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Jubilado en un parqueGetty Images/Jelena 83

España, un buen país para envejecer pero de los peores para jubilarse

El país ocupa el puesto 33 de los 44 analizados por Natixis y el último entre las grandes economías, lastrado por su escaso bienestar material pese a destacar en salud y calidad de vida

España tiene muchos de los ingredientes para disfrutar de una buena vejez. Se vive muchos años, cuenta con buenos resultados sanitarios y su calidad de vida atrae incluso a jubilados de otros países europeos. Pero llegar al retiro en buenas condiciones económicas es otra historia. El escaso bienestar material y un entorno financiero poco favorable convierten a España en uno de los países peor situados para jubilarse.

Así lo refleja el Global Retirement Index 2026, elaborado por Natixis Investment Managers y CoreData Research, que evalúa las condiciones para la jubilación a partir de cuatro grandes áreas: salud, finanzas, bienestar material y calidad de vida. España alcanza este año un 56 % en el índice, frente al 48 % del ejercicio anterior, pero continúa muy lejos del resto de grandes economías desarrolladas. Alemania alcanza el 75 %; Reino Unido, el 72 %; Italia, el 66 %; y Francia, que ocupa el puesto inmediatamente anterior a España dentro de este grupo, el 64 %.

España es, de hecho, el país que más mejora entre las diez grandes economías analizadas, con un avance de ocho puntos en apenas un año gracias a la mejora del empleo y la reducción de la desigualdad de ingresos. Pero ni siquiera ese salto le permite abandonar la última posición.

Es en el bienestar material donde España encuentra el principal lastre. Esta categoría –que combina renta per cápita, igualdad de ingresos y desempleo– mide hasta qué punto los ciudadanos disponen durante su vida laboral de unas condiciones económicas que les permitan llegar al retiro con recursos suficientes. En este apartado, apenas obtiene un 27 %, frente al 83 % de Dinamarca, que encabeza la clasificación, el 82 % de República Checa o el 81 % de Noruega.

En el apartado de finanzas –que tiene en cuenta variables como la inflación, los tipos de interés o la presión fiscal– España vuelve a quedar lejos de los países que ofrecen un entorno financiero más favorable para sus mayores. El país obtiene un 58 % en este apartado, frente al 76 % de Irlanda, que lidera la clasificación, el 75 % de Corea del Sur y el 74 % de Suiza.

El panorama cambia cuando se trata de la salud. España escala cinco posiciones y se sitúa en el puesto 16 del mundo, con un 85 %. Este indicador tiene en cuenta la esperanza de vida, el gasto sanitario por habitante y la proporción de ese gasto cubierta por seguros o sistemas públicos. En este apartado, España se acerca mucho más a los países que encabezan la clasificación: Luxemburgo alcanza el 94 %; Suiza, el 93 %; y Noruega e Irlanda, el 92 %.

Es decir, España ofrece buenas condiciones para vivir durante la vejez, pero muchas menos para construir la seguridad económica necesaria para afrontarla. El problema se agrava a medida que aumenta la longevidad. El informe señala que el sistema de jubilación está sometido a una presión creciente por el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida, los elevados niveles de deuda pública y la inflación.

La situación es tal que cada vez más ahorradores consideran que financiar su jubilación dependerá de ellos mismos. En España, este porcentaje ha pasado del 68 % en 2015 al 77 % en 2025, una evolución similar a la registrada a nivel mundial. Además, el 72 % de los inversores consultados en todo el mundo teme que el aumento de la deuda pública termine provocando recortes en sus prestaciones y un 43 % considera que necesitará prácticamente «un milagro» para alcanzar la seguridad financiera durante la jubilación.

A ciegas ante la jubilación

España tiene, además, una importante desventaja a la hora de preparar la jubilación, ya que los ciudadanos carecen de una visión completa y unificada de los ingresos que pueden esperar tras el retiro. Según los datos del OECD Pensions Outlook 2024 recogidos por Natixis, la Plataforma Digital Común española no integra la pensión pública ni el ahorro privado y solo ofrece una cobertura parcial de los planes de empleo. Otros países, como Dinamarca, Alemania, Suecia o Reino Unido, ya cuentan con herramientas que integran los tres pilares.

En Dinamarca, por ejemplo, PensionsInfo reúne información de más de 85 proveedores y permite proyectar los ingresos año a año hasta los 90 años y más allá. Alemania, pese a contar con más de 450 proveedores y un sistema particularmente fragmentado, también ha avanzado hacia la integración de las pensiones públicas, los planes de empleo y el ahorro privado en una única plataforma.

Mientras los países del entorno abren la puerta a la simulación transparente para que cada trabajador anticipe su brecha de ingresos, el ciudadano español afronta el reto de jubilación a ciegas, obligado a confiar en la sostenibilidad de un sistema de reparto cada vez más presionado por el déficit y la deuda.