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Alfonso Cavallé

La seguridad en la circulación internacional de documentos

La mejor respuesta frente al fraude no consiste en perseguir al delincuente una vez cometido el delito, sino en evitar que llegue a consumarse

Hace apenas unos días, la prensa se hacía eco de una noticia inquietante ocurrida en Marbella: un grupo de delincuentes en una notaría española habría conseguido disponer fraudulentamente de una vivienda ajena mediante el uso de un poder otorgado ante un notario mexicano. Para ello, los autores del fraude se habrían hecho pasar por los legítimos propietarios, utilizando pasaportes falsificados para suplantar su identidad y burlar al notario que autorizó el poder.

La falsificación no es un fenómeno nuevo. Acompaña a la humanidad desde la prehistoria. Lo que sí ha cambiado radicalmente en nuestros días es la facilidad con la que pueden cometerse estas conductas. La inteligencia artificial, la manipulación digital de imágenes y documentos, la clonación de voces y otras tecnologías permiten hoy a un número creciente de delincuentes acceder a medios de falsificación cada vez más sofisticados, difíciles de detectar y, hasta hace poco, reservados a quienes disponían de conocimientos técnicos muy especializados. El reto, por tanto, no reside únicamente en la aparición de nuevas formas de falsificación, sino en la extraordinaria capacidad de estas tecnologías.

Pretender erradicar absolutamente la delincuencia es deseable, pero es una utopía. Si tal objetivo fuera posible, sobrarían los jueces penales, la policía y las cárceles. La realidad nos enseña que el delito no puede eliminarse por completo, pero sí podemos reducir las oportunidades de cometerlo y dificultar considerablemente su ejecución.

El verdadero objetivo frente al falsificador debe ser, por tanto, dotarnos de medios y mecanismos de prevención que hagan cada vez más difícil delinquir, aumenten las posibilidades de detectar el fraude y proporcionen a los ciudadanos el mayor grado posible de seguridad y confianza. Se trata de construir sistemas que anticipen los riesgos, cierren las vías al engaño y protejan eficazmente los derechos de las personas.

La mejor respuesta frente al fraude no consiste en perseguir al delincuente una vez cometido el delito, sino en evitar que llegue a consumarse

Porque, en definitiva, la mejor respuesta frente al fraude no consiste únicamente en perseguir al delincuente una vez cometido el delito, sino en evitar, en la medida de lo posible, que llegue a consumarse.

La Decana del Colegio de Registradores de España proponía como remedio la inscripción de los poderes. Pero si el poder se ha otorgado mediante la suplantación de identidad del supuesto poderdante, su inscripción registral no impedirá la falsificación ni garantizará la autenticidad del documento, por muy inscrito que esté.

Un billete falso no se convierte en auténtico por acceder a una caja registradora, del mismo modo que un poder falso no se convierte en auténtico por el hecho de acceder a un registro. La inscripción no transforma un documento falso en auténtico. Además, la inscripción puede generar una apariencia de legitimidad que multiplique el daño en lugar de evitarlo.

La Ley Hipotecaria contiene una advertencia fundamental en su artículo 33: la inscripción no convalida los actos o contratos que sean nulos con arreglo a las leyes. La publicidad registral no constituye, por sí misma, un mecanismo de saneamiento.

Por tanto, como se ve, esta medida únicamente supondría aumento de costes y retrasos a las operaciones jurídicas, imponiendo nuevas cargas a los ciudadanos sin ofrecer una protección real frente al riesgo que se pretende combatir.

Hoy la solución propuesta desde la Unión Internacional del Notariado (UINL) pasa por fortalecer la cooperación entre notarías, garantizando la procedencia de los documentos a través de canales seguros. En esta dirección, se enmarcan iniciativas como Iberfides que buscan avanzar hacia un modelo de prevención basado en la colaboración internacional y en la comunicación segura entre notarias.

En España desde el año 2001 se remiten copias autorizadas electrónicas entre todas las notarías del país sin que se haya producido un solo caso de fraude

En España desde el año 2001 se remiten copias autorizadas electrónicas entre todas las notarías del país. Son millones los documentos que han circulado por esta vía sin que en más de veinticinco años se haya producido un solo caso de fraude. Esta experiencia exitosa en el ámbito español, que reduce costes y gana en celeridad y, especialmente en seguridad, quieren adoptarla países iberoamericanos para la circulación internacional de documentos.

Este proyecto permite que la documentación circule desde la notaría de un país, hasta la notaría de otro, por un conducto tecnológico seguro y específicamente destinado a la cooperación notarial, fuera del tráfico ordinario de Internet. Con ello se ahorra al ciudadano los gastos y el tiempo de envío ordinario. Se trata de establecer canales de comunicación institucional que permitan al notario destinatario, con absoluta seguridad, sin pérdida de tiempo y con reducción de costes, comprobar la procedencia de la documentación recibida y actuar con total garantía.

Con ello se dificulta la introducción de documentos falsificados en el tráfico jurídico y se reduce el riesgo de que una copia manipulada o una página web fraudulenta puedan hacerse pasar por un documento notarial auténtico si no lo es.

Esto resulta especialmente importante en un momento en que las herramientas de inteligencia artificial permiten generar documentos, imágenes, voces y otros elementos falsos cada vez más convincentes. Un documento puede parecer impecable y, sin embargo, ser enteramente fraudulento. Ni una firma visible ni un código QR constituyen, por sí solos, prueba suficiente de autenticidad.

Iberfides es la plataforma tecnológica impulsada por el Consejo General del Notariado de España y desarrollada por su Centro Tecnológico, concebida para facilitar el intercambio seguro de documentación notarial en el ámbito iberoamericano. Si bien el desarrollo tecnológico está ultimado desde hace tiempo, su entrada en funcionamiento para España está aún pendiente de que el Ministerio de Justicia dé el visto bueno a la apostilla electrónica notarial, de la que ya disponen otros países en el ámbito iberoamericano.

Esperemos que en breve pueda ponerse en marcha. Vivimos en un mundo en el que las personas, las familias y las empresas mantienen relaciones que con frecuencia trascienden las fronteras de sus países, por ello este servicio hoy es urgente y será de enorme ayuda a la ciudadanía, acercando a las personas, ahorrando costos, ganando en seguridad y poniendo coto a la delincuencia.

  • Alfonso Cavallé es delegado para América del Consejo General del Notariado y presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Canarias
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