En el sector conviven entidades con naturalezas jurídicas totalmente diferentes
Iryo, Renfe y Adif: qué diferencias hay entre las tres empresas ferroviarias y quién es su propietario
La separación entre el dueño de la infraestructura pública y los operadores comerciales privados y estatales rige el modelo ferroviario español
La liberalización de la alta velocidad ferroviaria en España transformó de manera radical el ecosistema de las vías, hasta entonces dominado por un monopolio estatal. Desde la entrada de la competencia en las líneas de alta velocidad, conviven en el sector entidades con cometidos y naturalezas jurídicas completamente distintos.
Para entender el funcionamiento de la red es imprescindible distinguir entre quien gestiona las vías y estaciones y quienes ponen los trenes a rodar para transportar viajeros.
La piedra angular de todo el sistema es Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), junto a su filial Adif Alta Velocidad. Se trata de una entidad pública empresarial dependiente al 100 % del Estado español a través del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Adif no posee ni comercializa billetes de tren, su papel es el de dueño, gestor y mantenedor de la infraestructura.
Sus funciones abarcan el mantenimiento de las vías, las catenarias, los sistemas de señalización y seguridad, las estaciones de toda España y, de forma crucial, la regulación del tráfico en tiempo real desde sus centros de control 24 horas, desde donde se autoriza el paso y la marcha de cada convoy.
Taller de mantenimiento de Adif
Flota estatal
En el lado de la operación comercial se sitúa Renfe (a través de Renfe Viajeros), una sociedad mercantil estatal también propiedad íntegra del Estado a través del Ministerio de Transportes. Renfe no gestiona vías ni señalizaciones, sino que actúa como empresa operadora.
Es dueña de una flota de material rodante y compite en el mercado vendiendo billetes bajo marcas comerciales como AVE y Avlo en alta velocidad, además de prestar servicios públicos esenciales subvencionados por el Estado como Cercanías y Media Distancia.
El operador que desafía a Renfe
El contrapunto privado lo marca Iryo, el nombre comercial de la sociedad ILSA (Intermodalidad de Levante S.A.). Iryo es un operador comercial privado e independiente que compite de tú a tú en las principales líneas de alta velocidad con su flota de trenes Frecciarossa 1000.
Su estructura de propiedad está controlada por tres socios estratégicos. La compañía pública italiana de ferrocarriles Trenitalia, que ostenta la mayoría accionarial (51 %), la aerolínea española Air Nostrum a través del grupo de los empresarios Carlos Bertomeu (25 %) y el fondo de inversión en infraestructuras Globalvia (24 %).
A diferencia de Renfe, Iryo solo opera servicios de alta velocidad en libre mercado y no participa en el transporte de cercanías ni en servicios sometidos a obligaciones de servicio público.