una cifra elevada quede a libre disposición del hijo nada más alcanzar la mayoría de edad.

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