Fundado en 1910

Exterior de la sede de Redeia en Madrid.EP

Red Eléctrica vuelve a pedir ayuda a la industria por sexta vez en dos meses ante la tensión del sistema

El operador movilizó 832 MW durante cerca de dos horas tras coincidir una menor producción eólica, problemas en la generación térmica y restricciones con Francia

Red Eléctrica ha vuelto a recurrir a la gran industria para reducir temporalmente su consumo y ayudar a equilibrar el sistema eléctrico. El operador activó el pasado viernes el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), en la que supone ya la sexta llamada a este mecanismo en menos de dos meses.

Según revela Voz Pópuli, la activación se produjo a las 21:02 horas del viernes 4 de septiembre y movilizó 832 MW de potencia. El mecanismo permaneció activo durante cerca de dos horas y permitió gestionar 1.631,6 MWh de energía. Las empresas participantes percibirán cerca de 185 euros por MWh movilizado, además de la remuneración que reciben por mantener esa capacidad a disposición del operador.

El SRAD entró en funcionamiento en 2022 como una herramienta para aportar flexibilidad al sistema desde el lado de la demanda y está diseñado para utilizarse en situaciones puntuales en las que Red Eléctrica no dispone de recursos suficientes para mantener el nivel adecuado de reserva. Para el segundo semestre de este año se adjudicaron 1.775 MW de potencia disponible mediante este mecanismo.

Desde mediados de julio, sin embargo, su utilización se ha disparado. El 15 de julio se produjeron dos activaciones consecutivas y una semana después Red Eléctrica volvió a recurrir a la industria. El mecanismo se utilizó nuevamente el 11 y el 20 de agosto, antes de la última llamada del pasado viernes. Son seis activaciones en menos de dos meses.

En esta ocasión, fuentes de Red Eléctrica señalaron que la generación eólica resultó inferior a la prevista por una indisponibilidad adicional no programada de generación térmica y Francia redujo en tiempo real los programas de intercambio eléctrico debido a congestiones en la interconexión. La combinación redujo el margen disponible y llevó al operador a recurrir a la industria para reforzar las reservas.

La activación coincidió también con la parada del reactor Ascó I por una incidencia en unas válvulas. Red Eléctrica desvinculó, sin embargo, ambos acontecimientos: la central se había desconectado alrededor de las nueve de la mañana, unas doce horas antes de que se activara el SRAD.

El mecanismo permite precisamente responder con rapidez cuando aparece un desajuste. Las industrias que participan voluntariamente se comprometen a reducir su consumo cuando reciben la orden del operador y cobran tanto por estar disponibles como por la energía que finalmente dejan de consumir. La duración máxima de cada activación es de dos horas y el aviso puede producirse con apenas 12,5 minutos de antelación.

Su utilización no significa, por tanto, que España se encuentre al borde de un apagón. Red Eléctrica lo define como uno de los instrumentos disponibles para mantener el equilibrio entre generación y demanda y preservar las reservas necesarias. Durante la activación de julio, provocada también por una producción eólica inferior a la esperada, el operador aseguró expresamente que la continuidad del suministro no estuvo comprometida.

Seis activaciones en dos meses

Lo excepcional este verano es la frecuencia con la que Red Eléctrica está necesitando utilizarlo. El episodio de septiembre llega después de varias jornadas en las que las diferencias entre la generación prevista y la real han obligado al operador a buscar flexibilidad adicional.

La producción eólica ha estado detrás de varias de estas intervenciones. En julio, Red Eléctrica atribuyó una de las activaciones a una caída inesperada de esta tecnología y en el último episodio vuelve a figurar entre los factores que redujeron las reservas disponibles.

La situación pone el foco sobre uno de los desafíos que afronta el sistema eléctrico a medida que aumenta el peso de las renovables: disponer de suficientes herramientas flexibles para responder cuando la producción real se desvía de las previsiones. El almacenamiento, las interconexiones, la generación gestionable y la propia respuesta de los consumidores forman parte de los recursos disponibles para absorber esas variaciones.