Dos trenes de alta velocidad chocan en Urda (Toledo) con varios vagones caídos por un terraplén
Accidente ferroviario en Toledo
Una nueva tragedia diez meses después de Adamuz: el año negro del tren en España
Desde que el ministro de Transportes declaró que el ferrocarril «vive el mejor momento de su historia», se han acumulado los sucesos que se han cobrado la vida de medio centenar de personas
Óscar Puente anunciaba el pasado mes de noviembre un plan para elevar hasta los 350 kilómetros por hora la velocidad de la línea Madrid-Barcelona, tras afirmar que el ferrocarril «vive en España el mejor momento de su historia». Aquella pretensión apenas duró dos meses, cuando el fatídico accidente en Adamuz (Córdoba) se cobró la vida de 46 personas y tres días después, un maquinista perdía la vida en Gelida (Barcelona).
Este miércoles, un nuevo accidente ferroviario volvía a paralizar España en Toledo. Entre los municipios de Los Yébenes y Urda, dos trenes de pasajero –uno de Renfe y otro de Iryo– han colisionado a primera hora de este miércoles cuando cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla. Dos vagones han caído por un terraplén a causa del siniestro, que se ha cobrado la vida de cerca de medio centenar de personas.
46 muertos en Adamuz
Alrededor de las 19:43 horas de la tarde, un tren Iryo salido de Málaga descarrilaba e impactaba con un Alvia que había partido desde Madrid en dirección a Huelva. Murieron 46 personas y hubo casi 200 heridos. Un reciente informe de la Guardia Civil concluía que fue causada por una rotura en la soldadura de la vía por la que circulaba el Iryo. El texto detectaba además «indicios físicos de un deterioro previo» en el punto kilométrico 318+681 de la vía 1.
Durante la noche, Adif retiró material del siniestro, susceptible de una investigación de la que Puente aseveró hace apenas dos días que Transportes «ni pincha ni corta». El atestado mencionaba que el carril derecho se habría quebrado por completo tras una fractura localizada en una «soldadura aluminotérmica» en la línea de Alta Velocidad. La unión, de acuerdo con los técnicos, se produjo entre un raíl fabricado en 1989 y colocado en 1992 y otro de alta resistencia elaborado en 2023 e instalado en 2025 en las obras de renovación del tramo Guadalmez-Córdoba.
El fallecimiento de un maquinista en Gelida
Apenas dos días después, un nuevo accidente tenía lugar en Gelida (Barcelona). Fernando, un maquinista de 28 años de Rodalies, fallecía al desprenderse en un muro cuando estaba realizando su formación en prácticas con el convoy.
El derrumbe se produjo después de acumularse agua por las lluvias en la zona en los días anteriores, aumentando el peso del talud. Cinco personas más resultaron heridas de gravedad por, según Puente, las «condiciones meteorológicas extremas».
Freno de la velocidad en Madrid-Barcelona
Las pretensiones del aumento de velocidad a 350 km/h de Puente duraron apenas tres meses, cuando Adif tuvo que pedir a los operadores suspender servicios diarios para dedicar más tiempo al mantenimiento de las vías.
El sindicato mayoritario de maquinistas Semaf criticó duramente la medida, alertando de «aceleraciones verticales por pequeños baches» en algunos tramos que estaban generando continuas vibraciones y daños en los trenes. Tanto es así que el propio sindicato había pedido meses atrás reducir la velocidad hasta los 250 km/h por el estado de las infraestructuras.
Cinco meses para recuperar la normalidad en Málaga
El pasado 17 de julio, los trenes entre Madrid y Málaga recuperaban la normalidad. Fueron necesarios cinco meses para restablecer un servicio interrumpido por el derrumbe de un talud de 14,5 metros de altura y 295 metros de longitud.
Una borrasca el 4 de febrero afectó a las vías en Álora y, desde entonces, en Málaga los convoyes circulaban por una única vía. Durante ese tiempo, los tiempos de viaje se alargaron desde las dos horas y media o tres horas habituales hasta casi las cuatro horas.