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Maricarmen, entre Pedro Sánchez y Rodríguez Braun.David Díaz

Rodríguez Braun, sobre el caso Maricarmen: «El Gobierno ha hecho una explosión de demagogia y sentimentalismo tóxico»

El catedrático sostiene que se podría acabar ya con los desahucios, pero la consecuencia sería que no habría vivienda para personas vulnerables como la afectada

El caso Maricarmen ha vuelto a poner en el foco la cuestión de los desahucios, que ha provocado todo tipo de opiniones. Para el catedrático Carlos Rodríguez Braun, lo que ha sucedido ha sido algo más o menos esperable, que ha producido «una explosión de demagogia y de sentimentalismo tóxico por parte del Gobierno, empezando por Pedro Sánchez, que ha aprovechado la tribuna de la ONU para hablar de lo empático que es, como si esto –los desahucios– fuera una cuestión de cariño y no de derechos, administración, seguridad jurídica, contratos... Esas cosas a las que él no le presta atención», indica en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse íntegro al inicio de estas líneas.

El catedrático recalca que el desahucio no solo es una cuestión legal, sino que «además depende del Partido Socialista, porque es una legislación de ellos –como contaba ayer El Debate– la que ha provocado el desahucio de Maricarmen. Era esperable la demagogia, y gracias a Dios hay publicaciones como El Debate y otras que han hablado de ello. Puede producirse perfectamente una desgracia y que sea legal. Y, lamentablemente, por otro lado, no hay demasiada reflexión sobre la necesidad de incrementar la oferta de vivienda, de aumentar la seguridad jurídica, etc.».

El profesor del IESE José Ramón Pin Arboledas apunta en nuestro podcast que en este caso «la seguridad jurídica obliga a realizar algo que mucha gente piensa que no está bien». Expone un caso personal similar en el que él y sus hermanos acabaron comprando la vivienda de renta antigua en la que vivía uno de sus diez hermanos, algo que fue ofrecido a Maricarmen -comprar el piso- y no pudo hacer: «Lo que hay que hacer es arreglar las cosas», sostiene.

Rodríguez Braun añade que «hoy mismo hay soluciones para prohibir los desahucios. Sobre lo que no se reflexiona es sobre que, si se prohíben los desahucios, no va a haber viviendas en alquiler. Sobre todo, no va a haber viviendas en alquiler para personas como Maricarmen. No va a haber viviendas para personas vulnerables o sobre las que se pueda tener la sospecha de que no van a pagar, y para los demás van a ser mucho más caras».

Pin Arboledas lamenta que no haya ya mecanismos como las cajas de ahorros, que de los años 70 a parte de los 2000 facilitaron con su financiación que hubiera oferta suficiente de vivienda, hasta que se politizaron y se hundieron. También que no haya suelo suficiente a un precio razonable para que se pueda hacer negocio con la vivienda, «porque si no se hace negocio, no hay vivienda».

«Es verdad que hemos asistido a una tormenta casi perfecta, porque la regulación, la falta de seguridad jurídica, la subida de impuestos, tendió a desanimar la oferta de viviendas justo en el momento en el que aumentaba la demanda por la llegada de inmigrantes», señala Rodríguez Braun. De ahí que el gobierno y los protagonistas del negocio deberían buscar una solución a la que se ha convertido en la principal preocupación de los españoles: la falta de vivienda asequible.