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Evolución de la cesta de la compra y los salariosEl Debate

Los salarios han crecido la mitad que los precios del supermercado desde que gobierna Sánchez

La cesta de la compra se ha encarecido un 42,3 %, mientras que los salarios han crecido un 25,9 % desde 2019

Ganas más. Es una realidad que constatan los datos. Entre abril y junio de 2026, el coste salarial ordinario –aquella retribución regular que recibe un trabajador excluyendo las pagas extras y los atrasos– se situó en los 2.114,64 euros, un 3,6 % más que en el mismo periodo del año anterior. Así se desprende de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, tu bolsillo no lo nota. Sientes que has perdido poder adquisitivo, sobre todo a la hora de llenar la nevera. Pero no es solo una impresión. Es una realidad.

Entre enero de 2019 y junio de 2026 –últimos datos de salarios disponibles– la cesta de la compra se ha encarecido más de un 42,3 %, mientras que los salarios han crecido en menor medida: un 25,9 %. Es decir, casi la mitad.

Productos esenciales que no pueden faltar en la cesta de la compra, como es el caso de los huevos, la carne, el pescado o las frutas se han encarecido entre un 30 % y un 93 % en este periodo de tiempo. Los huevos han subido su precio un 92,2 % en estos siete años y medio. Las frutas, las patatas y la leche un 65,1 %, un 56,4 % y un 53,4 %, respectivamente.

La carne se ha incrementado un 46,5 %, el café un 45,9 %, el aceite un 43,3 %, la pasta un 41,6 % y el queso y las legumbres un 40 %, ambos.

Otro producto esencial como el pescado se ha encarecido un 39,9 %. Los cereales un 37,7 %, el agua un 35,6 %, el pan un 33,4 % y las hortalizas un 29,9 %.

La OCU, que sigue mensualmente el precio de un centenar de productos en las mismas cadenas, situó el coste de su cesta de referencia en 321,05 euros en abril, el nivel más alto desde que comenzó a recopilar estos datos en 2024.

«Impuesto fantasma»

A la subida de sueldos y la cesta de la compra a dos velocidades se suma la decisión del Gobierno de no deflactar la tarifa del IRPF, ya conocido como «impuesto fantasma» o «silencioso», o, más técnicamente «progresividad en frío», provocando que los contribuyentes paguen más impuestos sin que sus ingresos reales hayan mejorado.

Un trabajador que hoy gana 30.000 euros brutos anuales paga 800 euros más de IRPF de lo que pagaría si los tramos se hubieran indexado con la inflación, o 1.600 euros más, en el caso de una familia cuyos cónyuges tienen el mismo nivel retributivo. Para los salarios de 50.000 euros, la diferencia sería de 1.400 euros anuales por trabajador.

Así lo refleja el último informe del Instituto Juan de Mariana. En él también se revela una paradoja: aunque las familias con hijos pagan menos IRPF en términos absolutos gracias a los mínimos familiares, son precisamente estos hogares los que más sufren el impacto de la progresividad en frío. Así, un trabajador soltero sin hijos, con un salario bruto anual de 30.000 euros, pierde 809 euros anuales por este motivo –el 2,7 % de su salario bruto–, mientras que un matrimonio con dos hijos pierde 1.179 euros –el 3,9 % de su sueldo total–.

«Los mínimos aplicables por hijo no solamente no se han indexado desde 2018, sino que, además, permanecen inalterados desde 2007», explican desde el Instituto. Así, el mínimo exento de 2.400 euros aplicado por el primer hijo equivalía en 2007 a lo que hoy serían 3.200 euros. «Esa erosión acumulada, que ronda el 25 %, hace que las familias numerosas soporten una carga fiscal creciente en términos reales, incluso cuando sus ingresos apenas siguen el ritmo de la inflación», añaden.