El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
Los economistas contradicen a Sánchez: «Ya estamos viendo un frenazo en el crecimiento»
Al mal momento de España por la invasión de Ceuta se unen síntomas de parón económico tras un 2025 con todo a favor
La crisis de Ceuta tiene un evidente lado económico, y hay economistas que tienen claro cuál es el objetivo que se persigue: «Absorber y anexionarse las dos plazas soberanas españolas -Ceuta y Melilla-, como se ha oído en las avalanchas. Y para lograrlo, un factor importantísimo es arruinar económicamente a ambas ciudades, sobre todo a Ceuta», explica el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse pulsando al inicio de estas líneas.
El economista sostiene que la estrategia de Marruecos es «a largo plazo, con lo cual hará lo de siempre: frente a la pasividad española, nos invade un rato a cambio de concesiones económicas y políticas, y luego otro rato, con el objetivo final de la anexión».
El año que viene toca renegociar el tratado de asociación con Marruecos, y hay que exigirle respeto
Recuerda que Marruecos incumple los acuerdos comerciales con España desde hace mucho tiempo, que tiene cerrada de manera unilateral la aduana de Melilla y que interfiere de manera permanente el tráfico por Ceuta. Aun así, incide en que «tenemos una capacidad infinita de condicionar la actividad de Marruecos: el año que viene hay que renegociar el tratado de asociación entre ellos y la Unión Europea, un tratado que hay que aprobar por unanimidad. Hay que condicionar la ayuda económica y la relación económica europea a que Marruecos cumpla sus compromisos y respete la integridad territorial de España».
Ocurra lo que ocurra entonces, el economista José Carlos Díez opina también en nuestro podcast que «nuestra imagen en Europa ha quedado totalmente destrozada». «Estamos en medio de un proceso de regularización de inmigrantes que va contra todas las políticas de inmigración de la Comisión Europea, del Consejo Europeo, del Parlamento Europeo... Hay un hecho sin precedentes desde que Pedro Sánchez está en La Moncloa, y es que veintidós países te pidan un consejo extraordinario para hablar solo de España, de inmigración, de regularización y de Ceuta», añade.
Díez lamenta que Sánchez, «más que el presidente de España, parece el ministro de Marruecos en España», y sostiene que «no puedes permitir que un país vecino te haga una invasión territorial y no contestar con una contundencia fuerte para que no te lo vuelva a hacer».
Frenazo económico
La crisis de Ceuta copa la actualidad, pero, más allá de ella, vemos venir un frenazo económico. José Carlos Díez recuerda que hemos tenido un 2025 excepcionalmente positivo por varias causas no repetibles: el Banco Central Europeo bajó los tipos de interés; el euríbor descendió del 3,5 % al 2 % entre el verano de 2024 y el de 2025; la economía española crecía por encima de la media europea; nos beneficiábamos de una política ultraexpansiva de tipos bajos para ayudar a Alemania a salir de su recesión y a Italia de su estancamiento; los fondos europeos aportaban entre medio punto y un punto de PIB; el precio del gas estaba en mínimos, por debajo de 30 euros; el precio de la energía estaba cayendo un 7 % en febrero... «Todo el viento venía a favor de la economía española, y se notaba en los datos de la Agencia Tributaria sobre las ventas declaradas de empresas en IVA. El crecimiento del consumo privado en el segundo trimestre fue desproprcionadamente alto: un 8 % anualizado».
Pero la fiesta se está acabando: «En el primer semestre de este año el consumo privado no ha crecido prácticamente nada. Está por debajo del 1 %. Se ha frenado en seco, y la causa es la inflación», indica Díez.
El consumo privado se ha frenado en seco por la inflación
Con la guerra de Irán se ha doblado el precio del petróleo, el del gas se ha triplicado y la inflación ha subido dos puntos en España. «Llevamos ya una inflación acumulada de más del 30 % desde el año 2021. Eso erosiona los salarios y frena en seco el consumo privado», añade el economista.
«El problema es qué va a pasar de ahora en adelante. La cuestión fundamental es que el viento favorable ha cambiado», señala Lorenzo Bernaldo de Quirós.
Los ingresos de las familias se erosionan, los costes de producción de las empresas se elevan y se ha terminado la oportunidad de los fondos europeos Next Generation sin que hayan cumplido su objetivo, que era un cambio sustancial del modelo productivo español. «Ha habido un exceso clarísimo de destino de los fondos a gasto corriente (pensiones). Se han concentrado en porcentajes muy elevados en el sector público y algunos de los Pertes más innovadores no se han materializado. Después de unos fondos muy generosos, la inversión empresarial en España en términos reales está un 3,3 % por debajo de la de 2019, y la productividad real por trabajador continúa prácticamente estancada, con un crecimiento muy suave del 0,9 %, por debajo todavía de 2018, mientras que la media europea ha crecido un 2,6 % desde 2018. La economía española se ha sostenido con gasto público, ingresos de servicios turísticos y aumento de la población, un crecimiento de baja calidad que no se traduce en una mejora del nivel de competitividad y del nivel de vida de los españoles en medio-largo plazo», añade.
Hay algunos datos positivos, como los de inversión y exportaciones del primer semestre, pero, como dice José Carlos Díez, «la economía se ha parado. Crece menos, y ya no hay lugar para el triunfalismo del Gobierno. Habría que entrar en reformas estructurales. No podemos crecer por la llegada de inmigrantes y con salarios precarios».